¿Te has dado cuenta de que cada vez es más común escuchar discursos duros sobre el cierre de fronteras? En Ayuda en Acción lo tenemos clarísimo: gestionar la migración de verdad no consiste en levantar muros ni meter miedo, sino en garantizar derechos, cooperar entre países y basarse en datos reales. Hemos estado presentes en el Foro de Examen de la Migración Internacional (FEMI 2026), el espacio clave donde el mundo se reúne cada cuatro años para ver cómo se está cumpliendo el Pacto Mundial para una Migración Segura, Ordenada y Regular. Es cierto que en el documento final echamos en falta algunos compromisos básicos, como la eliminación de la detención de menores en contextos migratorios. A pesar de esto, quisimos visibilizar tres realidades urgentes que necesitan atención inmediata:
1. El cambio climático ya no es una excusa, es una causa para moverse
La movilidad climática no es una peli de ciencia ficción ni un problema del futuro. Está pasando ahora mismo en lugares como Mesoamérica, donde las sequías, las inundaciones y los huracanes están destrozando el día a día de miles de familias.
En el FEMI 2026 insistimos en la idea de que el clima no golpea solo, sino que empeora la pobreza y el hambre que ya existen, quitándole a la gente el derecho a quedarse en su casa con dignidad. Por eso nos aliamos con la Conferencia Regional sobre Migración (CRM) y el Gobierno de España para montar un evento paralelo y exigir que esto se vea como un tema de justicia climática y derechos, no solo como una ayuda humanitaria de emergencia. Por desgracia, el documento final pasó muy de puntillas sobre esto.
2. Regularizar no es un regalo, es una decisión que funciona
La experiencia nos da la razón: cuando los caminos legales son imposibles o dificilísimos, la migración no se frena, solo se vuelve mucho más peligrosa y precaria. Por eso, la regularización migratoria no es un favor extraordinario, sino una herramienta genial para que los Estados organicen mejor sus recursos y protejan a las personas.
Ejemplos como el Estatuto de Protección Temporal en Colombia o las opciones de arraigo en España demuestran que dar papeles funciona: ayuda a la integración laboral y mejora la convivencia, sin que existan esos famosos "efectos llamada" que se inventan los discursos de odio. Da que pensar ver el paso atrás que ha dado el texto del FEMI 2026 en comparación con el de 2022. Es una señal de alerta de cómo los discursos de seguridad están arrinconando a los derechos humanos.
3. El viaje no termina cuando te devuelven a tu país
Volver a tu país de origen, sobre todo cuando es una expulsión o un retorno forzado, no es un simple trámite de papeles ni un viaje de 72 horas. Es un proceso larguísimo y durísimo de reconstrucción familiar, psicológica y económica.
Nos unimos al Bloque Latinoamericano sobre Migración, la Red CLAMOR y el Gobierno de Guatemala para empujar una idea: una reintegración sostenible de verdad necesita apoyo a largo plazo en ocho áreas clave, desde salud mental y vivienda hasta la educación de la infancia que se ha criado fuera. Los gobiernos siguen demasiado centrados en la logística de la expulsión y muy poco en ayudar a la gente a rehacer sus vidas.
Mirando al FEMI 2030: el trabajo sigue en la calle
Sabemos que el contexto global es difícil y está muy polarizado, pero eso solo nos da más motivos para seguir defendiendo lo que es justo. El verdadero reto consiste en presionar a los gobiernos, apoyar a las comunidades en el territorio y desmontar los discursos del miedo con realidades. El FEMI no es la meta final, sino una parada en el camino. Con las pilas cargadas y la misma convicción de siempre, ya nos hemos puesto a trabajar para llegar al FEMI 2030 con resultados reales bajo el brazo.