Fecha de actualización: 22/04/2026
La inseguridad alimentaria convive en nuestro día a día. Afecta a millones de personas a pesar de que la producción global de alimentos sería suficiente para alimentar a toda la población mundial. Sin embargo, más de 673 millones de personas sufren hambre hoy en día, según Naciones Unidas. Y más de 2300 millones viven algún grado de inseguridad alimentaria: no siempre tienen acceso a alimentos suficientes, o bien seguros y nutritivos para vivir de forma saludable.
Las cifras varían levemente año a año, pero la tendencia sigue siendo preocupante, debido a las consecuencias del cambio climático, la existencia de graves conflictos o la desigualdad, cada vez más patente.
¿Qué es la inseguridad alimentaria?
Vivir en una situación de inseguridad alimentaria significa no tener acceso a suficientes alimentos, o bien que estos no sean seguros o nutritivos para llevar una vida saludable o para cubrir sus necesidades básicas. En los casos más extremos, la inseguridad alimentaria puede derivar en casos de desnutrición aguda o riesgo de muerte en los casos más extremos (la infancia es la principal afectada).
Según los últimos datos de Naciones Unidas, hay unos 2300 millones de personas que viven en situación de inseguridad alimentaria, ya sea moderada o grave.
Encontramos diferentes señales que nos alertan sobre situaciones de inseguridad alimentaria:
- Dificultad o falta de acceso a los alimentos, física o económicamente.
- Incertidumbre sobre acceso a alimentos.
- Dieta deficitaria.
- Menor ingesta alimentaria.
La FAO establece niveles de inseguridad alimentaria:
- Leve: dificultad para obtener alimentos, sin que la dieta se vea comprometida.
- Moderado: menor calidad y variedad (no se hacen todas las comidas diarias en algunos momentos del año).
- Grave: no se come durante un día entero o más. Entraña riesgos sanitarios directos.
Además, se establecen también dos dimensiones: crónica y aguda (la que se da, por ejemplo, como consecuencia de una crisis: conflictos, sequía, etc.).
Causas de inseguridad alimentaria
La inseguridad alimentaria no es consecuencia de una sola causa, sino que viene derivada de una interacción de diversos factores:
Conflictos armados
Los conflictos destruyen infraestructuras, desplazan personan y dificultan, además, el reparto de la ayuda humanitaria, provocando situaciones derivadas de hambruna.
Cambio climático
Fenómenos meteorológicos agravados por la acción humana como inundaciones, sequías, ciclones o la irregularidad de las lluvias repercuten en la estabilidad alimentaria, sobre todo en la de las comunidades rurales. Las cosechas son cada vez menores o con peor calidad.
En los últimos años, el fenómeno de El Niño ha causado importantes daños en el África austral y oriental.
Pobreza y crisis económicas
A mayor escasez, precios más altos. Y a mayor crisis, más inestabilidad laboral, lo que impide el acceso regular a alimentos (o a alimentos nutritivos y adecuados para una dieta saludable). La alimentación se convierte en lujo y los principales afectados son los hogares más empobrecidos.
Fragilidad de sistemas alimentarios
Cuando un país no produce algún alimento básico (o no lo suficiente para alimentar a su población), es totalmente dependiente de las importaciones. Esto incrementa los precios finales de mercado e impide a la población un normal acceso a alimentos. Los precios subieron, especialmente, tras la pandemia y la guerra de Ucrania.
También esta fragilidad puede deberse a una deficiente productividad del suelo o a falta de inversión debido a factores climatológicos, de formación o de pobreza (o una combinación de todos ellos).
Desplazamientos forzados
No es que sea una causa directa de la inseguridad alimentaria, pero sí multiplica la vulnerabilidad de las personas que viven en esta situación. Según cifras oficiales de la OCHA (Naciones Unidas), el número de personas desplazadas en países con crisis alimentarias activas se incrementó en 2025 un 4% respecto al año anterior, llegando a los 95,8 millones de personas afectadas.
Debilidad institucional
Al igual que los desplazamientos forzados, actúa como acelerador del resto de causas. Cuando faltan infraestructuras los alimentos no llegan, cuando las políticas no son adecuadas, tampoco, Ni cuando hay corrupción o poca inversión pública en agricultura. Todo influye en una mayor inseguridad alimentaria.
Inseguridad alimentaria en el mundo: las cifras más recientes
Aunque la prevalencia global de la inseguridad alimentaria moderada y grave ha mejorado en los últimos años, en cuanto a hambre aguda no podemos decir lo mismo. El progreso en cuando a erradicación del hambre es desigual: en África y algunas partes de Asia occidental la inseguridad alimentaria continúa avanzando. El recorte de la financiación para el desarrollo no ayuda, por supuesto.
En 2024 había más de 295 millones de personas en situación de abre aguda en 53 países del mundo. Eso supone 14 millones más que el año anterior. Llevamos ya cinco años seguidos con una prevalencia de inseguridad alimentaria por encima del 20%. Especialmente preocupante resulta que el número de personas en peor situación, se duplicó, obteniendo la cifra más alta desde que el informe comenzó a elaborarse.
El informe Global Hunger Index, elaborado por varias organizaciones de nuestra red de trabajo Alliance2015 señala que la puntuación mundial de hambre está solo una décima por debajo de lo registrado en 2016. Es decir, en ocho años no se han registrado apenas avances en cuanto a la erradicación del hambre y la inseguridad alimentaria se refiere. El hambre sigue siendo alarmante, según nuestro informe, en 42 países del mundo; en 22 la situación ha empeorado desde 2016.
Los principales informes sobre la cuestión coinciden: ni el ODS 2.1 ni el 2.2 (erradicar el hambre y todas las formas de malnutrición) llegarán a cumplirse.
Inseguridad alimentaria en los países donde trabaja Ayuda en Acción
En Ayuda en Acción trabajamos desde 1981 en los contextos más complejos, allí donde el hambre es una preocupación real. Hoy te contamos un poco más sobre la situación que viven en tres contextos donde Ayuda en Acción desarrolla proyectos para acabar con la inseguridad alimentaria, en cualquiera de sus formas.
Mozambique: las crisis que provocan la inseguridad alimentaria
Mozambique vive con múltiples crisis interconectadas: el conflicto armado en el norte del país, ciclones recurrentes, sequías que anulan las cosechas. En todo el país existen 2,7 millones de personas en situación de inseguridad alimentaria agua. El aumento de precios tampoco ayuda, así como el hachazo a la ayuda humanitaria. Necesitan ayuda urgente.
Sahel: crisis alimentaria alarmante
Más de 52 millones de personas en África Occidental y Sahel están expuestas a la inseguridad alimentaria aguda. La presencia de grupos yihadistas, el avance de la violencia entre comunidades, los eventos climatológicos adversos (sequía o irregularidad en las lluvias, principalmente), golpes de Estado y aumento de los precios provoca esta situación. En la región de Tahoua, donde trabaja Ayuda en Acción en Níger, el déficit de cereales supera ya las 150 000 toneladas. Tanto en Mali como en Níger Ayuda en Acción tiene en marcha programas de mejora alimentaria, especialmente con niños, niñas y mujeres lactantes o embarazadas.
Guatemala, alerta alimentaria para la infancia
Guatemala es primer país de América Latina con mayores tasas de desnutrición infantil, y el sexto del mundo, afectando casi a la mitad de la infancia. En el año 2024 el 17% de la población guatemalteca vivió en situación de inseguridad alimentaria aguda durante la temporada de escasez (febrero a septiembre, intensificándose en junio y julio).
En los departamentos de Huehuetenango y Chiquimula, donde trabajamos con comunidades mayas mam y chortís, la tasa de desnutrición crónica infantil alcanza el 87%. Son cifras equiparables a las de las zonas más afectadas de África Subsahariana.
Respuestas a la inseguridad alimentaria desde Ayuda en Acción
Todo nuestro trabajo, en cualquier ámbito, parte de una misma premisa: las poblaciones locales tienen que fortalecer o adquirir capacidades para que sean capaces de funcionar sin apoyo externo. En cuanto a la inseguridad alimentaria se refiere, trabajamos igual que lo hacemos con otros asuntos, porque es nuestro modelo de trabajo.
- Análisis previo: analizamos los problemas de la zona, conversamos con sus actores, conocemos las necesidades de sus comunidades así como las barreras que impiden su desarrollo. Trabajamos de forma conjunta para plantear soluciones sostenibles, escalables y replicables.
- Incidencia: los problemas estructurales, como el hambre, requieren también soluciones estructurales. Por eso las instituciones públicas son un importante aliado para la consecución de nuestros fines, tanto a nivel local como internacional.
- Ejecución del proyecto: nuestra intervención en las zonas donde trabajamos se hacen con un enfoque integral y a largo plazo. En cuanto a inseguridad alimentaria, llevamos a cabo proyectos en Mozambique, Níger, Mali, Etiopía, Guatemala o Bolivia, entre otros.
La inseguridad alimentaria es resultado de múltiples factores. La mayoría pueden cambiar para generar un cambio real para las poblaciones más afectadas. Creemos en ello y trabajamos para aportar soluciones.