Testimonios

“Apadrinar puede sonar desfasado o de personas mayores pero yo llevo apadrinando desde los 17 años” .Gorka Pedroso, Madrid.

Nuestros padrinos y padrinas nos cuentan su experiencia

Las hay que comenzaron a amadrinar al tener su primer hijo. O padrinos que destinaron a esta causa su primer sueldo… y de eso hace ya más de tres décadas. Madrinas que tienen la foto del niño o niña que apoyan en Perú, India o Mozambique en el salón de su hogar o que vivieron uno de los mejores días de su vida cuando viajaron para encontrarse con ellos. Y también familias que, pese a las dificultades económicas, mantienen su apadrinamiento porque es su forma de contribuir a un mundo mejor. ¿Quieres conocer las opiniones de los socios y socias de Ayuda en Acción? Estas son sus historias.

Beatriz Santiago, Las Palmas de Gran Canaria

15/11/2016

Fui a Malawi en el 2013, una experiencia importante en mi vida. Pude comprobar de primera mano la gran labor que realiza Ayuda en Acción en los países más desfavorecidos. Puede saber de su cultura y su país y saber cómo se emplea el dinero que yo y muchos como yo donamos.

Javier Velázquez, Sevilla

15/11/2016

Decidimos apadrinar aun estando los dos en el paro, queríamos ayudar a algún muchacho/a que sabíamos que le haría más falta que a nuestros hijos, la cuestión es que con poco se puede ayudar y en eso estamos.
Fue muy gratificante recibir sus primeras palabras escritas hablándonos de él. En casa todos estábamos muy contentos, le hemos contestado y hemos recibido varias cartas más.

Ana López Cienfuegos, Asturias

16/11/2016

Decidí amadrinar con vosotros porque mi aportación va a la comunidad donde vive Pamela, mi amadrinada; es importante que se beneficie un colectivo y no una familia, pienso que es la mejor manera de redistribuir la riqueza.
También porque hay un enfoque hacia la educación que considero prioritario. Si queremos avanzar debemos lograr que la gente se valga por sí misma.
Por último, lo hice con mi hija para que ella comparta el proyecto y cuando tenga independencia económica pueda avanzar, si le apetece, por ese camino.

Julio Vicente Pérez Pico y Cristina Cayetano de Dueñas, Almería

15/11/2016

Decidí apadrinar hace 25 años cuando nació mi primer hijo. Tomé plena conciencia de lo que significa la paternidad responsable, de lo que mis padres hicieron por mí y de lo que yo podría hacer no solo por mis hijos, sino para mejorar las condiciones de vida de otros niños que no habían tenido tanta suerte como los nuestros. Era una forma de devolver lo que habíamos cobrado por adelantado. A lo largo de estos años, la foto de Asimwe Rose (que así se llamaba aquella primera niña de Uganda) nos ha acompañado y nos ha recordado la obligación moral que tenemos para con aquellos que no han nacido en el Primer Mundo como nosotros.

Bosquina Monzón, A Coruña

15/11/2016

Debe hacer 20 años más o menos que apadrino con vosotros, desde que nació mi hijo mayor. Eso fue lo que me motivó, pensar que sólo por el hecho de nacer en una u otra familia tendría más o menos posibilidades de salir adelante, no me parecía justo. Me decidí por Ayuda en Acción porque me pareció que trabajaban la base: enseñar a hacer las cosas por uno mismo y crear proyectos que ayudaran al desarrollo de las comunidades. Y por ser una ONG aconfesional, algo muy importante para mí, aun pensando que todas las ONG desempeñan un gran papel allí donde hay problemas.

Antonio Mariscal, Valladolid

15/11/2016

Siempre me conformé con que al menos un niño (mi apadrinado) supiera que, una vez alguien, que no importa quién fuera, escuchó de su conciencia, que había que hacer algo para luchar contra la pobreza y emprendió un camino voluntario de entrega.

Carmen Soler, Madrid

16/11/2016

Decidí apadrinar en un momento en el que mi vida iba a cambiar, pues estaba a punto de contraer matrimonio. Recibí la primera carta de Elder Joel pocos días antes de mi vida. Ayuda en Acción siempre me pareció una ONG seria y con un trabajo muy bueno. Me inspirasteis confianza. Y desde luego, estoy contenta con la elección. He visto crecer a “mis niños” y estoy muy satisfecha con ello, pues gracias a vosotros, he podido aportar mi granito de arena para su desarrollo y el de sus familias y comunidades.

Lydia García, Madrid

16/11/2016

Desde 1996 aproximadamente soy socia de Ayuda en Acción. En 1998 fui a visitar a mi primera niña, Rosa Guiliana, de Perú. Los sentimientos fueron inenarrables. Pude ver la ayuda que recibían por parte de Ayuda en Acción, cómo esta niña gracias a nuestra colaboración podía ir a la escuela. Ahora participo en un proyecto en Nicaragua.

María del Carmen Fernández Bermejo, Sevilla

17/11/2016

Es incomprensible que en pleno siglo XXI, siga existiendo tanta desigualdad en el mundo. Hay que apostar por los niños, ellos son el futuro. Todos se merecen las mismas oportunidades. Es verdad que hay muchas ONG y es difícil elegir, porque todas hacen un gran trabajo. Elegí Ayuda en Acción porque tenía más referencias del trabajo que hacen. Además, en todo momento sabes que tu aportación no solo va a mejorar la vida del niño apadrinado, sino también a toda la comunidad.

Anxo Dafonte, su mujer y su hija Ariadna, A Coruña

17/11/2016

Mi historia de apadrinamiento será la de mi hija. Cuando tenía 6 años, Ariadna quiso que le contásemos más sobre qué era eso de apadrinar a un niño o a una niña. Tras explicárselo, fue tan contundente a la hora de afirmar que le gustaría que hiciésemos algo así que cogí el teléfono y marqué el número de contacto de Ayuda en Acción. Hicimos cuentas y llegamos a la conclusión de que la supervivencia económica sería posible sin esos míseros 20€ que cederíamos a tan hermosa causa (donde comen dos, comen tres). Hoy Ariadna amadrina a Tatiana, una niña de su misma edad, en El Salvador. Le encanta mirar su foto, que tenemos bien ubicada en nuestro pequeño hogar, porque la considera un poco como esa hermanita que desea y no tiene. En el fondo, considero que esta experiencia puede ser con el tiempo algo sumamente especial en su vida.

Malena Valcarcel, Granada

18/11/2016

Desde niña he estado acostumbrada a contar el dinero porque en casa había poco. Trabajé para ayudar a pagarme los estudios desde la adolescencia y después pasé por años de paro y trabajos mal remunerados. Cuando conseguí un trabajo medianamente estable decidí que tenía que compartir mi suerte para que otros también pudieran mejorar. Vi un anuncio de Ayuda en Acción en una revista y me puse en contacto. Desconfiaba un poco de la veracidad del proyecto, pero decidí arriesgarme. Y entonces empecé a recibir las cartas del niño que tenía en Perú. Los informes me hablaban de realidades en primera persona, y me convencieron. Así que apadriné otro, esta vez en Uganda. Los testimonios de los beneficiados me ponen los pies en el suelo.
Uganda sigue siendo el lugar que más me impacta. El año anterior a mi apadrinamiento se había empezado a dar educación a las niñas. Y el abuelo de la que yo amadrinada había pedido a la encargada que me escribiera en una hoja aparte a la oficial su más profundo agradecimiento por el interés que demostraba en la educación de su nieta, una niña de la edad de la mía. ¿Qué había hecho yo? Enviarle unas hojas de cuentas de un cuaderno Rubio. Me eché a llorar.

Carmen Alfonso Reyes, Santa Cruz de Tenerife.

18/11/2016

Hace cerca de 10 años decido apadrinar un niño/a con el convencimiento innato de que este tipo de acciones puede cambiar el mundo. Mi granito de arena ha hecho que Joel tenga una ayuda para aprender a escribir, pueda calzar unos zapatos o, simplemente, pueda tener un desayuno diariamente. Ayuda en Acción ha sido el intermediario perfecto para confiar en que mi aportación se haga efectiva como deseo.

Silvia Cuevas y su familia, Cáceres

18/11/2016

Decidí apadrinar hace ahora mismo ya 23 años porque siempre estuve muy concienciada con el mundo de los niños y tuve muy claro que cuando empezara a trabajar lo primero que haría sería apadrinar un niño. Y así fue. Para mí supone un gran esfuerzo ahora la colaboración, pues mi marido lleva 8 años y pico en paro y vivimos solo con mi sueldo y también tengo 3 niñas. No obstante, sí que me esfuerzo por seguir con el apadrinamiento mes a mes. Os felicitamos, queda poca gente tan buena, los que hacéis el mayor esfuerzo sois vosotros.

Victoria Jiménez, Ávila

18/11/2016

Viendo un programa en Navidades para recaudar fondos y apadrinar a niños que lo necesitaban, me decidí a apadrinar a uno. Os elegí a vosotros porque me gustó el proyecto que presentabais y el funcionamiento de la organización. Creo que fue en las Navidades de 2001. Se acababa de morir mi padre y yo estaba muy afectada y sensibilizada. Recuerdo la emoción que experimenté al abrir el sobre y ver la cara de mi apadrinado. Es una experiencia que recomiendo a todo el mundo.

Rubén Villuendas, Barcelona

19/11/2016

Hace unos cuantos años, decidimos colaborar con Ayuda en Acción. En aquel momento lo vimos como poner un granito de arena en la ayuda a un Tercer Mundo que se veía muy lejos. No era un gran capital, pero a través de sus dibujos y palabras nos acercábamos AU entorno social y comprendíamos la dificultad de haber nacido en Etiopía, así como las acciones que con ese granito y el de otra gente, Ayuda en Acción conseguía ayudar a su desarrollo (letrinas, material escolar, programas de colaboración para mujeres, microcréditos…). Hoy después de mucho, en la medida de nuestras pequeñas posibilidades, estamos orgullosos de pertenecer a este proyecto. Así que esperamos seguir juntos mucho tiempo más.

Emilia La Fuente Moreno, Cádiz

22/11/2016

Me atrajo mucho la idea de que, a través del apadrinamiento de uno de los niños, se pudiera conseguir que el resto de los niños de la población también accedieran a una educación, imprescindible para que se puedan desarrollar como personas libres. Los dibujos los guardo todos, están expuestos en un espacio de mi casa y les tengo mucho aprecio.

Encarna Aguado, Barcelona

22/11/2016

¡Hola! Mi nombre es Encarna Aguado y llevo más de 16 años colaborando con Ayuda en Acción. No he sido consciente del tiempo que llevo vinculada a la organización hasta que el año pasado recogí un póster de agradecimiento de mi buzón. Un póster con el que me dabais las gracias por haberos acompañado durante 15 años. Me emocionó. ¡Cómo pasa el tiempo… y aquí continúo, afortunadamente!

Cristo Marrero, Santa Cruz de Tenerife

27/11/2016

Apadriné a un niño porque vi una oportunidad de poder tener una motivación más en mi vida, de tener un vínculo con un niño y una familia de otra cultura y, al mismo tiempo, estar colaborando con una buena causa.
Intento escribir a Aron periódicamente. Siempre en mi correspondencia intento transmitirle que persiga sus sueños. Aunque las circunstancias sean difíciles no está sólo.

Ana Blanco,Vizcaya

27/11/2016

Me decidí a apadrinar a un niño porque quería por un lado, que mi hija viera que hay otra realidad, que valorase lo que tiene y por otro, poder ayudar a algún niño a salir adelante. Sobre todo me preocupa que tengan acceso a la educación.
Abrir la primera carta fue todo un acontecimiento en casa! Tenemos su foto puesta en un portarretratos en la sala, ya es parte de la familia.

Ana María Pérez, Madrid

29/11/2016

Pero ese mismo año ocurrió el terrible terremoto. Estuve muy preocupada, pero me comunicaron que Rafael y su familia estaban bien aunque lo habían perdido todo.
Le dijeron que mandara un mensaje a su amiga de España. Se ha quedado sin nada y dice que me cuide. Y yo, delante de todos los compañeros del trabajo, lloraba como una fuente. Y ahora mi amiga es Fattima Brittney, de Santa Cruz. Una niña preciosa por dentro y por fuera; cariñosa y que escribe y se expresa con una madurez que ya quisieran muchos. Cuando me pone “Te quiero mucho”, pues….lloro.

Cris Ibañez, Barcelona

30/11/2016

La comunicación con mi apadrinada es fluida, hasta comenta que le gusta recibir fotos de mi familia y de mí, dice que eso es muy importante para ella, su nombre es Airzoo. Últimamente le mando fotos, pegatinas y voy ilusionada a echar la carta.

Jesús Vioque, Alicante

30/11/2016

Comencé a apadrinar por solidaridad y convicción, y ante la falta/escasez de apoyo institucional (primer mundo). También en parte por afinidad y considerar la educación un pilar fundamental para el desarrollo y combatir la pobreza. Soy profesional de educación. En su día pregunté por seriedad, compromiso y buena actuación a compañera conocedoras de NGO’s y vosotros salisteis en la foto. Por las cartas e informe de resultados que recibo, sigo pensando que seguís siéndolo.

Juani Pérez, Alicante

30/11/2016

Acababa de promocionar en el trabajo a un puesto mejor pagado. Pensé que alguien más debía beneficiarse de ello y opté por el apadrinamiento internacional.

Pilar García Nuñez, Salamanca

30/11/2016

Recuerdo como si fuera hoy el día de recibir su primera carta, la alegría que sentí fue tremenda y una satisfacción personal por la decisión tomada. Ver su fotografía, sus datos personales, ponerle nombre y apellidos… sí, fue hermoso. Y todo ello se repetía cada vez que recibía una carta suya o yo le escribía a él.
Mi aportación económica es pequeña, lo sé, pero creo y así me consta, que es una buena forma de colaborar en la educación y en el desarrollo de los niños y sus comunidades, parte fundamental donde ellos crecen y se hacen personas.
Animo desde aquí a todo el que pueda realizar esta labor de apadrinamiento que den un paso al frente y colaboren con lo que puedan porque ellos, nuestros pequeños, son nuestro futuro y el mejor presente.

Ana Isabel Fuentes, Madrid

14/12/2016

Decidí apadrinar hace muchos años porque me parecía la única manera en que yo podía ayudar a gente que no ha tenido la suerte que he tenido yo de nacer en un país con comodidades, en tener un buen trabajo y un nivel de vida agradable. Por mi misma no puedo ayudar a esas personas que lo pasan mal en paises lejanos y que no tienen recursos. En la medida que mi economía me lo permite, colaboro con vosotros para mejorar la vida de esas personas. Recuerdo muy bien la primera carta que recibí, con el expediente y la foto del primer niño que apadriné. Me sentí muy contenta de poder ver esa foto y recibir noticias de la comunidad y de la familia que estaba ayudando. Todavía hoy me hace mucha ilusión recibir cartas y fotos.
Hace poco recibí una foto de una niña que se había hecho una foto con la que yo le había mandado mía y de mi marido, y me hizo muchísima ilusión.

Elegí Ayuda en Acción porque me daba confianza. Creo que haceis un buen trabajo y confío en que el dinero que yo doy para el apadrinamiento será bien utilizado por vosotros. Gracias por hacer una tan buena tarea ayudando a los que más lo necesitan.

Isabel Fernández, Madrid

14/12/2016

Decidí apadrinar porque aunque mi vida no había sido fácil, me di cuenta que otras personas y sobre todo, niños en otros países les era difícil poder aprender a leer y escribir, y me anime a colaborar, dentro de mis posibilidades. Actualmente y desde hace 2 años, colaboro como voluntaria la Guardería en Fundación Madrina, que se ocupa de madres en riesgo de exclusión, dándoles todo tipo de ayuda tanto material como de enseñanza, todo dentro de sus posibilidades. Recuerdo y por supuesto tengo en mi poder, la carta que recibí junto con la fotografía de Santusa, una niña peruana de 10 años en ese momento (1994), y sentí una emoción que aun hoy al mirarla me hace llorar. Desde entonces he apadrinado a 4 niños en Perú, siendo el ultimo Gaspar Javier de México. La elección de escoger a Ayuda en Acción, porque era y sigue siendo la asociación que más garantías me daba para enviar dinero a niños en otros países.

Jesús Alberto Fernández, Toledo

14/12/2016

Nuestro apadrinamiento es fruto de la decisión de un matrimonio que movidos por un compromiso de fe, pues somos cristianos católicos, entendíamos que debíamos asumir este reto por un lado humano y por otro económico. Conocer a nuestro hijo de la distancia, el primer niño fue de Bangladesh, (Parvej) fue una gran ilusión sobre todo al poner cara a esa persona a la que nosotros podíamos ayudar, oh tal vez fue a la inversa él, su familia, verle crecer en esas condiciones con vuestra ayuda y el compromiso de aquellos que formáis Ayuda en Acción, nos reportó a nosotros también una nueva ilusión para vivir siempre en positivo a pesar de las dificultades, ¡¡ dificultades llamamos a esto!!. ¿Por qué Ayuda en Acción? No existió una razón de peso, simplemente un familiar ya tenía apadrinado otro niño con vosotros y fue a través de ellos como tomamos la decisión. Ánimo y merecida la lucha que tenéis y por supuesto grandemente recompensada.

Laura Serradell, Barcelona

15/12/2016

Tengo un niño apadrinado en Ayuda en Acción desde 1993. De hecho una amiga mía tenía un/a niño/a apadrinado/a en Ayuda en Acción y me había hablado de esta ONG pero yo me decidí a apadrinar después de un viaje que hice a Kenya y Uganda en agosto del 93. Siempre había querido viajar a la África negra, pero en este viaje vi las condiciones de vida de los africanos en sus poblados y me sorprendió la hospitalidad de sus gentes a pesar de su miseria. Me di cuenta de las comodidades que tenemos en nuestro país, dónde simplemente abriendo un grifo ya tienes agua caliente, en cambio, en estos países sus habitantes a veces tienen que andar quilómetros para obtener agua. ¡Y ya no hablemos de la luz! Vaya, que decidí que quería contribuir con mi pequeño grano de arena en mejorar las condiciones de vida de los países en vías de desarrollo. ¿Y por qué me decidí por Ayuda en acción? Pues porque me había hablado de ella mi amiga. Sabía que era una ONG fiable y que mi dinero ayudaría a muchos niños. Así que los escribí y al poco tiempo recibí la carta de un niño. Una carta dónde me relataba cómo iba a la escuela y me enviaba unos dibujos. Peró cual fue mi sorpresa cuando vi la procedencia del apadrinamiento: Uganda, el país dónde había estado ese verano.

Pilar Almonacid, Jaén

15/12/2016

Recuerdo lo que sentí cuando llegó la primera carta. Alivio, emoción y la certeza de vuestra honestidad. No recuerdo por qué os elegí pero sí puedo decir que no me he sentido defraudada en ningún momento. Sé que trabajáis para mejorar las condiciones de vida de muchas personas necesitadas y en vuestros informes periódicos así nos lo hacéis saber con todo detalle y claridad. Creo que en este aspecto no se puede pedir más transparencia. Decidí apadrinar por un sentimiento egoista de callar mi conciencia. Pensé: Si apadrino a un niño algo bueno haré y de esta manera me siento bien. Con el paso del tiempo esta visión ha ido cambiando y ahora lo hago no por sentirme tranquila con mi conciencia sino por la convicción profunda de que entre todos SÍ podemos cambiar el mundo, SÍ podemos aliviar el sufrimiento de muchos niños y personas que viven rodeados de penurias, guerras y desolación. El esfuerzo conjunto, la ilusión para trabajar en nuevos proyectos de ayuda nos motiva a seguir adelante. La sonrisa de un niño es la respuesta.

María del Pilar Lorenzo, A Coruña

15/12/2016

Recuerdo que empecé a colaborar con Ayuda en Acción pocos años después de empezar con mi vida laboral. Era una inquietud que tenía desde siempre, sabía y sé que no puedo solucionar los problemas del mundo, pero quería aportar mi granito de arena dentro de mis posibilidades. Creo recordar que os elegí porque leí algo sobre vuestro trabajo en zonas pobres y deprimidas de Latino América, y lo que más me animó fue, entre otras cosa, que trabajabais con niñ@s, abriendo escuelas,dándoles una oportunidad que de otra forma, seguramente, no tendrían. Soy maestra y tengo que decir que confío en la educación y creo firmemente que es el único camino para cambiar el mundo. Recuerdo que al poco tiempo de apadrinar a la primera niña, ¿Lilian? me mandó una carta, a la que yo contestaba en una postal.Tengo que reconocer que hace ya tiempo que no contesto a las cartas,quizá por falta de tiempo o, simplemente porque fui dejando de hacerlo, pero es algo que voy a retomar porque imagino la ilusión que les hará recibir respuesta.

Maria Rosa Diranzo, Valencia

15/12/2016

Todo empezó cuando por fin me nombraron funcionaria del estado, me sentí privilegiada por trabajar en lo que me gusta y sentirme pagada con equidad. No es nada del otro jueves, soy maestra, pero decidí compartir un poquito de mi suerte. Mi primera ahijada se llamaba Sethala, me emocionó recibir su primera cartita con su foto, era una niña discapacitada que necesitaba unos aparatos para las piernas. Ser niña en la India y además discapacitada, es el colmo de la mala suerte. Lloré como una magdalena cuando me enviaron una foto suya en la que aparecía sin los hierros en las piernas porque sencillamente ¡ya no los necesitaba! Después de Sathala hemos apadrinado varios niños más, esta vez chicos pero ahora mismo no sé escribir correctamente sus nombres. En fín, sigo con vosotros aportando mi minúsculo grano de arena. Os deseo mucha suerte y que sigáis poniendo en acción vuestra valiosa ayuda.

José Ruiz, Granada

16/12/2016

Decidimos apadrinar –hablo en plural ya que colaboramos mi esposa y yo- porque necesitábamos sentirnos útiles de una manera distinta, teniendo constancia de que esa forma de servir rendía sus frutos y que se transformaba en algo tangible emocionalmente hablando, como era conocer a una persona al otro lado del mundo y su medio familiar y social. De esto hace ya más de treinta años. En aquella ocasión, la primera vez, el apadrinamiento fue de una niña hindú. Con todo el dolor de nuestro corazón, por circunstancias personales de trabajo y económicas, tuvimos que paralizar dicho apadrinamiento, para posteriormente volver a retomar esa actividad tan hermosa desde todos los puntos de vista, pero no fue con aquella niña, sino con otra y en otro lugar. Desde entonces hemos seguido y ojalá que dure mucho tiempo, si Dios lo quiere.

Santiago Gonzalez, Madrid

16/12/2016

Os diré que siempre he sentido sensibilidad por esas personas que por haber nacido en ciertos países, tienen que soportar hambre, pobreza, enfermedades, injusticias… Yo he tenido la suerte de nacer en España, y nunca me ha faltado un plato de comida en la mesa, unos zapatos, una aspirina para un dolor de cabeza… No valoramos todo lo que tenemos a nuestro alcance, y cuando ves que hay otras personas que no pueden tener ni lo básico para subsistir, y aun así, son felices con tan poca cosa que reciben, me hace sentir que formo parte de ellos, que mi contribución, aunque sea pequeña, les hace llegar un hálito de esperanza y que una sonrisa surga en su mirada. Cuando recibo alguna comunicación de mi apadrinamiento, claro que me alegro, pero no le doy mayor importancia. Lo que me llena es simplemente saber que contribuyo a mejorar la vida a quien lo necesita y que comparto de alguna manera la suerte que he tenido de vivir en una sociedad en la que no escasea nada. Incluso me da la impresión de que tenemos más de lo que necesitamos. Pienso que nuestro deber es, intentar al menos, compartirlo con los que menos tienen. Espero que mis reflexiones os animen a seguir ayudando y os den la fuerza para seguir creyendo que una humanidad mejor es posible si se quiere de verdad.

Mónica Corredera, Barcelona

16/12/2016

Decidí apadrinar porque me gusta colaborar con mi pequeño granito de arena para mejorar la sociedad. Aquí en mi ciudad, a nivel local, nacional y también internacional, pertenezco a varias organizaciones que se dedican a ayudar sobre todo a niños. Pensé que estaría bien poder mejorar el acceso de una comunidad a unos servicios básicos (agua potable…) y quería una niña porque creo que las mujeres pobres están mucho más marginadas por la sociedad y todos tendríamos que tener las mismas oportunidades, sobre todo en lo referente a una buena educación, sin importar el sexo con el que hemos nacido. El momento en el que recibí su primera carta me emocioné mucho y la miré con atención. Había un dibujo con pocas letras, pero la releí varias veces. Ahora tengo menos tiempo para escribir, por mis obligaciones familiares, mi trabajo… Pero me gusta enseñarle a mi hija las cartas que tengo guardadas de las diversas niñas que he apadrinado. Elegí esta entidad porque me parecía seria. Estuve investigando un poco antes de decidir a llevar a cabo la idea que me iba rondando por la cabeza y tenía en mi mente varios nombres. Escogí Ayuda en Acción porque una ex-compañera de trabajo realizó un viaje a Perú un verano para colaborar con una ONG española que a su vez ayudaba a varias ONG que ya estaban trabajando en la zona. Me explicó a la vuelta la buena labor que desempeñaba esta entidad, a través de proyectos, y que su trabajo facilitaba la vida a las personas que vivían en unos territorios a veces agrestes y difíciles. Así fue como acabé eligiendo esta ong.

Alberto Oliva, Cádiz

19/12/2016

Si mal no recuerdo, creo que mi colaboración con Ayuda en Acción es desde hace unos 16 años, algunas veces había pensado dejarlo, luego he pensado que sin nuestra pequeña ayuda vosotros quedaríais paralizados, y este mundo cada día necesita más de organizaciones como vosotros. Aprovecho la ocasión para deciros que no solo lo hago con Ayuda en Acción sino con otras asociaciones. Decidí apadrinar quizás movido por un sentimiento de solidaridad con aquellas criaturas que no han tenido la suerte de nacer y vivir en un país como el que yo vivo. Recuerdo la primera carta y la tengo guardada, así como las fotos de las niñitas, que ustedes me mandaron.   Apadriné con Ayuda en Acción porque confié en la información que me llegó y aun me llega de Ayuda en Acción. Sabed también que colaboro con 4 organizaciones más, la cuales también están comprometidas con la infancia.   Hoy ya estoy jubilado pues tengo 73 años y la verdad es que todos hacemos un pequeño esfuerzo para mantener estas pequeñas ayuda y mientras los gobiernos no nos reduzcan la pensión, pues seguiremos apoyando esta causa de querer un mundo más justo para todos.

Lola Fernández, Madrid

19/12/2016

Decidí apadrinar porque entonces me pareció el medio más eficaz para poder ayudar a un niño y a su entorno. Recuerdo el momento en el que recibí su primera carta perfectamente, sentí emoción y vergüenza por el agradecimiento de un niño, al que sólo daba algo de lo que me sobraba. Elegí Ayuda en Acción porque un amigo que colaboraba con vosotros me informó.

Erika Sela, Madrid

La verdad es que estaba haciendo un poco de memoria, y creo recordar que lo hice sobre el año 97 o 98!  No recuerdo exactamente porque lo hice, si hubo algo que desencadenó la decisión, pero seguramente fueron  un cúmulo de cosas que me motivaron a tomar la decisión de hacerlo.  Siempre he tenido sensibilidad hacia los problemas del llamado tercer mundo, pero nunca había hecho nada en concreto. La idea de apadrinar un niño me pareció bonita, algo tangible y real a la hora de ayudar. Por esos años, mis hijos eran pequeños (3 años el mayor  y  1 el mediano), y estás más sensible a los problemas de la infancia. Esto sin duda también debió de influir. Pensaba (y sigo pensado) que  al apadrinar ayudas a que unos niños tenga un futuro mejor, que puedan ir a la escuela, recibir una educación. Eso me parecía muy importante.  Por último, mi abuela materna había fallecido hacia poco y a ella le gustaban muchísimo los niños, y por circunstancias de la vida sólo había podido tener una hija, mi madre. Cuando murió, hablamos en casa de la idea de apadrinar un niño y hacerlo un poco en su nombre. Estoy segura de que ella lo hubiera hecho si hubiera tenido la posibilidad. Así que con todo ello, me animé a escribiros y hacerme socia.   Mi primer apadrinado fue una niña, y me hizo mucha ilusión porque yo sólo tengo hijos varones.  Siempre he tenido niños de El Salvador, y todas las cartas recibidas me ha dado una alegría, porque en ellas se transmite el agradecimiento de esas personas por tu ayuda. Es una manera de saber que detrás de esa pequeña cantidad de dinero que aportas hay una persona, una familia, una comunidad. Tu ayuda sirve para algo. Siempre procuro escribirles, (no todo lo que quisiera), y espero que mis cartas les  ayuden a saber que a muchos kilómetros de distancia  hay gente preocupada por ellos y que intenta aportar su pequeño granito para mejorar su vida. Elegí Ayuda en Acción porque por aquellos años creo que erais de las pocas organizaciones que teníais lo del apadrinamiento. Me gustaba también la idea de que, aunque apadrinas a un niño/a con nombre y apellido, el dinero llega a la comunidad, no va sólo al niño. Esto me pareció muy importante. También me gustó la idea de que tu ayuda se mantiene  con un niño durante todo el tiempo que este vaya a la escuela.  Y se lo digo a ellos en mis cartas, que me siento muy feliz de pensar que con mi ayuda contribuyo a que ellos puedan estudiar, creo que es lo mejor que se le puede dar a un niño para asegurarle un futuro mejor. También os elegí por ser una organización seria y que me daba confianza en que el dinero iba a estar  bien utilizado. Creo que Ayuda en Acción, al igual que muchas otras ONGs, hacen una labor encomiable y poco valorada por la sociedad. Todos, dentro de nuestras posibilidades, debiéramos de ayudar. Yo desde luego estoy encantada de poder hacerlo. Y solo me falta poder ir a visitar El Salvador y conocer a la comunidad de Santo Domingo, y si tengo suerte, conocer personalmente a alguno de los niños que durante estos años he podido apadrinar. Y en cuanto tenga un poco de tiempo libre, me encantaría colaborar con vosotros de voluntaria!    

Itziar Hualde, Madrid

20/12/2016

Creo que apadrinar es un acto que sale del corazón. Cada uno, en pequeña o mayor medida, intenta ser útil con el tercer mundo, sin más. A veces el tercer mundo es el vecino de al lado con quién podemos colaborar en persona, y otras está más lejos por lo que debemos confiar en asociaciones como ayuda en acción para gestionar dicha ayuda. Os vi en un maratón en la tele, con Irma Soriano y me sentí vinculada con vuestro proyecto de ayuda humanitaria. Es una experiencia de alma y me siento feliz desde entonces colaborando con mi granito de arena. El niño es un amor, Kosly Moisés y cada vez que recibo una carta suya me emociono. Su sonrisa me acompaña diariamente, gracias y ánimo para todos!!!

María, Barcelona

20/12/2016

Tuve la oportunidad de viajar a la India y conocer de cerca el día a día, desde sus grandes hoteles con sus barracas a las puertas, hasta el contacto en persona en más de un slam, fue para mi una experiencia inolvidable, después de llegar a tierras catalanas besé el suelo del aeropuerto y di mil gracias a quién me dio vida en una tierra privilegiada, que menos podía hacer que apadrinar un niño. Lo que si valoro de sus cartas es que vayan avanzando en sus estudios (ya me han cambiado dos veces de apadrinado) buena señal, seguro que van encontrando un lugar en la vida que les dé un trabajo con más cultura y educación.

José Luis Díaz, Toledo

22/12/2016

Decidí apadrinar porque tengo más de lo que necesito, mientras otros no tienen para educarse, algo que considero tan importante como alimentarse y vestir. Cuando recibes la carta y ves que alguien te sonríe mientras te cuenta su historia de agradecimiento te sientes muy, muy bien. Se lo aconsejo a todo aquel que pueda, recibes mucho más de lo que das. Pensar que hay un niño que está un poco mejor gracias a ti, te hace sentir realmente bien. Elegí esta ONG porque el programa basaba su acción en los niños y en la educación. Sin ello, el mundo sencillamente no es tal.

María Jesús Martino, Asturias

22/12/2016

Llevo muchos años colaborando con Ayuda en Acción, quiero ser muy sincera al decir ¿por qué? Me considero una persona relativamente informada sobre las miserias y desigualdades de este mundo, aunque he tenido la suerte de nacer en este país, que seguro es uno de los mejores, he trabajado toda mi vida y moralmente considero que tengo la obligación de poner un granito de arena para mejorar la vida de los que no han tenido tanta suerte. Además de con Ayuda en Acción (colaboro con más entidades de las cuales admiro mucho su labor) Hace muchos años en uno de mis viajes al sur de la India, pude visitar un “Hogar” de niños recogidos, me pareció tan conmovedor, para mi quedo claro lo importante que es ayudar a los niños. Me parece fantástico el trabajo que hace Ayuda en Acción en América del Sur, la seriedad y la continuidad, por eso colaborare mientras pueda. Seguro que es mía la culpa de no haber conseguido una relación más estrecha con ninguno de mis “apadrinados”, pero después tantos años, han sido varios y ellos crecen o se van, pero es igual yo los llevo en el corazón y seguiré aquí deseándoles lo mejor en sus vidas de adultos y orgullosa de haberles ayudado un poquito. Para el equipo de Ayuda en Acción mi agradecimiento por esa labor maravillosa que hacéis.

Gorka Marcos, Madrid

11/01/2017

Hacía años que mi padre había apadrinado a un niño con ayuda en acción y recuerdo cuando recibíamos las cartas del niño contándonos sus cosas. Incluso recuerdo cuando mi padre le escribía cartas a él hablándole sobre la familia. Me parecía una experiencia muy bonita y justa, ya que estaba ayudando en la medida en que podía a gente que no tenía las mismas oportunidades que nosotros. Decidí que cuando empezase a ganar dinero, yo tendría que hacer algo parecido.

José Luis Martí y Loli Lillo, Alicante

18/01/2017

Elegí a Ayuda en Acción porque daba respuesta a nuestras pretensiones. Corría el año 1981. Hacía un par de años que nos habíamos casado. Llevábamos un tiempo pensando que nuestro compromiso social, en línea con nuestra forma de pensar, debía materializarse en algo que tuviera continuidad, más allá de donativos aislados ante cualquier emergencia difundida por medios de comunicación. Esto nos llevó a colaborar económicamente con Ayuda en Acción. Somos personas que no tomamos decisiones sin reflexionar; por ese motivo solicitamos información. En la elección de una organización que trabajara en países subdesarrollados teníamos en cuenta una serie de condiciones: 1º.- Que gastara lo menos posible en administración (es decir, que el destino de la mayor parte de lo recaudado fuese a mejorar las condiciones de vida de sus beneficiarios). 2º.- Que su función fuera, exclusivamente, de ayuda al desarrollo, sin ningún matiz proselitista (político, religioso o de cualquier otra naturaleza). 3º.- Que emplease para ello mano de obra local, en la medida de lo posible. 4º.- Que atendiera proyectos globales en comunidades, a largo plazo (no acciones puntuales aisladas y fuera de contexto). 5º.- Que focalizara su trabajo preferentemente en comunidades en situación de extrema pobreza. 6º.- Que tuviéramos información periódica de en qué se empleaban los fondos aportados por los socios. El 16 de octubre de 1981 llamamos por teléfono a la organización para completar detalles que deseábamos saber. Y el 18 dábamos orden de domiciliación de los recibos y escribíamos carta comunicándolo. Y aquí estamos escribiendo y recibiendo cartitas desde hace 35 años… en Navidades, en el “cumple” de los niños o correspondiendo a las recibidas. Durante cerca de 20 años he estado archivando toda la correspondencia cursada y recibida, acompañada también de algunos recortes de prensa, así como las fichas de los niños. Y el resto, hasta los 35 años.

Amaya Luquin, Bilbao

31/01/2017

Decidí apadrinar porque con una pequeña cantidad de dinero se puede ayudar de una manera importante a la comunidad a la que pertenece el niño o la niña que apadrinamos. La primera carta que recibí fue de una niña, ahora esa niña ya se ha hecho mayor y el apadrinamiento es para un niño. Cuando leí la primera carta me hizo mucha ilusión y le escribí, incluso en una de las cartas le envié fotos de mi familia. Me decidí por Ayuda en Acción porque me da confianza y por la información que nos aportan: revistas, fotos y cartas de los niños apadrinados ves que es una organización seria y que cumplen con lo que publicitan.

Emilio Campos, Cádiz

01/02/2017

Recuerdo que decidí apadrinar cuando tomé conciencia de que, lo que para mí era una copa más o menos, para un niño y su comunidad podía ser un plato de comida. La primera vez que recibí su carta y vi su foto, sentí que algo en mi despertaba, quizás la ilusión por contribuir a mejorar la vida de una comunidad. Sentí que Clever, era una parte de mí y de mi corazón, y que estaba contribuyendo con mi pequeño granito de arena a mejorar sus vidas. Vi vuestra trayectoria en Internet, pregunté a unos amigos muy involucrados en este tipo de organizaciones y me parecisteis una gran opción. Sobre todo percibí honestidad en los proyectos y las personas que lo integraban.

Cristina Cayuela, San Sebastián

01/02/2017

Yo quería ayudar. Vemos tanta desgracia desde la tele…las noticias duran unos días y luego parece que todo se olvida. Yo no. Y me suelo preguntar qué habrá pasado allí después del terremoto, el huracán, las inundaciones, las bombas. Hay tanta necesidad. Me pareció una muy buena idea apadrinar un niño. Sobre todo porque el niño sigue allí, en su casa, con su familia, en su entorno. Porque el dinero no es sólo para él, sino para su comunidad. Ayuda en Acción invierte en mejorar las condiciones de la comunidad desde el respeto a sus valores y cuidando su medio. Y coincide con mi manera de pensar. La primera carta que recibí fue como un tesoro. La distancia es grande. La realidad en la que vivimos es distinta. Pero estábamos conectadas, la niña y yo, de alguna manera. Por las fotos, por la evolución de su escritura, veo que crece. Por las noticias que recibo me entero de los progresos de la comunidad. Primero fue una niña. Creció. Y ahora es un niño. Y nunca me he arrepentido. Al revés, lo que siento es que le escribo poco, porque el día a día a veces me arrastra y me cuesta encontrar el momento. Pero siempre llega. Porque sé que también a él, a su grupo de compañeros de escuela y maestros y familia… les hace mucha ilusión recibir noticias mías. Espero haberos contestado. Y os agradezco la ayuda que prestáis. Porque a través de vosotros yo puedo aportar mi granito de arena.

Elena García, Madrid

01/02/2017

Decidí apadrinar después de haber realizado un voluntariado de 15 días en Paraguay con Ayuda en Acción hace un par de años. Vi lo que realmente se hacía con el dinero de varios proyectos, y pude vivir de cerca lo que significaban esas mejoras para los habitantes de la región de Tavaí. Para nosotros cosas tan básicas como abrir un grifo y que salga agua, tener un aseo personal… para ellos era algo nuevo y que estaba sucediendo gracias a estos proyectos. La cantidad mensual que supone el apadrinamiento es mínima en comparación a lo que aquellas personas estaban obteniendo. Recuerdo la primera carta como un momento de mucha ilusión, sobretodo habiendo vivido también la experiencia de estar al otro lado con los niños. Y ver con la ilusión con la que ellos escribían las cartas a sus amigos españoles. La elección de apadrinar fue a raíz de haber realizado el voluntariado. Y el voluntariado con Ayuda en Acción he decir que fue elegido por la fundación de la empresa en la que trabajaba en ese momento.

Ángel Castilla, Madrid

01/02/2017

Decidí apadrinar pues era, y creo que sigue siendo, el mejor sistema y la única forma de ver esa ayuda a través de un niño. Sé perfectamente que la ayuda va a toda la comunidad. La primera carta o cartas las recibí unas Navidades, no recuerdo el año. Sé que me hizo mucha ilusión. Medité mucho con que Ong iba a colaborar, no solo siendo padrino y socio, sino como voluntario.

Mª del Carmen Casas Simón, Palencia

02/02/2017

Decidimos apadrinar cuando nació nuestra hija. En las horas previas al parto pensamos en hacerlo si todo salia bien, como forma de agradecimiento a la vida. Hace ya más de 8 años. Nos hizo mucha ilusión recibir la primera carta de nuestro niño, ver la alegría y cariño con el que lo hacen. Ahora es mi hija la que espera las cartas y las recibe con mucha alegría. La verdad que no se muy bien por qué elegí Ayuda en Acción, busque en Google y de las opciones que aparecieron esta me sonó y al entrar en su página e informarme me inspiró confianza. Estoy muy contenta con la decisión que tomé y espero que nuestra relación duré muchos años más. Enhorabuena por vuestro trabajo.

Ana María Espada, Barcelona

02/02/2017

Me alegro mucho de poder contar mi historia, En 2002 decidí apadrinar a una niña ya que pienso que, como mujeres, tenemos menos posiblidades. Me tocó Fabiola que vive en Coroico (Bolivia), me ha escrito muchas cartas y contado sus proyectos en la escuela y en 2004 decidí visitarla con mi familia. En ese momento mi hijo tenía la misma edad que ella 11 años. Fue tan agradable su acogida y ver todo el proyecto que Ayuda en Acción hacia en ese momento y cómo enseñaban a las personas de allí a ser autosuficientes. Toda la organización se portaron maravillosamente con nosotros, valió la pena atravesar la carretera de la muerte para vivir esta experiencia. Cuando acaba el proyecto te dan la oportunidad de apadrinar a otra niña y en este momento es la tercera que tengo. Para mi hijo fue toda una experiencia ver lo acogedora que es la gente con tan pocos recursos y lo bien acogidos que estuvimos. Animo a todos a participar, que entre todos con poquito se pueden hacer grandes cosas. Os doy las gracias al gran equipo que hay sobre todo en Bolivia que es el que yo conozco. Un abrazo muy fuerte a todos.

Javier Costas, Pontevedra

03/02/2017

Decidí apadrinar por la necesidad que mucha gente tiene de nuestra ayuda por todo el mundo. Y en segundo lugar, por la necesidad que yo tenía de hacer algo por alguien, o mejor dicho: por la necesidad que teníamos yo y mi mujer. Recuerdo su primera carta porque la guardo con cariño, esa, y todas las posteriores a ella. Simplemente hizo el dibujo de él con sus papás, hermano y hermanas, con el nombre de cada uno debajo. Y más abajo, su nombre completo. Elegí Ayuda en Acción no por nada en especial, sencillamente porque tenía que elegir alguna ONG, y la verdad es que estoy bastante contento con ella. Ha sido un placer.

Jorge Mora, Alicante

03/02/2017

Apadriné porque pensé que podía echar una mano a gente necesitada, especialmente a niños y me pareció buena idea este sistema. No recuerdo la primera carta pues ya hace bastantes años. Me parece que voy ya por el cuarto niño y eso sí, espero con ilusión cada nueva carta. Recuerdo una especialmente y fue una en la que me mandasteis una foto del niño con las postales que yo le había enviado. Elegí Ayuda en Acción porque consideré que era una ONG fiable y me gustaba vuestro sistema.

Ana Martín, Navarra

03/02/2017

Decidí apadrinar hace bastantes años, no recuerdo con exactitud, creo que unos 20, viendo una maratón de apadrinamientos, en la que estaba al tfno. un actor de una serie que veían mis hijos, concretamente Mariano Alameda. Fue, principalmente por mis hijos para que se solidarizaran con otros niños y vieran que había niños como ellos con muchas menos posibilidades. Me comprometí con la cuota que podía pagar que, aunque no era mucho, era lo que podía donar. La sorpresa e ilusión que tuvimos fue que nuestro primer niño, había nacido el mismo día y año que mi hijo el pequeño. Nuestro niño estaba en un portarretratos siempre presente. Recibíamos sus cartas con muchísima ilusión. Le escribimos los tres, mis hijos se implicaban en todas las cartas. Es verdad que el primero fue especial. Compartí con mis hijos mucha ilusión y eso siempre queda ahí. Sigo teniendo siempre un niño o niña apadrinados y, aunque no les escribo tanto, me sigue haciendo ilusión sus cartas. Tengo que agradecer a Ayuda en Acción que nunca me han pedido que aumentara mis donaciones. Estoy encantada de poder seguir poniendo mi granito de arena por y para todos. Muchas gracias

María José López, Lugo

06/02/2017

Hola, amigos de Ayuda en Acción, decidí apadrinar porque me pareció una buena forma de gastar mi dinero. Mejor utilizarlo para ayudar a gente necesitada que guardarlo en el banco o gastarlo en tonterías. No recuerdo el momento exacto en el que recibí la primera carta de David, nombre del primer niño que tuve la oportunidad de apadrinar, ya hace años que sucedió. Lo que no olvidaré jamás es la emoción que sentí cuando vi sus dibujos y su caligrafía. Fue algo indescriptible. Ahora apadrino a una niña, Esnart Angela y recibo con gran ilusión sus cartas, me emociona ver cuántas cosas va aprendiendo y la alegría que transmiten sus palabras. Es una experiencia que recomiendo a todas aquellas personas que deseen poner su granito de arena para ayudar a aquellos que no tienen la misma suerte que los que vivimos en el ¿primer mundo? Escogí vuestra ONG porque me pareció seria y me inspiró confianza. Y aquí seguiré hasta que pueda. Muchas gracias por el gran trabajo que hacéis.

Alberto Covarsi, Badajoz

06/02/2017

Decidí apadrinar a un niñ@ cuando mis pequeñas posibilidades económicas me lo permitieron. Era una manera de poder ayudar a un niño desde la distancia y sabiendo que dejaba mi aportación en buenas manos para que, por mucha o poca que fuera, llegará a su destino: ayudar a que mi apadrinamiento valga para ayudar en las necesidades y educación de un niño o una niña. La verdad que recuerdo perfectamente la primera carta y fotografía de mi primera apadrinada e incluso su nombre: Digna Marisol de la Cruz Quirimba. Fue un momento especial y lleno de ilusión. A esa niña, aunque sea poco, la estoy ayudando. Aquella primera foto ocupó un espacio en mi despacho. Por supuesto que momentos como esos nunca se olvidan, recibes una foto con unas palabras y dibujo de una niña pequeña que te dice AMIGO. Llevaba mucho tiempo recibiendo llamadas de varias ONG pidiendo colaboración y la verdad que es difícil tener que decir en ocasiones que no, pero es imposible estar con todas. ¿Por qué Ayuda en Acción? No recuerdo cuantos años hace que apadriné por primera vez, sé que son ya muchos, y no sabría decir si fue alguna presentación en televisión la que me hizo dar el primer paso. Con el tiempo he seguido con esta ONG porque creo que me han demostrado que los fondos van siempre destinados donde te indican con sus informes puntuales. Cierto es que siempre se escucha si realmente el dinero que aportamos a las ONG van a sus destinos reales. Si pensamos así entonces nunca daríamos opción a que se demostrara su veracidad. Yo así lo hice y así seguiré haciéndolo.

Ángeles Antolinez, Palencia

07/02/2017

Decidí apadrinar por una sensación de impotencia ante tanta desigualdad y por la visión de la necesidad que muchas personas padecen, sensibilizada, supongo, por mis dos hijos pequeños, a los que nada les faltaba en esos momentos. La primera carta que recibí, me ilusionó mucho, al poder visualizar y conocer al menos a una personita a la que sentía que ayudaba, en posteriores cartas, esa personita fue cambiando, según se movilizaba la gente en esa zona, pero comprendí que lo realmente importante era el proyecto destinado a esa región y el apoyo que suponía mi pobre aportación, con el subsiguiente premio de recibir en ocasiones, la carta agradecida de mi apadrinado. Elegí Ayuda en Acción un poco al azar, supongo que tuvo mucho que ver toda la campaña publicitaria, promovida por la tv. Un saludo a todo el personal implicado en estos proyectos y dar las gracias por esa labor tan encomiable.

Maite Rodríguez, Bilbao

15/02/2017

Decidí apadrinar porque considero que muchas veces nos quejamos de lo mal que va el mundo pero no hacemos nada por hacer que vaya mejor. Y creo que contribuir económicamente a una causa es una de las muchas formas que hay de ayudar a dicha causa. Además, me encantan los niños y ellos no pueden salir adelante por sí solos, necesitan contar con el apoyo de los demás para ello. Recuerdo muy bien cuando me llegó la primera carta, me hizo muchísima ilusión. Poner nombre y cara a la niña a la que íbamos a ayudar a tener una vida un poquito mejor. Y os elegí porque me disteis la sensación de que se podía confiar en vosotros.

Carmen Casillas, Madrid

23/02/2017

Era muy joven y me encantan los niños, pensé que podría ayudar a esos niños que no tienen nada o tienen muy poco, en aquella época en España, no había tanto problema como hay ahora con los niños. Recuerdo la primera foto que recibí, no se sabía la edad del niño, la ropa terriblemente desgastada y los mocos colgando. Os conocí porque fuisteis por la Oficina haciendo propaganda. Me hubiese gustado aportar más, pero me es imposible.

Lucía Senra, La Coruña

01/03/2017

Con mi primer sueldo, hace 7 años decidí apadrinar con Ayuda en Acción. Lo hice con esta ONG porque desde que soy pequeña colaboramos en casa con ella, teníamos apadrinados a dos niños, por lo que aprendí a dar desde niña. Es algo que siempre agradeceré a mis padres. Por eso, cuando pude hacerlo por mí misma, con mi esfuerzo, no lo dudé ni un segundo. Cuando recibí la primera carta de Roza de Etiopía sentí una ilusión inmensa. Soy maestra, y llevé al cole la carta para que la vieran los niños y niñas. Dedicamos muchos días a hablar de ella, de cómo viven muchos niños y las necesidades que tienen, tratando de despertar en ellos la solidaridad y empatía, lo que es educar en valores. Les llevé la foto de Roza para que la conocierany la pegamos en el mural con la de todos los niños y niñas de la clase, y le hacíamos dibujos para enviarle. Fue una experiencia preciosa!!!! Gracias Ayuda en Acción por vuestra labor !

M Lluch, Málaga

14/03/2017

LLevo vinculada a Ayuda en Acción desde hace 18 años y me ha dado tiempo a amadrinar a dos niñas. Elegí Ayuda en Acción porque me gusta la idea de que, a través de la ayuda que yo presto a mi amadrinada, junto con la de otras personas, se pueda beneficiar toda su comunidad. Me encanta recibir sus cartas y que me cuente sus cosas. Yo le escribo cada vez que puedo y como me gustan las manualidades, le hago tarjetas bonitas, con tonterías que sé que le gustan a las niñas, al igual que a mi hija, que a veces le ha escrito también. Tengo intención de ir a ver el proyecto en cuanto pueda, para hacer de esta experiencia, algo, si cabe, más gratificante.

Begoña Palomino, Madrid

14/03/2017

Creo que desde Ayuda en Acción se realiza una importante labor. En los años que llevo colaborando con vosotros he sido testigo del cambio de una comunidad y el cierre de un proyecto ya que se consiguieron los objetivos que se habían marcado. Con pequeñas aportaciones se realizan importantes labores. En los años que llevo colaborando con vosotros he visto como se alcanzan los objetivos marcados en un proyecto y con ello se logra mejorar la vida de la comunidad en la que se estaba trabajando.

Conchita de Blas, Barcelona

14/03/2017

Hace ya unos 14 años. Viendo un programa solidario me di cuenta de lo afortunados que somos y que hay una gran cantidad de gente y en particular niños que no tienen posibilidades de progresar. Jamás me he arrepentido. Es muy emotivo saber que puedes aportar un granito y ayudar a una familia y sobre todo a un niño para que pueda estudiar y progresar. Las cartas, las fotos, ayudan a crear un vínculo muy especial. Ahora tengo un niño de 6 años que ya ha empezado a escribir al segundo niño que llevo apadrinado, con gran ilusión y concienciándose de lo bonito que es poder ayudar a los que realmente lo necesitan. Apadrinar es una gran experiencia.

Alison Grimes, Valladolid

14/03/2017

Llevo varios años apadrinando porque creo que es una manera muy directa y personal de contribuir a la mejora de la vida de los menos favorecidos. Me encanta recibir noticias de mi niño y saber un poco de su vida. En este mundo de tantos problemas globales saber que contribuyes a algo concreto da mucha satisfacción.

María Francisca Ponferrada, Málaga

14/03/2017

Soy maestra y me apasiona mi trabajo. No sé si mi profesión ha influido en mi decisión de apadrinar un niño. Primero fue Mebtu, luego él salió de su comunidad y ahora es Maseresha . Los ves como van creciendo y evolucionando a través de las fotos y las cartas que te envían. Es todo un placer recibir noticias de ellos y enviarles tus postales. Mis hijos han crecido con esta experiencia y esto ha favorecido sus actitudes solidarias, lo cual me satisface enormemente. Ahora estoy jubilada y me siento muy orgullosa de llevar veintiséis años colaborando con esta causa que recomiendo a todo el mundo. Es como sentir que aportas tu granito de arena.

Lourdes Perdices, Madrid

14/03/2017

Tenía claro desde que empecé a trabajar que iba a destinar parte de mi sueldo a personas que no tienen tanta suerte como yo, darles un pequeño apoyo que para ellos es mucho. Y ya son 20 años. Me queda la espinita clavada de poder ir a conocer in situ los proyectos que se desarrollan en Etiopía, y que mis hijas puedan conocer a gente de su edad, con un porvenir muy diferente, simplemente condicionado por el lugar de nacimiento.

Jose Muntane Camps, Alicante

15/03/2017

Hace 40 años que apadrino y estoy muy orgullo de hacerlo. Y lo seguiré haciendo, creo que es un deber hacerlo, la recompensa moral y emocional es muy gratificante.

Carmen Bonet, Barcelona

15/03/2017

Siempre creí que los grandes cambios empiezan por pequeños gestos. Por eso, hace ya casi 20 años decidí colaborar con Ayuda en Acción apadrinando a un niño y no ha habido un solo día que me haya arrepentido de ello. Os recomendaré siempre.

Ezequiel Martínez, Alicante

15/03/2017

Soy colaborador de Ayuda en Acción desde hace 30 años y mi familia y yo estamos muy contentos con esa pequeña colaboración.

Alejandro Armesto, Madrid

15/03/2017

Hace ya 6 años dejé de fumar y desde ese mismo momento me incentivé con algunos regalos personales. Alguno por anticipado y otros, una vez conseguido el ahorro que me produjo el no tirar dinero en tabaco y salud. Uno de ellos fue el colaborar con alguna ONG. No tuve ninguna duda. Mi madre había apadrinado durante años, a través de Ayuda en Acción, a una niña. Desde entonces he mantenido este apadrinamiento y colaborado también con MsF. Son, entre otras muchas seguramente, las dos ONGs de mi predilección, por su labor, su transparencia, su efectividad. Me marqué entonces como propósito conseguir ceder a la sociedad el 0,7% de mis ingresos. Afortunadamente he superado ampliamente ese objetivo y no puedo transmitir la sensación de bienestar que eso me supone. El colaborar, desde nuestra extraordinaria situación en el primer mundo, con la gente que, quizás, valiendo y esforzándose tanto como nosotros, no ha tenido la fortuna de crecer en el lugar adecuado. Colaborar con Ayuda en Acción o MSF proporciona a mi familia mucha mayor satisfacción y bienestar que una comida en un 3 estrellas Michelin o un día en el parque de atracciones, costando prácticamente lo mismo. ¿Vas a seguir pensándotelo?

Cristina Fernández, Madrid

21/03/2017

Tenía solo 16 años cuando apadriné a mi primera niña, ahora tengo 48 y aunque he pasado por diferentes etapas en mi vida y actualmente no es la mejor económicamente, espero no tener que dejar de apadrinar a mi actual amiguito de Perú. Ponerle cara y conocer la historia de cada uno de los niños, así como enviarles dibujos y cartas y recibir las suyas es la forma más gratificante de sentir que estás aportando algo a los que lo necesitan.

Juan Manuel Piñuela, Madrid

23/03/2017

Mi mujer y yo apadrinamos a tres niñas desde hace años. Qué alegria nos produce recibir sus cartas con dibujos hechos por ellas y con explicaciones de cómo viven y cómo transcurre su vida. Sabemos que están bien y disfrutan al menos de lo necesario, lo que no siempre es posible en sus países. Solo lamentamos que por nuestra edad no podemos visitarlas. Muchas gracias por la magnífica tarea que realizáis.

José María Olmos, Valladolid

31/03/2017

Con el apadrinamiento no sólo se ayuda al niñ@ también a la comunidad en la que vive. La filosofía de Ayuda en Acción es no dar sólo ayuda financiera, en otras palabras: no dar solo el pescado, enseñar a la comunidad a pescar. Prueba: llevo años apadrinando. Primero fue un chico de Pakistan. Unos años después Ayuda en Acción me comunicó que esa comunidad ya podía valerse por sí misma y ya no era necesario ayudarla. Ahora apadrino a un chico de Bolivia. Yo no he tenido que hacer nada. Ayuda en Acción me mandó la ficha del niño. Además de un mensaje del chico y de los problemas y estado de la comunidad 2 veces al año.

Maria Asuncion Navas, Guipuzcoa

31/03/2017

Hace ya 17 años que estoy colaborando con ayuda en acción y me hace feliz saber que estoy ayudando con mi contribución a una comunidad. Me hace mucha ilusión cuando recibo cartas de mi niña.

Maria del Carmen Alegre y Angel Cuenca, Badajoz

04/04/2017

Mi mujer y yo colaboramos con Ayuda en Acción desde hace mas de 30 años. Nuestra parte ha sido la fácil aportar una pequeñísima cantidad. Lo importante es Ayuda en Acción y su gente. Ese equipo si que tiene merito. Lo nuestro es solo dinero.

Julia Peralbo Dueñas, Madrid

19/04/2017

No recuerdo con exactitud cuando me hice socia de Ayuda en Acción, creo que en 1995. He tenido varios niños amadrinados, he visto por sus fotos cómo crecían, cuando terminaban sus estudios me asignaban otro niño o niña. Lo que tengo claro es que, aunque tuviera altibajos económicos no iba a dejar de hacer mis aportaciones -a las 3 ong de las que soy socia- Me hace darme cuenta y agradecer toda la abundancia de la que disponemos en occidente.

Micaela Frangolea, Madrid

03/05/2017

La solidaridad con las personas que no tuvieron la misma suerte que nosotros es algo muy humano. Estas mismas navidades amadriné a un niño garifuno. Estoy contenta por poner mi granito de arena y quizás en un periodo no muy largo iré a visitar la comunidad por si puedo hacer algo más.Gracias por la labor que hacéis Ayuda en Acción.

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