Mujeres visibles, sociedades plenas

mujeres invisibles
12-6-2017

Ningún país en el mundo garantiza la igualdad de género, el empoderamiento de las mujeres es todavía una utopía. No es una opinión, lo dicen los datos. Entre otros, los del informe global sobre brecha de género que anualmente, desde hace una década, publica el Foro Económico Mundial, los de El Progreso de las Mujeres en el Mundo 2015-2016: Transformar las economías para realizar los derechos publicado por ONU Mujeres o el Atlas de la UNESCO sobre la desigualdad de género en la educación.

Y no son los únicos. La nueva agenda del desarrollo mundial, los Objetivos de Desarrollo Sostenible, también fija como la quinta de sus metas para 2030 alcanzar la plena igualdad de género y el empoderamiento de todas las mujeres y niñas. Algo que es muy poco probable si tenemos en cuenta las estimaciones realizadas por el Foro Económico Mundial; porque, al paso que vamos, tardaremos más de un siglo en lograrlo.

No, no es en sentido figurado, para ser exactos tendremos que esperar 118 años; es decir, que ninguna de las niñas que nazcan hoy en cualquier parte del mundo crecerá en una sociedad que reconozca sus derechos en plenitud. Y es que en 10 años, la distancia que separa a hombres y mujeres en cuanto a su situación económica, educativa, política, sanitaria y de igualdad de oportunidades se ha cerrado tan sólo un 4% a escala global.

Así, nos encontramos con que en 2016, 7 de cada 10 pobres del planeta son mujeres; cada 18 segundos una mujer es maltratada en algún lugar del mundo–en el 70% de los casos el agresor es su pareja o expareja–; ellas son  el 49% de las personas víctimas de tráfico de personas con fines de explotación sexualfrente al 18% de hombres y 2 de cada 3 menores traficados son niñas; de media cobran un 24% menos que los hombres y representan los dos tercios de los analfabetos del mundo.

Pero más allá de lo mucho que aún queda por hacer y conseguir en materia de igualdad, hay un factor clave en el que todos los informes coinciden: Para conseguir el pleno desarrollo del potencial de sus sociedades y maximizar su competitividad, todos los países deberían trabajar por cerrar las brechas de género dando a las mujeres los mismos derechos, responsabilidades y oportunidades que a los hombres. El empoderamiento de las mujeres contribuye a la construcción de una sociedad más completa.

Sí se puede

Conseguir la igualdad de género es una obligación para todos los actores sociales y lo es porque el no cumplimiento de este deber impide a la mitad de la población mundial el pleno ejercicio de sus derechos.

Y la igualdad empieza por la autosuficiencia, por que las mujeres puedan acceder a empleos decentes y remunerados y a niveles de educación y salud dignos en todo el mundo. En Ayuda en Acción lo sabemos y por eso llevamos 35 años integrando la perspectiva de género en nuestros proyectos.

Porque cuando las condiciones de vida de las mujeres mejoran, con ellas también lo hacen las de sus familias. “ A largo plazo, según ONU Mujeres, el progreso de las sociedades y de las economías está condicionado al pleno aprovechamiento de las aptitudes y capacidades de las mujeres”.

Ejemplo de ello son las historias de Hilda, Padma, Reina, Vanesa o María. Desde India a Perú, pasando por Bolivia, España y Mozambique, sólo cinco ejemplos de situaciones que les suceden a millones de mujeres en todos los continentes a lo largo y ancho del mundo. Mujeres que sufren la desigualdad, la discriminación y que ven peligrar su derecho más esencial, su derecho a la vida. Mujeres a las que les une también que no se rinden y que luchan por reivindicar el ejercicio de sus derechos para pasarse al otro lado de las estadísticas, para ser mujeres visibles, mujeres empoderadas.