Los agrocombustibles están deforestando el mundo y podemos evitarlo

El próximo 11 de septiembre el Parlamento Europeo realiza una votación para revisar su política de agrocombustibles. Esta política establece que el 10 % del consumo de combustibles para transportes debe proceder de energías renovables, que en su gran mayoría son agrocombustibles, el preferido por la industria. Lo que a priori parece una buena práctica a favor del medioambiente tiene una doble cara.

Para cumplir esta política, Europa importa el biodiésel y las materias primas necesarias para fabricarlo (colza, soja, palma…) de Indonesia principalmente, en donde para satisfacer esta demanda se están talando selvas enteras. Esta modificación del uso de la tierra provoca más emisiones de dióxido de carbono que el propio petróleo; estas emisiones provienen directamente de las selvas taladas al producirse un cambio en el uso del suelo, que han acumulado todo ese CO2 durante años y que, hasta el año 2020, puede ser de entre 313 y 646 millones de toneladas métricas de dióxido de carbono, el equivalente a lo que contaminarían unos 18 millones de coches más circulando por Europa. Además de afectar al medio ambiente, estos nuevos cultivos compiten con plantaciones de finalidad alimentaria, lo cual hace empeorar directamente la seguridad alimentaria de los habitantes de estas zonas. Muchos agricultores se debaten entre cultivar alimentos para satisfacer el autoconsumo o cultivar biodiésel para ganar dinero; si el cultivo de biodiésel sigue extendiéndose, no habrá plantaciones de alimentos en la zona para comprar, teniendo que importar esta comida de otras zonas y, por tanto, encareciendo exponencialmente su precio. Además de en el exterior y al medio ambiente, esta política también afecta directamente a nuestros bolsillos. La ayuda pública a la industria europea de agrocombustibles es de seis mil millones de euros al año.

Un trozo de caña de azúcar roto en una plantación de materias primas para fabricar agrocombustibles en Sierra Leona. Foto: Mats Lignell/ActionAid
Un trozo de caña de azúcar roto en una plantación de materias primas para fabricar agrocombustibles en Sierra Leona. Foto: Mats Lignell/ActionAid

Stop Bad Biofuels” es una campaña internacional que pretende dar a conocer e influenciar esta votación del 11 de septiembre para que se revise esta política, con el objetivo de que ese porcentaje baje al 5,5 % para el año 2020. Puedes apoyar esta campaña firmando en stopbadbiofuels.org de tal manera que se pueda aprobar esta modificación sobre los “biocombustibles malos” que solo benefician a unos pocos y nos perjudican a casi todos.