Alerta sanitaria por coronavirus en Uganda: el ejemplo de Adjumani

07-07-2020 Lectura 4 Minutos
Julián Donoso
Campañas y Alianzas Estratégicas

Última actualización: 07/07/2020.

Uganda es uno de los países en los que trabajamos frente a la alerta sanitaria provocada por la COVID-19. De la mano de nuestro compañero Simon Ariba, técnico del Vínculo Solidario en el país africano, te contamos cómo se está viviendo la pandemia en Adjumani, así como el trabajo de nuestra organización para que nadie se quede atrás.

La vida en este distrito del norte del país no resulta fácil. Situado en la frontera con Sudán del Sur, presenta elevados niveles de pobreza y vulnerabilidad frente a la pandemia, a lo que además se suman las tensiones por la llegada de personas refugiadas que huyen de la guerra y la violencia en sus países.

¿Cómo se vive la alerta sanitaria en Uganda?

Según el último Informe de la OMS (15-22 de junio), en todo el país hay más de 755 casos confirmados. “En Adjumani hay 45 casos y más de 200 personas en cuarentena que presentan síntomas o se cree que pueden estar infectadas”, informa nuestro compañero. Por el momento, sabemos que todos los niños y niñas apadrinados por Ayuda en Acción se encuentran bien.

¿Qué medidas se han adoptado?

“El confinamiento sigue activo en los distritos que comparten frontera con países extranjeros. En el resto del país la desescalada ya está en marcha y en algunos lugares casi se puede decir que han vuelto a la normalidad. Pero en zonas limítrofes, como es el caso de Adjumani, todavía hay restricciones severas: además del uso obligatorio de mascarillas, las escuelas continúan cerradas, las reuniones están limitadas a un máximo de 10 personas y la distancia social debe ser de al menos 4 metros”, nos cuenta Simon.

“Se transmite el mensaje a la población para que vayan a los hospitales en caso de que lo necesiten. La cuarentena da cierta tranquilidad porque afectados con síntomas leves o positivos asintomáticos no están en los hospitales. A diferencia de otros países, en Uganda los hospitales no están llenos y pueden funcionar con normalidad. Las personas pueden ser tratadas de varias enfermedades endémicas como la malaria, pero la COVID-19 no tiene tratamiento y las personas sienten miedo en ese sentido. Si eres una cara nueva los residentes actúan con desconfianza, temen que un extraño pueda contagiarles. Muchos creen que fueron los refugiados quienes trajeron el virus, otros piensan que llegó con los conductores de camiones de carga o a través de personas que deben desplazarse a diario para trabajar en Sudán. Puede que esta crisis acabe generando problemas de convivencia”, asegura.

“Aquí la movilidad está muy restringida, el transporte habitual – las motos boda– tiene prohibido circular. El equipo de Ayuda en Acción y nuestros socios locales conseguimos llegar a las comunidades porque el gobierno local permite que las ONG sigan trabajando y nos concede un permiso especial para poder desplazarnos. En este sentido tomamos todas las medidas de seguridad necesarias para evitar la propagación del virus”.

¿Cuál es el trabajo de Ayuda en Acción frente al virus en Uganda?

“Desde hace meses ya estábamos hablando a las comunidades sobre la importancia de la buena gestión del agua, la higiene y el saneamiento (WASH). Nuestras actividades ayudan a evitar la propagación de la COVID-19 y otras enfermedades importantes relacionadas con la higiene. Con la llegada de esta alerta sanitaria, además vamos a distribuir instalaciones de lavado de manos y kits de higiene con jabón y desinfectantes en las comunidades. Asimismo, vamos a distribuir semillas y material agrícola para garantizar la seguridad alimentaria.  Con la pandemia, los productos de alimentación y primera necesidad se han encarecido muchísimo. Las familias aquí tienen que, literalmente, comer lo que hay en su jardín”.

¿Está afectando la COVID-19 a la educación?

Educacion alerta sanitaria UgandaRespecto a la situación en educación, Simon nos cuenta: “cuando se declaró el cierre de las escuelas en Uganda, el Ministerio de Educación ideó programas de radio y televisión con sesiones de aprendizaje para que los alumnos pudieran continuar con su educación desde sus hogares. Pero esas soluciones no favorecieron a las zonas rurales porque en estas áreas los niños no tienen acceso ni a la televisión ni a las radios. Nuestro socio local JRS, con quien realizamos acciones orientadas a la educación, proporcionó radios a los estudiantes de secundaria, sobre todo. Hay escuelas que envían material a los padres a través del teléfono móvil, y de esta forma hacer llegar contenidos de clase a los niños, pero la mayoría de las familias en Adjumani no pueden permitirse comprar estos dispositivos. Solo los que tienen teléfonos móviles y/o radios pueden acceder a la educación mientras las escuelas están cerradas durante la alerta sanitaria en Uganda”.

¿Cómo será convivir con el virus en los próximos meses?

“El virus no va a desaparecer rápidamente”, asegura. “Tenemos que aceptarlo y tratar de continuar con la vida en estas circunstancias. Sabemos que el desinfectante de manos, detectores de temperatura, distancia social, mascarillas y guantes están aquí para quedarse”. Sin embargo, aceptar las medidas de prevención frente al virus no significa resignarse ante las situaciones de pobreza y desigualdad que ya vivía el país antes de la pandemia, añade Simon.

Desde Ayuda en Acción seguiremos trabajando para que la infancia en situación de vulnerabilidad y sus familias puedan ejercer sus derechos en Uganda. Visita nuestra web para saber cómo ahora, más que nunca, #SomosAyuda frente al COVID-19.