Alerta sanitaria en Portugal: aquí también #SomosAyuda

08-04-2020 Lectura 3 Minutos
Joana Brandao y Mario Rui
Ayuda en Acción - Portugal

#StayAtHome, #QuédateEnCasa… y en portugués #FiqueemCasa. La alerta sanitaria en Portugal y la llamada al confinamiento empezó el día 18 de marzo. Pero no fue hasta que se suspendieron las clases en colegios e institutos cuando el seguimiento empezó a ser masivo. En los balcones y ventanas se sucedieron las iniciativas para animar a la población a quedarse en casa y secundando el confinamiento voluntario. Las clases de baile, canciones, velas en las ventanas y las citas para aplaudir a los héroes en bata están hicieron, también en Portugal, que el tiempo en cuarentena fuera especial, y a la vez, solidario.

Alerta sanitaria en Portugal: confinamiento voluntario

“Cuando las barbas de tu vecino veas cortar, pon las tuyas a remojar”. Este dicho español tan castizo sirve para ilustrar cómo Portugal afrontó la primera etapa de la alerta sanitaria. Al ver la rápida expansión del virus en España, rápidamente pusieron en marcha medidas para mitigar el impacto de la COVID-19.

Con el decreto del primer Estado de Emergencia en marzo se cerraron comercios y establecimientos, las cafeterías y restaurantes solo servían comida a domicilio. La mayoría de la población trabajaba desde sus casas en formato teletrabajo. Y solo estaba permitida la actividad en aquellos sectores que se consideran esenciales. 

A diferencia que en otros países, la población seguía un confinamiento voluntario. Es decir, que se permitían las salidas al aire libre para hacer deporte y no se sancionaba a las personas que se saltan la cuarentena.

Sin embargo, esta segunda ola está atacando de forma más virulenta a la población portuguesa. Por esta razón, las medidas se han ido endureciendo los últimos meses. A mediados de septiembre, se elevó el nivel de alerta por contingencia al de emergencia. Y próximamente pasará a un estado de calamidad, menos grave que el actual, pero donde continúan las restricciones.

Una vez más, el gobierno portugués ha optado por el ‘confinamiento cívico’, pero se ha decretado toque de queda obligatorio. Con el objetivo de frenar los contagios derivados de las comidas familiares (supone un 68% del total), se han prohibido los desplazamientos a partir de las 23:00 horas los días laborables y los fines de semana después de las 13:00 horas. 

El aumento del paro, la mayor preocupación

Las medidas para frenar la expansión de la COVID-19 han impactado fuertemente en la economía de Portugal. En enero, la tasa de desempleo se situaba en el 6,9% y, en tan solo 6 meses, casi se superó el punto porcentual, llegando a alcanzar el 7,8%. Este incremento de número de desempleados ha afectado al 84% de los municipios del país. Solo en la región de Lisboa y el Valle del Tajo, el número de desempleados ha aumentado un 46,3%.

Las familias que ya se encontraban en situación de vulnerabilidad están sufriendo sus peores consecuencias. Antes de la alerta sanitaria en Portugal, el riesgo de pobreza y exclusión social afectaba al 21,6% de la población, aunque se prevé que estas cifras sean aún mayores debido a la pandemia.

En Portugal estamos distribuyendo alimentación básica entre las poblaciones más vulnerables en los barrios donde trabajamos. Clic para tuitear

Nuestro trabajo en Portugal: seguimos siendo ayuda

Iniciamos nuestro trabajo en Portugal en 2017. Y, desde el año pasado, desarrollamos el programa ‘Aquí também’ para fomentar la calidad educativa y la inclusión social en los barrios y comunidades más vulnerables.

Desde que se decretó el Estado de Emergencia, nuestros equipos en el país están teletrabajando y suspendimos las actividades públicas, en especial aquellas que desarrollamos en centros educativos y asociaciones juveniles. Un equipo de Ayuda en Acción Portugal (Ajuda em Ação) seguía de cerca la situación de las familias más vulnerables a las que apoyamos en nuestros proyectos.

Entre los meses de abril y junio distribuimos tarjetas monedero recargables a 74 familias en situación de vulnerabilidad. Estas podían utilizarse en supermercados, tiendas de alimentación y farmacias, permitiendo a las familias comprar alimentos, productos de higiene y medicamentos.

Con el objetivo de garantizar el acceso a la educación de los niños y niñas de Camarate (en Loures), estuvimos visitando semanalmente los hogares de 120 familias. en nuestras visitas entregábamos y recogíamos las tareas del alumnado.

Ahora más que nunca, #SomosAyuda.