Violencia contra la mujer: mucho más que golpes

derechos sociales
23-11-2018

Autor : Inma D. Alonso, equipo de comunicación y contenidos

Cada 25 de noviembre, desde 1981, nos recuerda que gobiernos, organizaciones internacionales, ONG y sociedad en general aún tenemos mucho por hacer para eliminar la violencia contra la mujer. La violencia de género es la manifestación más clara de la desigualdad entre hombres y mujeres, y la más grave violación de los derechos humanos que sufren millones de mujeres, niñas y jóvenes.

En el mundo, 1 de cada 3 mujeres ha sufrido violencia física o sexual, en la mayoría de los casos perpetrada por alguien de su entorno, principalmente parejas o ex parejas. Casi 750 millones de niñas y mujeres menores se casaron antes de cumplir los 18 años. Al menos 200 millones han sido víctimas de la mutilación genital femenina. El 71% de las víctimas de trata son mujeres y niñas, 3 de cada 4 son explotadas sexualmente. Las mujeres ocupan tan sólo el 24% de los escaños en los parlamentos del mundo y la brecha salarial de género se sitúa en el 23%.

Los datos son devastadores, lo son hasta tal punto que Naciones Unidas califica de pandemia la violencia contra las mujeres. No, no exageramos. Y no, no es algo que sucede en “otros lugares” del mundo. Aquí, en Europa, la violencia contra las mujeres y las niñas supone un riesgo mayor que el cáncer o el terrorismo.

Tipos de violencia contra la mujer

Pero, ¿qué es la violencia contra la mujer? Que te golpeen, es violencia. Que te violen, es violencia. Que te insulten y menosprecien, es violencia. Que te obliguen a casarte, es violencia. Son violencia la explotación sexual y la mutilación genital femenina. Pero también es violencia cobrar menos por realizar el mismo trabajo que un hombre. Lo es que ser mujer te condicione para acceder a determinados puestos de trabajo o que limite tu proyección profesional. La feminización de la pobreza y de los cuidados, no ser la titular de tus tierras o de tu casa, no acceder a medidas de salud sexual y reproductiva o no poder ejercer plena y efectivamente tus derechos como persona por el mero hecho de ser mujer.

En resumen y según la clasificación de Naciones Unidas, la violencia contra la mujer es sexual, física, psicológica y económica. Desde una perspectiva más amplia, también se consideran violencia de género: la segregación sexual del trabajo y los cuidados; la brecha salarial; la falta de representación política y en el ejercicio de los derechos; y la violencia simbólica, un concepto menos conocido pero detrás del que se esconden todos los estereotipos y prejuicios sobre el rol de las mujeres -lo que se considera que son o lo que pueden y no pueden hacer- y que son el origen del que emanan el resto de las violencias.

Ayuda en Acción y la violencia contra la mujer

Defender los derechos de las mujeres forma parte del día a día de nuestro trabajo. Estamos a su lado apoyándolas a través de proyectos que garantizan su educación;  el acceso a la salud en general, y sexual y reproductiva en particular; o el desarrollo de emprendimientos que mejoren sus ingresos económicos y sus condiciones de vida, y les permitan ser independientes. Pero sobre todo trabajamos para poner fin a la desigualdad y la violencia de las que son víctimas.

Gracias al apoyo de personas como tú, contribuimos a que se haga realidad nuestro objetivo de un mundo libre de violencia contra las mujeres. Ejemplo de ello son proyectos como el de Kenia contra la mutilación genital femenina, el trabajo que llevamos a cabo en Nepal contra la trata de mujeres y niñas, el acompañamiento a víctimas de la violencia sexual en el marco del conflicto armado en Colombia o las cooperativas de mujeres de El Salvador y Nicaragua.

Este año, ONU Mujeres -la agencia de Naciones Unidas dedicada a promover la igualdad de género- nos propone hacer oír la voz de las supervivientes de la violencia. Desde Ayuda en Acción nos sumamos al movimiento #EscúchameTambién, 16 días de activismo para reivindicar no sólo el fin de la violencia contra las mujeres sino la urgencia de que la igualdad de género sea real, requisito imprescindible si queremos cumplir el quinto de los Objetivos de Desarrollo Sostenible y no dejar a nadie atrás.