El hambre y la migración forzada: ejemplos dramáticos

Hambre y migración forzada
11-9-2019

Autor : Begoña Rodríguez Pecino - Equipo de comunicación y contenidos de Ayuda en Acción

El hambre y la migración forzada están más vinculadas de lo que imaginas. La falta de un derecho tan básico como poder comer cada día marca la historia de millones de migrantes internacionales, desplazados internos y personas refugiadas. Estos son algunos dramáticos ejemplos de migración forzada causadas por el hambre en el mundo.

Historias de hambre y migración forzada

ColombiaHambre y migración forzada Colombia

Cuando Heberson emigró a Cúcuta, construyó una casa con tablas y latas para que su familia pudiera reunirse con él en esta ciudad colombiana. Lo consiguió. Ahora viven juntos y han comenzado una nueva vida lejos de Venezuela, su país de origen. Pero nada está siendo fácil. Ni Reycidet, su mujer, ni él pueden trabajar formalmente en Colombia por falta de documentación. Esta precariedad está llegando incluso a poner en riesgo su alimentación y la de su hijo. En ocasiones, confiesa Heberson, solo pueden permitirse comer una vez al día.

 

UgandaHambre y migración forzada Uganda

Al otro lado del océano Atlántico, a más de 11.000 kilómetros, Daniel David nos cuenta su historia desde un asentamiento de refugiados en Uganda. Hace 6 años tuvo que huir de su país, Sudán del Sur, para sobrevivir a una guerra que ya ha segado más de dos millones de vidas. Encontró la esperanza en Uganda, el país con la ley de refugiados más generosa que se conoce. Ahora lucha cada día por reconstruir los cimientos de una vida libre de violencia, miedo y pobreza. En este empeño, sin embargo, acecha un enemigo que no entiende de fronteras: el hambre. Aunque el gobierno ugandés esté proporcionando tierras a las personas refugiadas, señala Daniel, faltan semillas, herramientas adecuadas y formación para saber sacarle el máximo partido a los cultivos.

 

EtiopíaHambre y migración forzada Etiopía

Sin abandonar el vasto territorio africano, viajamos a Etiopía y conocemos a Feven. Esta joven y su familia tuvieron que huir de Eritrea, un país marcado por la pobreza, la desigualdad y las violaciones de derechos humanos. “Éramos seis hermanos y nos dedicábamos a la venta de cereales. Cuando mi padre murió, el gobierno confiscó nuestro negocio y en poco tiempo nos quedamos sin nada para comer. Mi madre cayó entonces muy enferma y tuvimos que abandonar el país”, recuerda.

Las historias de Heberson, Daniel y Feven tienen lugar a muchos kilómetros de distancia, pero comparten dos ingredientes principales: el hambre y la migración forzada. Esta coincidencia no es ninguna casualidad. La inseguridad alimentaria es uno de los principales motores de las migraciones forzadas en el mundo, es una amenaza constante en la vida de quienes han tenido que abandonar su hogar por encima de su voluntad.

 

El hambre, causa y consecuencia de las migraciones forzadas

El hambre es, a su vez, causa y efecto de la movilidad forzosa en el mundo. La mayoría de los 70 millones de personas que se ven obligadas a abandonar sus hogares no suelen hacerlo por una sola razón, sino por una multitud de factores. El hambre es uno de los principales. Como muestra el informe Global Hunger Index 2018, que elaboramos junto con Alliance2015, muchos de los países con mayor incidencia del hambre están afectados por conflictos, desplazamientos de población y violencia política.

A diario vemos cómo las guerras y los conflictos armados provocan enormes desplazamientos de población. Se abandona la producción agrícola, se confiscan tierras, se destruyen almacenes, se contaminan pozos y se usa el hambre como arma de guerra, lo que obliga a millones de personas a comenzar su particular #OperaciónSalida.

Migrar debería ser una opción y no un acto desesperado. En Ayuda en Acción trabajamos desde hace 38 años para que quien decide migrar lo haga viendo reconocidos y protegidos sus derechos. Trabajamos para generar oportunidades en los lugares más vulnerables del mundo acompañamos a las víctimas de la violencia, a las personas damnificadas en las emergencias o adaptamos territorios y cultivos a los efectos del cambio climático.

Tu ayuda también cambia su destino.

¡Emergencia! Hay 70 millones de personas desplazadas de forma forzosa en el mundo a causa de sequías, desastres, hambre...