Esclavitud infantil en Paraguay: el criadazgo y la historia de Marilia

25-03-2021 Lectura 4 Minutos
Antonio Josué Díaz
Delegación de Andalucía

La esclavitud infantil en Paraguay existe en forma de trabajo para salir de la pobreza. En el país hay casi 50 000 niños y niñas que son víctimas de explotación laboral infantil. El criadazgo es una de las formas más usuales de esclavitud moderna para las niñas. Contra él luchamos en uno de nuestros proyectos en el país sudamericano. Hoy comparto mi experiencia a través del caso de Marilia, una niña con la que me encontré en mi última visita al proyecto que llevamos a cabo con apoyo de la Agencia Andaluza de Cooperación Internacional para el Desarrollo.

esclavitud infantil ParaguayConocí a Marilia en febrero de 2020, semanas antes de que estallara esta maldita pandemia. Sus ojos oscuros se me clavaron huidizos. No quiso responder a ninguna de mis preguntas. Pensé que sería algo tímida, pero más tarde supe que no era vergüenza sino miedo lo que le hacía callar. En marzo cumpliría 14 años, pero aparentaba bastantes más. Su cuerpo púber estaba desacompasado con la cruda madurez que vertía su mirada. Llevaba cuatro meses alojada en La Casa, el Albergue de la Fundación Hermanas del Buen Pastor que apoya Ayuda en Acción para rescatar a niñas que son víctimas de lo que en Paraguay llaman el fenómeno del criadazgo. Creo que fue eso lo primero que me dijo; días más tarde me contó que al fin podía sentir lo que era un hogar.

Me llamó poderosamente la atención ver jugar a Marilia en el patio la primera tarde. No entendía aquella entrega entusiasta de una adolescente montando teatrillos de muñecas con niñas bastante más pequeñas que ella. También me pareció sorprendente la pulcritud y el perfecto orden que había en su cuarto, y cómo no, su peculiar muñeca de largas trenzas rojas que dormitaba sobre la cama. La estancia transmitía tanta serenidad y armonía que invitaba a pausar el tiempo y sestear. Recordé la ebullición y el caos de paredes foliadas con astros del fútbol de mis catorce y me sentí ridículo. “Es la primera vez que tengo un cuarto propio”, me dijo, con una mezcla de orgullo e incredulidad. Aunque a decir verdad era una habitación compartida con otras dos chicas.

La esclavitud infantil en Paraguay se manifiesta en formas como el criadazgo. Se calcula que existen aproximadamente 47.000 niños y niñas en situación de explotación laboral. Clic para tuitear

Efectos psicológicos del trabajo forzado

Cuando llegó al albergue –me contaron nuestras socias locales, las Hermanas del Buen Pastor)– al principio a Marilia le costó integrarse. No porque tuviera un carácter rebelde o conflictivo, al contrario. Era más bien sumisión, desconfianza y estupor lo que la tenían bloqueada. Se tuvieron que esforzar mucho para hacerla sentir en casa.

La psicóloga me explicó que Marilia sufría estrés postraumático y ansiedad. Tenía una historia de vida muy dura. A los ocho años sus padres la enviaron a Asunción, la capital del país, con un familiar lejano, que se comprometió a facilitarle unos estudios y darle alojamiento y comida en su propia casa. A cambio, solo pedía que Marilia pudiese apoyar en la crianza de sus hijos menores. En aquel momento, a sus padres les pareció una buena idea. Parecía una oportunidad estupenda para que su hija lograse escapar de la pobreza crónica que había perpetuado a incontables generaciones de su familia en las duras condiciones de vida de una aldea remota del Chaco paraguayo.

Derecho al juego, olvidado para millones de niño y niñas trabajadoras

“No me costó hacerme a la vida en el hogar, pero es solo que me parecía mentira”, confesó abiertamente en el taller grupal que tuvimos la tarde antes de mi regreso. Marilia no estaba hecha a los abrazos, y lo decía como pidiendo perdón. Tampoco al juego. Ni a ir al colegio, ni a tener un dormitorio propio, ni a otras muchas cosas que ahora tenía.

“Todos esos son derechos tuyos, derechos humanos que todo niño o niña tiene y que el Estado debe garantizar”, le comenté en mi jerga jurista. Acto seguido, Marilia pronunció una de esas frases lapidarias que no te abandonan en toda la vida:

Cuando juego me olvido de todo y aquí puedo jugar siempre, sin nada a cambio, sin limitaciones. Puedo jugar en libertad y sin miedo a que me vean o me riñan. Quiero tener derecho al olvido ¿existe ese derecho?

No supe qué responderle.

banner-mujer-3

Criadazgo y explotación infantil en Paraguay

Marilia fue víctima de una de las peores formas de trabajo infantil que se dan en Paraguay, el criadazgo. Había vuelto a jugar a los 14 años después de una infancia cargada de violencias y abusos por parte de aquel dudoso pariente lejano. Nunca fue escolarizada, siempre estuvo subalimentada y tuvo que repeler varios intentos de abuso sexual antes de huir y ser acogida en el albergue.

Aunque no hay datos actualizados oficiales, se calcula que existen aproximadamente 47.000 niños y niñas en situación similar a la de Marilia. El criadazgo es una forma temprana y grave de vulneración de los Derechos Humanos. Afecta principalmente a niñas y adolescentes de familias indígenas empobrecidas de las zonas rurales del país. Está estrechamente relacionado con otras formas de violencia como la violación y la trata de personas con fines de explotación sexual.

Nuestro trabajo contra la esclavitud infantil en Paraguay

Desde Ayuda en Acción y con la colaboración de AACID, ejecutamos en Paraguay junto a CDIA, Enfoque Niñez y la Fundación Hermanas del Buen Pastor, un proyecto para prevenir y erradicar el criadazgo. Trabajamos de manera estrecha con instituciones del Estado y organizaciones de la sociedad civil para mejorar el marco legal y el sistema de protección institucional para niños, niñas y adolescentes.trabajo de Ayuda en Acción contra la esclavitud infantil en Paraguay

Uno de los procesos clave que estamos impulsando en seis departamentos del país es la sensibilización y deconstrucción de las prácticas culturales que normalizan este fenómeno. Es fundamental visibilizar y denunciar el criadazgo como una forma contemporánea de esclavitud para que la sociedad y las familias sean conscientes que allá donde hay criadazgo hay:

  • explotación laboral.

  • castigos físicos.

  • violencia sexual.

  • sufrimiento y dolor insoportables y absolutamente injustificables.

Gracias a este proyecto, conseguiremos brindar protección directa y atención de calidad a 65 niñas y adolescentes con historias de vida tan duras como la de Marilia. El objetivo es que la infancia víctima de esclavitud en Paraguay pueda reinsertarse con éxito en la sociedad.