Pocos días después de los dos terremotos de gran magnitud que sacudieron el norte de Venezuela, con especial afectación en el estado de La Guaira, la emergencia mantiene a miles de personas sin hogar, durmiendo a la intemperie y sin acceso a servicios básicos. Las cifras oficiales preliminares superan ya las 1700 personas fallecidas, un balance que las autoridades prevén que siga aumentando.
El escenario es de enorme dureza. En los últimos días, nuestro equipo en el país se ha desplazado a varias de las zonas más golpeadas por el terremoto en Venezuela: Catia La Mar, en el estado de La Guaira; la comunidad Fuerza y Razón, en El Junquito (Distrito Capital); y distintos puntos de acogida del oeste de Caracas.
Lo que estamos haciendo: ayuda a Venezuela en las zonas afectadas
En sus primeras jornadas de trabajo, nuestro equipo ha asistido a unas 500 personas con agua potable y comida caliente, priorizando a quienes participan en las labores de rescate, a las familias que esperan noticias de sus seres queridos y, de forma especial, a niñas, niños y personas mayores.
En Fuerza y Razón, unas 500 personas, alrededor de 150 hogares, se quedaron sin vivienda cuando el único edificio residencial de la comunidad resultó gravemente dañado; todas las familias permanecen a la intemperie, sin carpas ni abrigo, y comparten un solo baño. En los refugios del oeste de Caracas, donde estimamos que se concentran más de 5000 personas, muchas familias llevan días sin información ni asistencia organizada. "Llevamos tres días durmiendo en el piso, afuera del edificio. Los niños tienen frío en la noche y no tenemos nada con qué taparlos", nos contaba una de las personas con las que hablamos en Fuerza y Razón.
Las necesidades más urgentes tras el sismo
Más allá de estas primeras entregas, hemos realizado evaluaciones rápidas de necesidades en las comunidades afectadas —una de ellas junto a la organización CESVI, perteneciente como Ayuda en Acción a la red de ONG europeas Alliance2015— y hemos visitado cinco refugios del oeste de Caracas para conocer de cerca su situación. Este trabajo de evaluación es decisivo: nos permite dirigir la ayuda a Venezuela donde de verdad hace falta, evitar duplicidades con otras organizaciones y preparar una respuesta de mayor alcance.
Sobre el terreno hemos identificado necesidades críticas y transversales a todas las comunidades visitadas:
Abrigo y alojamiento: carpas, lonas, colchonetas y mantas.
Agua potable, saneamiento y kits de higiene.
Alimentos no perecederos.
Atención médica e insumos sanitarios.
Apoyo psicológico para las familias, las personas sobrevivientes y los equipos de rescate.
Cómo vamos a responder ante la emergencia
En los próximos días esperamos ampliar la asistencia distribuyendo kits de enseres y abrigo, alimentos no perecederos y kits de higiene, además de extender la evaluación a comunidades aún no cubiertas. En las semanas siguientes, el foco se ampliará al apoyo psicológico, la articulación con las autoridades para evaluar técnicamente los edificios dañados y el restablecimiento de los vínculos familiares.
Estamos definiendo esta respuesta junto a nuestra plataforma internacional Alliance2015 y a organizaciones locales, en coordinación con otros actores humanitarios para que la ayuda llegue de forma rápida y ordenada. Nuestra presencia previa en Venezuela —el conocimiento del contexto y las redes locales— nos permite actuar desde el primer momento y escalar la respuesta a medida que avanza la emergencia.
Cómo puedes ayudar: apoya nuestro Fondo de Emergencias
Esta emergencia se suma a una crisis humanitaria que ya era profunda. Si quieres acompañarnos en la respuesta, puedes hacerlo a través de nuestro Fondo de Emergencias, con el que apoyamos a las comunidades afectadas por catástrofes como esta.
Seguiremos informando sobre la evolución de la situación y sobre nuestro trabajo en el terreno.