Lenguas indígenas en México

Lenguas indígenas México Ayuda en Acción
16-7-2019

Autor : Begoña Rodríguez Pecino - Equipo de comunicación y contenidos de Ayuda en Acción

En México, las lenguas indígenas se apagan. En el marco del Año Internacional de las Lenguas Indígenas, la lingüista, escritora y activista mixe Yásnaya Aguilar pronunciaba el pasado marzo un duro discurso sobre la crisis que atraviesan estos idiomas en el país, llegando incluso a calificar la situación de “lengüicidio”.

Las cifras oficiales preocupan. Según el INEGI (Instituto Nacional de Estadística y Geografía de México), en 200 años la población hablante de lenguas indígenas en México se ha reducido de un 65% a un 6,5%. Pero… ¿de cuántas lenguas estamos hablando?, ¿dónde se hablan?, ¿cómo trabajamos desde Ayuda en Acción para preservarlas?

Lenguas indígenas en México

México es uno de los países del mundo con mayor diversidad lingüística. En total, se hablan 68 lenguas originarias pertenecientes a 11 familias lingüísticas, de las cuales se derivan más de 360 variantes lingüísticas.

Se calcula que más de 7 millones de mexicanos y mexicanas hablan alguna lengua indígena. Entre las más comunes destacan: el náhuatl, el maya, el tzeltal, el mixteco, el tsotsil, el zapoteco, el otomí, el totonaco, el chol y el mazateco. Peor suerte corren lenguas como el zapoteco o el Ku’ahl y kiliwa, que pertenecen al 60% de lenguas del país cercanas a la desaparición.

La Constitución mexicana habla de pluriculturalidad y cada vez existen mayores esfuerzos por hacerla realidad, como la creación del Instituto Nacional de los Pueblos Indígenas (INPI). Sin embargo, las diferencias sociales y de clase siguen castigando especialmente a esta parte de la población.

Nuestro trabajo con lenguas indígenas en México

Cada cultura, cada lengua, es un tesoro a conservar para toda la humanidad. Sin los pueblos indígenas, el reto de un mundo sostenible, diverso y pacífico se aleja. Por eso, desde 1996 trabajamos para favorecer el desarrollo de muchas regiones y comunidades indígenas de México:

  • Chiapas: pueblos tzeltales
  • Oaxaca: población zapoteca y afro mexicana
  • Puebla: comunidades nahuas y mixtecas
  • Sonora: pueblos yaquis, mayos y guajirillos.

La importancia de la educación

Nuestra principal herramienta de intervención con población indígena es la educación. Por ejemplo, en Chiapas, al sur de México, trabajamos desde 1999 junto con el Patronato Pro Educación Mexicano para garantizar la educación bilingüe. Gracias a ello, hemos conseguido que cerca de 1.050 jóvenes hayan podido realizar sus estudios de secundaria, bachillerato y ciclo superior tanto en español como en su lengua materna, el tzeltal.

La radio es también una herramienta muy poderosa para preservar la cultura e idioma indígena. Por eso, en el municipio de Nealtican, en el Estado de puebla, la utilizamos para rescatar y revitalizar el náhuatl, la lengua de los aztecas. Se trata de un proyecto donde los jóvenes producen programas radiofónicos por Internet con los que contribuyen a difundir el náhuatl en sus comunidades.

Y tan importante es preservar el idioma como garantizar los derechos propios de los pueblos indígenas. Un ejemplo de nuestro trabajo en esta línea lo tenemos en la Sierra Sur de Yautepec, en Oaxaca, uno de los Estados más desfavorecidos de México. Sus altos niveles de pobreza, desigualdad y analfabetismo se ceban con los más jóvenes y obligan a muchas personas a migrar en busca de oportunidades. Desde hace varios años, de la mano del socio local EECOS-INCIDE, llevamos a cabo un programa de desarrollo infantil con infancia y juventud indígenas. Este programa va mucho más allá de garantizar el acceso a la educación. Mediante acciones de sensibilización, capacitación y formación busca fortalecer el protagonismo de estos niños, niñas y jóvenes a la hora de conocer y exigir sus derechos y deberes.

Además de la educación, también trabajamos para impulsar la capacidad económica de las comunidades indígenas a través de la creación de cooperativas o el fomento de la agricultura sostenible, entre otros. Asimismo, entre 2013 y 2016, apoyamos la formación de defensores de derechos humanos de migrantes indígenas.