Seguro que has escuchado mil veces eso de que a las nuevas generaciones no les interesa nada. Spoiler: es mentira. Nuestro nuevo informe "Desconexión y futuro: una juventud atrapada", desmonta por completo el mito del pasotismo y revela que ocho de cada diez jóvenes quieren participar activamente en el diseño de las políticas que les afectan. No es que los jóvenes pasen de la política; es que la desconexión actual es la consecuencia directa de una cadena previa de exclusiones sociales, económicas y emocionales que frena sus vidas.
El informe analiza a fondo las vivencias, expectativas y barreras de 200 jóvenes de entre 16 y 30 años en situación de vulnerabilidad. Son personas que actualmente no están estudiando ni trabajando y que participan en nuestro programa Impulsa Empleo Joven. A través de una metodología mixta que combina encuestas, grupos de discusión y entrevistas a personas expertas, hemos descubierto que la falta de estabilidad es una barrera invisible. De hecho, el 74% de la juventud encuestada ha trabajado sin contrato, siendo la dificultad para acceder a un empleo estable el principal factor asociado a su malestar emocional.
Este lunes, el Ministerio de Juventud e Infancia ha acogido la presentación del informe "Desconexión y futuro: una juventud atrapada"en un acto que ha contado con la ministra de Juventud e Infancia, Sira Rego; la directora de INJUVE, Margarita Guerrero; nuestro director general, Jorge Cattaneo; y jóvenes participantes en la investigación. La socióloga y creadora de contenido Miriam Jiménez ha sido la encargada de moderar el encuentro.
Precariedad laboral y proyectos de vida bloqueados
La precariedad laboral atraviesa la experiencia de gran parte de la juventud encuestada y condiciona todas las dimensiones de su vida. Los datos del estudio son alarmantes: el 74% afirma haber trabajado alguna vez sin contrato; el 37% ha permanecido entre cinco y diez meses en situación de desempleo y el 18% lleva más de un año fuera del mercado laboral formal. Además, el 21% trabaja actualmente sin contrato ni cotización.
Las dificultades para acceder a una vivienda agravan esta situación. El 70% de los jóvenes de entre 25 y 30 años continúa viviendo en el hogar familiar y solo el 3% se ha emancipado de forma independiente. En conjunto, el 46% no cree que podrá independizarse en los próximos dos años.
"La imposibilidad de emanciparse no es solo una cuestión residencial. Retrasa la construcción de un proyecto de vida propio y genera una sensación de bloqueo que termina afectando a muchas otras dimensiones de la vida", explica nuestra compañera Marta Carretero, responsable de Estudios y coordinadora del informe.
La exclusión impacta en la salud mental y el ocio
Vivir en la incertidumbre pasa factura: el 42% de las personas participantes califica su salud mental como regular y el 17% como mala. La principal causa de malestar identificada es la dificultad para encontrar empleo estable (30%), seguida de la incertidumbre económica y la falta de perspectivas de futuro.
El informe alerta además del deterioro de los espacios de socialización de la juventud. El 48% asegura no disponer de recursos suficientes para realizar las actividades de ocio que le gustaría y el 22% reconoce pasar demasiado tiempo solo o sin compañía.
La pérdida de espacios públicos gratuitos de encuentro —como plazas, centros juveniles o instalaciones deportivas de acceso libre— favorece formas de ocio más individualizadas y reduce las oportunidades para construir vínculos, participar en la comunidad y desarrollar un sentimiento de pertenencia. Sin embargo, el potencial existe: el 94% considera que el ocio puede convertirse en una vía para implicarse en cuestiones colectivas y comunitarias.
Participación política de los jóvenes: interés sí, canales no
Aunque solo el 13% declara no tener interés en política, el 80% considera que la juventud debería participar en el diseño de las políticas públicas y el 70% reclama más espacios de participación.
Sin embargo, el 74,5% nunca ha oído hablar de una de las principales normas que podría afectar a la juventud, la propuesta de Ley de Juventud impulsada por el Ministerio de Infancia y Juventud, lo que evidencia una desconexión total entre las instituciones y la población joven.
Seis medidas prioritarias para derribar las barreras invisibles
Ante esta realidad reflejada en el informe "Desconexión y futuro: una juventud atrapada", planteamos seis medidas urgentes para reducir las barreras que afronta la juventud vulnerable:
Garantizar empleo digno y con derechos.
Facilitar el acceso a la vivienda para permitir la emancipación.
Reforzar la atención psicológica pública (la salud mental es prioridad).
Recuperar espacios gratuitos de encuentro en los barrios.
Adaptar los canales de información institucional al lenguaje de los jóvenes.
Asegurar la participación efectiva de la juventud en las políticas que afectan a su presente y futuro.