Reconocer que no hay un planeta B es comprender que nuestra vida depende del equilibrio con la naturaleza. Esa fue una de las reflexiones que surgió durante los Encuentros por la convivencia con el medio ambiente, espacios donde mujeres, jóvenes, adolescentes, productores y comunidades se reunieron para dialogar sobre cómo cuidar la casa común y construir soluciones desde sus propios territorios.
Estos encuentros se desarrollaron en el marco del proyecto “Mujeres, Jóvenes y OSC por una Bolivia democrática, equitativa e intercultural”, impulsado por Ayuda en Acción y CIPCA, con el apoyo financiero de la Unión Europea. A través de conversatorios locales y municipales, se promovió el intercambio de ideas, la construcción de acuerdos y la identificación de responsabilidades compartidas en torno al medio ambiente.
Voces que nacen desde los valles
En los municipios de San Lucas y Tupiza, los Conversatorios de convivencia con el medio ambiente reunieron a más de 350 personas entre autoridades, productores, docentes y estudiantes. Por primera vez, en San Lucas se realizó un evento de este tipo con una participación histórica de 199 personas, y en Tupiza, 160 participantes se sumaron a las mesas de diálogo.
Durante estas jornadas se abordaron temas como la contaminación por plásticos, la quema de árboles, la deforestación y los incendios forestales que, solo el año pasado, consumieron más de 14 millones de hectáreas.
En medio del debate, Esperanza González, una joven de San Lucas, compartió con firmeza: “Hacemos conocer la realidad de cómo vivimos con el medio ambiente, porque dependemos de él. Como jóvenes estamos proponiendo políticas públicas para que cuidar la naturaleza sea también un derecho y una obligación”.
Las voces juveniles se hicieron escuchar también desde Pando. Jaziel Abido Baspineiro, adolescente líder del Comité de Niñez y Adolescencia, viajó para representar a la niñez boliviana y recordó que el cambio empieza en lo cotidiano: “Vine para decir que todos podemos cuidar el medio ambiente, porque es nuestra fuente de vida. Desde donde estoy, hago limpieza, reutilizo plásticos, y enseño a otros a no quemar ni botar basura. El medio ambiente es uno solo”.
De igual forma, una joven líder de la comunidad Kerimba Iyambae destacó la importancia de unir las diferentes realidades del país: “En los valles hay sequía, en el Chaco incendios, y en Pando inundaciones. Todos tenemos problemas distintos, pero el compromiso debe ser uno solo: cuidar la tierra que nos da vida”.
De los valles al encuentro nacional
Las reflexiones de estos encuentros se sumaron a las de otras regiones —Beni, Santa Cruz, La Paz y Oruro— en el Encuentro Nacional “Bolivia resiliente con gobernanza ambiental desde la mirada de mujeres y jóvenes”.
Durante dos jornadas, representantes de pueblos indígenas, jóvenes líderes, bomberos voluntarios, docentes y autoridades locales debatieron sobre temas urgentes como la gestión del agua, los incendios forestales, los agronegocios, la deforestación y el tratamiento de residuos sólidos y plásticos.
La participación fue diversa y comprometida. Un joven bombero voluntario resumió el sentir colectivo: “Llevamos la voz de la juventud para ser escuchada y buscar la justicia climática. No queremos heredar problemas, sino soluciones”.
El encuentro contó con la presencia de asambleístas, concejales y representantes del Defensor del Pueblo, quienes participaron activamente en la construcción de un pronunciamiento nacional con propuestas concretas para recuperar la gobernanza ambiental del país.
Compromisos que dejan huella
Como cierre simbólico, las personas participantes dejaron la huella de su mano en un mural, comprometiéndose a actuar desde sus espacios en favor del medio ambiente. Ese gesto, más que una firma, representó el compromiso de seguir trabajando conjuntamente por una Bolivia más justa, verde y resiliente.