Malala: el camino hacia el Nobel

Hoy hace un año, un año y dos días. Entonces, una niña paquistaní de nombre desconocido y seudónimo Gul Makai era tiroteada por un militante talibán con la única intención de silenciarla. Las verdades que vertía desde su país natal, a través de un blog de la BBC, sobre el sistema educativo de Pakistán y el edicto de 2009 que prohibía a las niñas ir al colegio, se habían vuelto incómodas para los talibanes, que optaron por la vía rápida: “quitársela de en medio”. No lo consiguieron y, hoy, todos conocemos su historia y su verdadero nombre: Malala. Hoy, acumula premios y reconocimientos por su valentía y se ha convertido en un símbolo en la lucha por los derechos de las niñas y la educación. Hoy, la nominación a Nobel de La Paz que promovimos en España y que, con su firma, apoyaron  465,148 personas en todo el mundo, puede finalmente convertir a Malala en Premio Nobel de la Paz 2013.

Hoy, además, se celebra el Día Internacional de la Niña, de todas las niñas del mundo, especialmente de todas las “malalas” que luchan día a día, en condiciones muy complicadas, por defender sus derechos y tener las mismas oportunidades. Casi todas ellas son anónimas, como lo fue Malala cuando, bajo el alias Gul Makai y 14 años de edad, decidió enfrentarse al régimen talibán utilizando el poder de Internet y de la información. Casi le cuesta la vida.

La campaña: El Nobel de la Paz para Malala

El pasado 10 de noviembre de 2012, arrancábamos en nuestro país una campaña de apoyo a la candidatura de la joven paquistaní a través de la plataforma online Change.org, sumándonos a una iniciativa global que comenzó su andadura en Canadá y que fue secundada por Reino Unido, Italia, Alemania o Francia. Tras meses de recogida de firmas y de trabajo, finalmente la campaña consiguió el apoyo de más de 80.000 ciudadanos en España  y de  40 diputados del Intergrupo para la promoción y la defensa de los derechos humanos. Tres meses después, a finales de enero, las firmas fueron entregadas en el Congreso para que la nominación fuera presentada formalmente en Oslo, potestad que únicamente tienen los parlamentos y algunas instituciones públicas. Se materializaba así un deseo colectivo, una primera victoria, posible gracias a la cooperación de más de cuatrocientos mil ciudadanos de distintos países que, sin importar las fronteras, presionaban al poder para conseguir un reto común.

Niños sujetando pancartas con el nombre de Malala en Birmingham
Niños sujetando pancartas con el nombre de Malala en Birmingham. Foto: LEON NEAL/AFP/Getty Images

Para Ayuda en Acción, esta campaña ha servido para visibilizar, poner rostro y nombre, a otras “malalas” que trabajan día a día y no callan por mejorar sus condiciones de vida, las de sus hijas, las de sus madres, las de sus hermanas… a veces sorteando enormes dificultades y obstáculos, otras poniendo sus vidas en peligro. Ellas también son un ejemplo. Ellas también son Malala.

Hoy, con Nobel o sin él, Malala es un icono del siglo XXI, un símbolo en la lucha por los derechos humanos, una fuente de inspiración para muchas niñas y mujeres del mundo que ven coartados sus derechos y libertades por el simple hecho de serlo. Los talibanes intentaron silenciar su voz en 2012, pero hoy Malala habla más alto que nunca.