“Todos los niños necesitamos a alguien que se interese por nosotros”

niños apadrinados - Orquidea
6-6-2017

Autor : Carmen Vicente: Equipo de comunicación y contenidos.

Orquídea Esmeralda tiene 16 años y un nombre muy artístico. Quizás por eso dibuja tan bien. Participa junto con su hermano Brandon en el programa de Arte y muestra orgullosa sus dibujos de un león, un gato, un paisaje de la casa de su tío en las montañas al anochecer y también a Popeye, su amor platónico.

Orquídea fue apadrinada desde los siete hasta los 15 años y se emociona cuando habla de su madrina:

“Sin mi madrina podría estar en las calles, en cosas que no debo. Tal vez ella algún día se pueda enterar de que me esforcé mucho por ella, por salir adelante, para que supiera que estoy interesada. Quiero mucho a mi madrina, siempre va a estar en mi mente y corazón a pesar de que nunca la vaya a ver”

Orquídea vive en la comunidad de El Carmen, en Coatepeque y son muchos los cambios que ha habido ya que, gracias al apadrinamiento, han podido construir un muro alrededor de la escuela, colocar un techo sobre las aulas y construir una granja.

Pero el apadrinamiento  también ha cambiado a su familia. Su hermano pequeño participa en el programa de educación de primera infancia y su madre fue la fundadora de los comités de vínculo solidario de la comunidad, en los que Orquídea trabaja como voluntaria. “Mi labor es ayudar a los niños a hacer sus cartas y a orientarles sobre el programa, en que les beneficia a ellos, a la comunidad…”, explica. “Me da la oportunidad de experimentar cosas nuevas cada día, de dar a entender a los niños que pueden ser parte del vínculo, de ayudarles a ser mejores personas”, añade.

Ayuda en Acción no solo ha contribuido a que Orquídea conozca a otros niños de distintas comunidades y a que tenga una mentalidad diferente alejada de las cosas malas, también ha salvado la vida a su hermano pequeño. Mi hermano hace un año sufrió una convulsión, Ayuda en Acción nos dio la mano para que le pudieran hacer el examen al niño. Han ayudado a muchas familias en la comunidad”, cuenta feliz.  “La fundación se ha ganado el respeto de todos, siempre apoya al más necesitado, al más pobrecito”, agrega.

Para Orquídea, sentir que alguien se preocupa por ella es muy importante. “Mi vida cambió porque me alegré mucho al saber que mi madrina estaba muy atenta y se preocupaba por mí. Tener una madrina ha significado que yo le importo a alguien, a pesar de que no conozco su físico, sé que se interesa por mí y que me está ayudando”, explica agradecida. “Hoy todos los niños necesitamos a alguien que se interese por nosotros. Desde el más chiquito hasta el más grande se alegran al saber que tienen padrinos”.

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