El colegio de Unna Central, contra el absentismo escolar

24-04-2019 Lectura 2 Minutos
Julián Donoso
Campañas y Alianzas Estratégicas

Los profesores de la escuela de primaria de Unna Central hace tiempo detectaron la necesidad de cercar el perímetro de la escuela. Muchos niños no volvían a clase después del recreo porque abandonaban el recinto escolar, y ellos no tenían capacidad para vigilarlo, debido al alto número de alumnado. Fuera del colegio, en ocasiones, los niños y niñas pueden ponerse en situaciones de peligro.

Disponer de la valla va a suponer que el profesorado tenga un mayor grado de control sobre los alumnos y alumnas, así como mayores garantías de que van a permanecer en el colegio, protegiendo al recinto, además, de posibles robos.

Además, en el colegio no había papeleras, letrinas o vestuarios. Hasta ahora. Porque gracias a la aportación de los padrinos y madrinas de Ayuda en Acción, estamos interviniendo en la comunidad para mejorar sus condiciones de vida, favoreciendo una mejora de la calidad de la educación que reciben. Tanto letrinas como vestuarios están pensados principalmente para las chicas, que ahora tendrán espacios íntimos en los que no serán molestadas. Y las papeleras, primera iniciativa de CEFORD, la organización local con la que trabajamos, tienen el objetivo de sensibilizar sobre la importancia de tener espacios limpios.

Pero no queda solo ahí nuestra actividad en el centro escolar: apoyamos iniciativas como el jardín y el huerto escolar, algo a lo que estamos cada vez más acostumbrados en los coles de España, y a los que tienen derecho también en otros entornos bien distintos. En el huerto de Unna Central se planta principalmente cassava (yuca) para que los niños y niñas aprendan técnicas de cultivo que luego pueden reproducir en sus casas. La cassava también se usa en el comedor escolar, abaratando la cuota de comedor que las familias pagan. Porque además, esta iniciativa sirve para propiciar la asistencia a clase, ya que está comprobado cómo los niños y niñas que van a comer a sus casas, luego no vuelven a la escuela. Por supuesto, estas nuevas instalaciones necesitan protección, por lo que también estamos instalando vallas que lo protejan de robos y del ganado.

Os iremos contando novedades de cómo estas actividades continúan mejorando las vidas de quienes viven en Adjumani.

263 millones de niños y jóvenes en el mundo no pueden ir al colegio.