¿Qué hemos aprendido de la COVID-19 en El Salvador?

22-10-2020 Lectura 3 Minutos
Blanca Arnaiz
Comunicación y contenidos

Dicen que las mejores lecciones de la vida se aprenden en los peores momentos. Este año 2020 quedará en nuestra memoria como uno de ellos, pero ¿qué hemos aprendido de la COVID-19? Habrá respuestas para todos los gustos, pero hay una con la que seguramente todos estaremos de acuerdo: la solidaridad nos hace más fuertes.

Lo que hemos aprendido de la COVID-19 nos permitirá afrontar mejor una siguiente crisis. Esta nueva realidad ha puesto a prueba nuestra capacidad de adaptación a situaciones que nunca imaginamos. Pero la capacidad para adaptarse depende de los recursos y herramientas de las que dispongan las personas. Sin duda, quienes viven en contextos más vulnerables con recursos limitados han tenido más dificultades para poder adaptarse y es ahí donde la COVID-19 nos deja las mejores lecciones de vida. ¡Conozcamos algunas de ellas!

La solidaridad es la mejor vacuna contra la COVID-19

Lo que hemos aprendido de la COVID-19 es que la solidaridad, que el vínculo de amor, que la corresponsabilidad de las personas son el reflejo del trabajo que hemos venido haciendo y hemos creado con las diferentes comunidades y con las familias. Sentimos que somos parte de esa comunidad, de esa familia… El sufrimiento o el bienestar de esas comunidades también es nuestro.

Flor Quintanilla forma parte del equipo de Ayuda en Acción que trabaja junto a la población más desfavorecida en El Salvador. En los últimos meses su labor se ha desarrollado en Tacuba, uno de los municipios más vulnerables del país. Su población vive en situación de extrema pobreza, lo que agrava las consecuencias sanitarias y socio-económicas provocadas por la COVID-19.

Desde que comenzó la crisis provocada por el coronavirus, Flor ha permanecido en Tacuba. El contacto diario con las familias ha sido clave para que pudieran recibir toda la ayuda necesaria y que nadie se quedase atrás.

Era importante ver de qué manera podíamos llegar de forma puntual a cada una de las familias con las que nosotros trabajamos. Ver que están bien o no… Esta comunicación es constante y la comunidad sabe que estamos haciendo todo lo que podemos. Nos hemos encargado de hacerles entender que esta pandemia no nos ha separado, sino todo lo contrario. Hemos tenido distanciamiento social pero el vínculo que tenemos con ellos y ellas no lo hemos perdido. Hemos comprobado la corresponsabilidad que tenemos. Ha sido muy gratificante ver que tenemos distanciamiento pero el vínculo no lo hemos perdido.

Aunque las consecuencias médicas no han sido graves, el confinamiento ha impedido que las familias puedan salir a buscar su sustento diario. Muchas de ellas sobreviven gracias a la agricultura de autoconsumo o a los jornales que ganan en trabajos informales. Ayuda en Acción ha repartido kits de alimentación a 960 familias de Tacuba para paliar esta situación.

Una de las frases que nos repetía la población era: “No teníamos los recursos suficientes sin pandemia y ahora ¿cómo lo vamos a hacer con pandemia?” La gente estaba muy contenta por el kit de alimentación, eran cosas básicas realmente, pero muchas personas no tenían qué comer. Nos decían “¡hoy no tenía nada de comer y tú me lo estás dando!”. Una de esas familias a las que les llevamos el arroz nos obsequió con una panita de ese mismo arroz que les habíamos llevado. Para mí esas cosas me marcan la vida, no tenían nada en el día y también nos dieron lo que les habíamos llevado, eso impacta.

El trabajo de Flor y el resto del equipo de Ayuda en Acción también se ha centrado en que los niños y niñas pudieran seguir estudiando. El cierre de los colegios, la falta de conectividad y los escasos recursos de las familias han puesto en jaque la continuidad del curso escolar. Sin embargo la solidaridad de los vecinos ha permitido mantener la educación de la infancia y adolescencia en Tacuba.

Ha habido vecinos que sí que cuentan con posibilidades y que no han dudado en permitir que esas familias aprovecharan su conexión. Esas personas se convirtieron en los faros de luz de las otras personas, están ahí y a pesar de esta pandemia nos hemos dado cuenta de que la situación es complicada y lo que están haciendo es unificarnos. Ese tipo de cosas te hacen amar más lo que haces.

La solidaridad es clave para la supervivencia

El apoyo y protección de las personas junto a las que trabaja Ayuda en Acción a largo plazo, asegura la construcción de sociedades más capaces, seguras y resilientes. Durante la pandemia provocada por la COVID-19 hemos repartido alimentos y kits de higiene a las familias, lo que les ha permitido sobrellevar las duras consecuencias. Pero la solidaridad de la población ha sido clave para su supervivencia.

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