La inteligencia artificial generativa (IAGen) ha irrumpido en las aulas de Formación Profesional en España, pero sin el acompañamiento pedagógico necesario. Así lo revela el informe “La IA en la FP: oportunidades y riesgos”, una investigación pionera elaborada por Ayuda en Acción y el Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC).
El estudio alerta del riesgo de que esta tecnología debilite el pensamiento crítico, aumente la desmotivación del alumnado y agrave desigualdades educativas, si no se supervisa su uso y se gestiona con responsabilidad.
Según el estudio, el 90 % del alumnado de Ciclos Formativos de Grado Superior ha utilizado alguna vez herramientas como ChatGPT, pero solo la mitad de ellos (43%) lo hace de forma habitual. Este uso tan extendido está transformando los procesos educativos ya que, el uso de la IA para automatizar tareas, amenaza con debilitar los aprendizajes profundos y el pensamiento crítico.
“La IA debe estar al servicio de las personas. Si no capacitamos a docentes y estudiantes para entender cómo funciona la inteligencia artificial y qué implicaciones tiene, corremos el riesgo de reproducir patrones de discriminación y dependencia tecnológica”, ha señalado Matías Figueroa, responsable del Programa Europa y Conocimiento de Ayuda en Acción.
Desigualdades educativas y brechas digitales
El elemento de la IA que genera más preocupación en la educación tiene que ver con la intensificación de las desigualdades existentes. “Los sistemas de IAGen pueden elaborar resultados que reproducen los sesgos y formas de desigualdades existentes, arrojando resultados basados en patrones altamente injustos”, aclara Nuria Vallès Peris, Científica Titular del Instituto de Investigación en Inteligencia (CSIC). En este sentido, el estudio señala que el alumnado tiende a aceptar acríticamente la información proporcionada por los sistemas de IA, lo que pone de relieve que las competencias digitales del alumnado y profesorado son esenciales. “Esta falta de habilidades para contrastar y evaluar información repercute en un uso inadecuado de la IA, pudiendo intensificar la polarización entre el alumnado con mejores y peores resultados académicos”, añade la científica.
En el informe también se identifica una percepción generalizada entre la baja motivación con los estudios y el mayor uso de herramientas de IAGen para realizar las tareas académicas. Según el estudio, “estas formas de uso no fomentan el aprendizaje crítico ni el desarrollo de competencias clave, perpetuando un círculo de desmotivación y bajo rendimiento”. “Esto conlleva la necesidad de reflexionar y repensar las formas de vinculación del alumnado con sus estudios de FP, así como las formas de evaluación de su proceso educativo”, reflexiona Figueroa.
Aunque el uso de herramientas de inteligencia artificial no está sustituyendo a otros recursos educativos como el apoyo docente o los materiales tradicionales, el informe detecta una relación inversa entre su utilización y la consulta de libros o manuales de asignatura: cuanto mayor es el uso de recursos convencionales, menor es la tendencia a recurrir a la IA generativa con fines académicos. En cuanto a la frecuencia y motivos de uso, el 77% del alumnado la emplea para redactar trabajos y el 55% para estudiar exámenes.
El uso de la IA entre el profesorado
En torno al 60% del profesorado de FP encuestado afirma haber utilizado ChatGPT u otras herramientas similares, sobre todo para preparar contenidos de las asignaturas y preguntas de exámenes, aunque de ellos, solo una cuarta parte utiliza frecuentemente la IA. Las diferencias generacionales son las más significativas: el 37% de los docentes jóvenes (18-34 años) la usan regularmente, frente al 14% de los mayores de 55 años.
Respecto a la formación, el 80% considera bastante necesario o muy necesario que su alumnado aprenda a utilizar la IA, así como el 81% considera que, de la misma manera, el profesorado también debe formarse sobre su uso.
En cuanto a las posibles aplicaciones, el estudio alerta del riesgo de sustituir el criterio pedagógico del profesorado por algoritmos opacos y sesgados, lo que puede derivar en procesos de estigmatización y discriminación, especialmente hacia el alumnado con menos recursos.
Urge avanzar hacia una IA responsable, ética y educativa
A partir de las entrevistas, el informe también reconoce el potencial y las oportunidades que puede generar la IA si se avanza hacia herramientas que prioricen la mejora del sistema, el bienestar del alumnado y profesorado y la equidad social. El informe reclama un poner el foco en el ser humano, incluyendo su correcto uso en la agenda política y tecnológica para reducir desigualdades en el acceso al conocimiento, fomentar la diversidad cultural y ampliar las oportunidades formativas.
En esta línea, el informe propone, entre otros:
- Subordinar la IA a las prioridades educativas de la FP.
- Producir evidencia científica y pública sobre su impacto.
- Dar voz central al profesorado y alumnado en la toma de decisiones.
- Evitar la automatización de procesos sensibles como la orientación y la tutoría.
- Fomentar pensamiento crítico y alfabetización digital.
- Replantear la evaluación en clave formativa y contextual.
- Diseñar sistemas de IA con los contenidos prácticos de FP, según objetivos educativos y no comerciales.
- Garantizar equidad en el acceso y uso de tecnologías.
- Invertir en formación docente situada y continua.
- Establecer mecanismos de supervisión ética, legal y ambiental.