El CEIP Nuestra Señora de Gracia (Málaga) se divierte y aprende sobre los Derechos de la Infancia con AHORA TOCA…

Isabel Cardona, la profe de la clase de infantil de 5 años, nos contaba hace unos días la actividad que habían llevado a cabo en torno a los Derechos de la Infancia. Podéis pensar que quizás las niñas y niños sean demasiado pequeños para entender de qué se está hablando. Sin embargo, con una actividad práctica y adaptada a cada etapa evolutiva, como las que os proponemos en el material de Tenemos un trato, el CEIP Nuestra Señora de Gracia ha demostrado que se puede trabajar en torno a este tema tan complejo como importante. Tras realizar la actividad que os describimos a continuación, Isabel concluía lo siguiente:

A menudo pensamos que los niños y niñas de estas edades no pueden o no deben conocer realidades de vida difícil y penosa; pero después de hacer este trabajo alrededor de los Derechos de la infancia hemos constatado cómo son capaces de entender esas otras realidades y sobre todo, de ir dándose cuenta de los afortunados-as que somos al tener lo que tenemos. Ese era nuestro objetivo, conocer qué pasa a nuestro alrededor y valorar nuestras posesiones, no solo materiales como una casa o comer todos los días, sino un poco más allá y valorar también el cariño que recibimos o la importancia de aprender en la escuela. Ha sido un proyecto bonito y gratificante, no sólo por el trabajo realizado sino porque no es muy usual enfrentarse a este tipo de temas y hemos visto cómo desde el principio se han involucrado y han reflexionado sin ningún problema.

Esta aventurada profesora, nos explicaba que para acercarse al concepto de derechos y, más concretamente, derechos de la infancia, lo primero que hicieron fue dialogar sobre qué es una guerra. A partir de ahí, fueron hilando hasta conectar con los derechos que tienen las niñas y los niños de todo el mundo, y cómo en muchos sitios éstos no se respetan. Así comenzaban a hablar de ello:

Ayoub K.: Se pelean y rompen las casas. Luca: Un cañón destroza las cosas y se muere la gente. Nicolás: Significa que se están peleando porque están tirando bombas. Rafa: Todo el mundo pelea. Cele: Se pelea mucha gente. Pero no se pelean a puñetazos ni a tiros, hablando. Nadir: Pero también tiran granadas. Esas cosas que tienen “de tirar” y después explotan. Malak: Si voy a la guerra mi mamá no me deja… Cele: No, porque nos podemos morir. Rocío: En la guerra hay cosas muertas y esqueletos. Luca: Una batalla y sale corriendo toda la gente. Cuando ya no hay niños ni gente, ya empieza otro país. Ayoub K.: Las bombas las tiran en casas y, si están muertas, buscan otra casa. Cristiano: La guerra la he visto en mi tele.

A continuación, como proponemos en unas de las actividades, se les mostraron unas imágenes de lugares y personas víctima de la guerra, y hablaron sobre ellas, aproximándose a la falta de derechos entre ellos los niños y las niñas que allí viven. Las pequeñas y pequeños reaccionaban así:

Cele: ¿Dónde duermen? A mí me gusta estar cómodo  (al ver imagen de casas derruidas). Cristiano: En la calle sin nada. Cele: Hace fuego para estar caliente (al ver imagen de una niña al lado de una hoguera en una calle destruida). Nadir: La escuela está destruida. Rocío: Una gente muerta… Tymur: Las ha sacado (al ver imagen de un hombre con dos niñas en brazos, huyendo de la guerra). Nadir: Cuando mira para arriba está pensando cómo salir de ahí (al ver imagen de un niño en medio de una calle demolida, con la mirada hacia el cielo). Rocío: Solito en la calle da pena.

Después de ver y comentar las imágenes de la guerra, se preguntaron acerca de qué necesita un niño para vivir, y fueron diciendo qué necesitaban ell@s: comida, casa, cama, abrigo, ir a la escuela… Tomaron conciencia de que todas esas cosas que necesitan, están directamente relacionadas con los derechos de la infancia, algo que todos tienen que tener. Pero… ¿Qué es la infancia? Ante esa pregunta, intentaron dar con su significado…

Esta difícil pregunta les llevó a tener que hacer uso del diccionario. Encontraron que es la etapa que inicia cuando uno nace y que se prolonga hasta los doce años. Para entenderlo mejor, pusieron en la pizarra digital los números del 1 al 12 (infancia) del x al x (juventud) del x al x (adulto) y del x a x (vejez), y señalaron su posición, en la infancia. Además, vieron unos vídeos sobre cómo va pasando el tiempo en las personas a través de fotografías, desde que son bebés hasta ser mayores.

La siguiente pregunta llegaba de esta forma: ¿son sólo los niños y niñas de aquí los que tienen que tener estos derechos, o todos los niños del mundo? Se les planteó. Estuvieron de acuerdo en que los derechos son algo de los niños y niñas del mundo entero: España, Ucrania, Glasgow… (mencionaron los países de los que provienen algunos de los alumnos de la clase).

Quedaron en guardar cada derecho en una caja, a través de objetos que hicieran referencia a cada uno de ellos.

Derecho a tener comida

Primero, se preguntaron por qué los niños y niñas tienen derecho a comer: para vivir, para estar fuertes, para crecer sanos… y hablaron sobre que no todos los niños del mundo tienen la suerte de poder comer todos los días. Después, pensaron qué podrían meter en la caja del derecho a la comida. Surgió la idea de meter comida de juguete de la clase. Además, se encargaron de buscar y recortar “comida” de revistas, las pegaron en una hoja dedicada al “derecho a comer”, y escribieron abajo para qué necesitan alimentarse.

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Derecho a tener casa

¿Por qué los niños y las niñas tienen derecho a tener casa? Algunos, dijeron que para estar calentitos. Pero, sobre todo, hablaron de que este derecho es muy importante para que ningún niño viva en la calle, desprotegido. En la caja de este derecho, llegaron al acuerdo de meter muebles de juguete, que representaban las diferentes habitaciones de una casa. Después, buscaron y recortaron casas de revistas, las pegaron en la hoja del “derecho a tener casa” y escribieron debajo para qué necesitan tener una casa.

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Derecho a tener cariño (familia)

Hablaron sobre qué es el cariño. Ayoub K. explicó que él creía que el cariño está en el corazón: “entra por el cerebro, baja por el pecho y llega al corazón“. Todos y todas coincidieron en que les gustaba mucho recibir el cariño de su familia y amigos. Pero… ¿Qué podemos meter en la caja del cariño? ¿Cómo metemos un beso, o un abrazo…? Cristiano dio la idea de estampar besos en un papel, y meterlo en la caja. ¡Y así lo hicieron! ¿Y para qué queremos el cariño? “Para estar calentitos (protección), sentirnos seguros, felices…”, dijeron. Tras hablar, buscaron en revistas a familias o adultos dando cariño a los niños, y escribieron debajo para qué necesitamos las personas el cariño.

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Derecho a ir a la escuela (no trabajar)

A la hora de decidir qué meter en la caja del derecho a ir a la escuela, todo se relacionaba con el juego ( juguetes, piezas, plastilina, etc.) Al cabo de un rato, cayeron en la cuenta de que en la escuela también escriben, hacen fichas o recortan. Al final, metieron en la caja tanto juguetes como material escolar. Después, hablaron y pensaron acerca de para qué van a la escuela, y también sobre cómo hay niños que son obligados a trabajar, y que no pueden ir a la escuela ni disfrutar de su infancia.

Para aterrizar en situaciones “reales” de trabajo infantil, vieron unos vídeos que muestran la realidad de estos niños forzados a trabajar: https://www.youtube.com/watch?v=IUDy_gex1LI y https://www.youtube.com/watch?v=aqQunOlVhKo.Estos mismos vídeos, enseñan también cómo sería la vida de esos niños si pudieran ir a la escuela: serían felices. Por tanto, debajo de la caja de este derecho, ponemos la imagen tachada de una niña trabajando, simbolizando el “No al trabajo infantil”. En la tapa de arriba de la caja, pusieron una foto de niños en la escuela. Tras hablar, colorearon a niñas y niños en la escuela, los pegaron en la hoja del derecho a ir a la escuela y escribieron para qué va un niño al colegio. También colorearon una frase que dice así: “No al trabajo infantil, las niñas y los niños a la escuela deben ir”.

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Derecho a ir al hospital

En este derecho, hablaron sobre qué hacen cuando se ponen enfermos y cómo hay niños y niñas en otras partes del mundo que no tienen las mismas facilidades porque, donde ellos viven, simplemente no hay medicinas, y corren el riesgo de morirse. ¿Qué podemos meter en esta caja? Estuvieron de acuerdo en que medicinas, tiritas… pero no tenían en la clase, así que pensaron en un sitio del cole donde encontrar. Después de hablar y meter los objetos en la caja, colorearon un hospital, medicinas, jeringuillas… y escribieron que van al hospital cuando están enfermos, para que el médico les cure.

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Una vez trabajados todos los derechos de las niñas y los niños, fueron a la clase de cuatro años con sus “cajas de los derechos” a contarles todo lo aprendido.

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Tras hablar y aprender sobre los derechos de la infancia, Isabel nos cuenta que las niñas y niños tomaron conciencia de lo afortunados que son por poder disfrutarlos cada día, a diferencia de otros. Como reflejo de ello, decidieron hacer un juego con pintura: eligieron un color para cada derecho, echaron pintura de los colores elegidos sobre papel continuo y lo cubrieron con plástico. Con las manos, pasaron a mezclar todos los colores, como si estuvieran uniéndolos. “A todos nos recordó al arcoíris”, evoca Isabel.

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Todos los niños y niñas, con pequeños o grandes gestos, pueden lograr juntos que los derechos de la Infancia se cumplan, siendo el primer paso para ello conocer cuáles son.