Malala, la niña que venció el miedo

Escrito por Pilar Lara (Ayuda en Acción)

No es igual de fácil (o difícil) defender los derechos humanos en todos los lugares del mundo. En ocasiones el compromiso puede dar pereza o despertar incredulidad. Pero hay condiciones, factores, como vivir en contextos no democráticos, como ser mujer, que son determinantes y hacen que la pereza o la incredulidad sobre nuestras posibilidades para cambiar las cosas se transformen en miedo. El miedo que expresaba en su blog Malala Yousafzai, una niña paquistaní que el pasado 9 de octubre recibió un disparo en la cabeza por defender el derecho a la educación de las niñas. Y es que hay lugares donde un acto tan sencillo y cotidiano como ir a la escuela se transforma en una reivindicación diaria, en un símbolo que representa a miles de niñas que luchan cada día por mejorar sus condiciones de vida.

Niños sujetando pancartas con el nombre de Malala en Birmingham
Niños sujetando pancartas con el nombre de Malala en Birmingham. Foto: LEON NEAL/AFP/Getty Images

Las personas que vencen ese miedo, que a pesar de que parezca imposible deciden seguir apostando por lo que consideran justo, merecen todo nuestro respeto. En España, casi 80.000 ciudadanos y ciudadanas han apoyado la candidatura de Malala al premio Nobel de la Paz. Gracias a su firma en una petición online impulsada desde Ayuda en Acción, pedimos al Congreso de los Diputados que haga formalmente la nominación ante el comité del Nobel en Noruega. Con la entrega de estas firmas en el Congreso y la reunión con un grupo de diputados de distintos partidos políticos, damos un paso más para que salga adelante esta iniciativa que, a través de la red, han apoyado casi 300.000 personas de distintos países (Canadá, Alemania, Francia, Gran Bretaña, Italia, India, Rusia, y España).

Hay quien dice que en momentos de dificultad cada cual pretende salvarse, que frente a proyectos comunes todos nos preguntamos ¿qué hay de lo mío? Pero la realidad se empeña en demostrar que el ser humano es generoso y solidario. Que miles de personas saben que la pregunta no es qué hay de lo mío, sino cómo conseguimos lo nuestro. Y lo nuestro no es otra cosa que la defensa de los derechos humanos, sean de quién sean, sea dónde sea.

Dese el principio, esta iniciativa siempre ha defendido la figura de Malala como un ejemplo de todas las personas, de esas otras Malalas que luchan diariamente por el derecho a la educación. Ayuda en Acción busca dar visibilidad y apoyar a todas esas personas. Si dentro de un año, en diciembre de 2013, vemos a Malala recoger el Premio Nobel de la Paz, supondrá el reconocimiento a las miles de personas que cada día defienden los derechos humanos simplemente ejerciéndolos. Por eso es tan importante apoyar a aquéllos que vencen la incredulidad y el miedo y creen que es posible cambiar el mundo, en el caso de Malala conseguir que la educación sea un derecho cumplido para todas las personas, sean mujeres u hombres, habitantes de cualquier país.