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La importancia del agua para el desarrollo de las regiones más deprimidas

19-12-2017 Lectura 4 Minutos

Todos tenemos clara la gran importancia del agua para poder llevar una vida digna. Y es que el agua es indispensable para la vida: lo es para producir los alimentos que comemos, para garantizarnos una higiene básica y -cómo no- para el consumo humano directo. No obstante, se estima que 663 millones de personas viven sin agua potable en el mundo, y esto genera problemas tremendos, sobre todo, en las regiones más deprimidas del mundo.

Para que puedas hacerte una idea de la magnitud de este problema, al menos un 65 % del total del territorio africano sufre de escasez parcial o total de recursos hídricos. Un hecho tan cotidiano para nosotros, como es beber agua, se convierte cada día en todo un lujo para millones de personas en todo el globo, ya que en muchos lugares de África, Asia y América Latina el agua de calidad es un recurso escaso. Además, según citan diversos estudios, los problemas generados por la falta de agua amenazan con verse agravados en el futuro, de ahí que debamos plantearnos la importancia del agua para ayudar a los países en vía de desarrollo.

El cambio climático acelera el derretimiento de los polos, un hecho que puede llegar a elevar el nivel del mar hasta el punto de contaminar con agua no potable multitud de fuentes costeras de agua dulce. Además, la destrucción de los ecosistemas y la contaminación progresiva de las aguas a causa de la actividad del hombre, así como las pocas medidas que se están adoptando al respecto, dificultan una lectura optimista de lo que está por venir.

Todo esto, unido al gran aumento de población que se espera para las próximas décadas (y muy especialmente en los países en vías de desarrollo), hace prever un incremento considerable de la demanda mundial de agua dulce, hasta el punto de que dos tercios del planeta pueden acabar sufriendo problemas de desabastecimiento y escasez de recursos hídricos en cuestión de treinta o cuarenta años.

Las principales consecuencias de la escasez de agua potable en los países en vías de desarrollo

Los problemas generados por la escasez de agua potable en los países en vías de desarrollo son extremadamente graves, además de resultar muy numerosos y variados: enfermedades, hambrunas, guerras… Pero, en el fondo, todos estos problemas están estrechamente relacionados entre sí:

– Un freno al desarrollo social y económico. La ausencia de agua de calidad dificulta (o impide, directamente) el desarrollo de la industria local de los países más pobres, cuyos Gobiernos se verán forzados a importar la mayor parte de los productos de consumo, lo que aumenta su deuda externa. Por otra parte, el sector primario (la ganadería y, muy especialmente, la agricultura) precisa de grandes cantidades de agua y los largos periodos de sequía, además de suponer un importante lastre para los ingresos de los agricultores, se traducen en escasez de alimentos para la población local.

– Graves consecuencias sobre la salud. La pobreza está directamente relacionada con el surgimiento de problemas graves de salud; y esto se debe, principalmente, a la falta de acceso a fuentes de agua potable. El consumo de aguas estancadas y contaminadas a causa de la sobreexplotación del hombre provoca diarreas, disentería y cólera y es uno de los motivos fundamentales que explica las elevadas tasas de mortalidad infantil en las regiones más desfavorecidas. Además, el consumo de estas aguas contribuye sensiblemente a la expansión del VIH, al debilitar la salud de los enfermos. Por otra parte, la escasez de fuentes hídricas es la mayor responsable del surgimiento de enfermedades relacionadas con la falta de higiene, así como de las muertes por deshidratación. No en vano, hemos de recordar que, si escasea el agua, escaseará también la comida, por lo que los periodos de hambruna son unas tristes constantes en estas regiones.

– Las peores consecuencias del cambio climático mundial. Muchas de las zonas afectadas por la escasez y demás problemas del agua suelen padecer, habitualmente, importantes episodios de sequía (un hecho que empeora la situación de desventaja de la que parten estos países). Por si esto fuera poco, la falta de lluvias en estos lugares se verá, presumiblemente, incrementada a causa del cambio climático, lo que se traducirá en un mayor número de incendios y la pérdida de grandes recursos naturales a causa de la evaporación de grandes masas de agua en los lagos y ríos.

– Inestabilidad y violencia. La desigual distribución de los recursos hídricos en las regiones más deprimidas hace que grandes zonas queden desabastecidas mientras pequeños núcleos (urbanos, principalmente) gozan de la mayor parte de las infraestructuras (y esto incluye el acceso a las fuentes de agua dulce). Como consecuencia, son bastante frecuentes las migraciones forzosas, un fenómeno que genera multitud de tensiones y conflictos entre pueblos. De hecho, la preocupación por lo que se han venido a denominar “las guerras del agua” en África está siendo actualmente tratada en la ONU, que considera que gran parte de los conflictos bélicos del futuro será motivada por la lucha por el agua. Por otra parte, las mujeres deben soportar constantemente episodios de violencia relacionados con la escasez de los recursos hídricos. En los países pobres son ellas las encargadas de abastecer de agua a los hogares, un hecho que les obliga a recorrer diariamente varios kilómetros hasta los pozos de agua más cercanos, cargando con pesos de hasta 20 kilos; y, en el caso de que falte, suelen sufrir palizas de sus maridos.

263 millones de niños y jóvenes en el mundo no pueden ir al colegio.

Cómo combatir los problemas generados por la falta de agua

No existe un único camino para solucionar los problemas de escasez de agua en los países en vías de desarrollo, pero hay que observar los puntos anteriores para poder comprender la importancia del agua en todo el proceso de ayuda al desarrollo. Será necesario abordar varias estrategias al mismo tiempo, lo que incluye sistemas de reutilización y reciclaje (desalinizadoras) y mejoras en la gestión de los sistemas de almacenaje ya existentes.

Si te preguntas qué puedes hacer tú, además de exigir a los Gobiernos un compromiso humanitario firme, recuerda que siempre puedes colaborar, de una u otra manera, con los diferentes organismos y organizaciones, que no olvidan la importancia del agua para mejorar la vida de las personas más desfavorecidas.

 

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