La zona de Los Yungas, en Bolivia, se caracteriza, entre otras cosas, por su biodiversidad. La agricultura es fuente de sustento para muchas familias y la climatología y la humedad de la zona ayudan a que su cultivo sea menos complicado que en otras zonas áridas del país. Sin embargo, en los últimos años se está dando otra forma de hacer las cosas a través de alternativas agroecológicas.
Desde Ayuda en Acción estamos apoyando iniciativas en este sentido. A través del proyecto “Alternativas agroecológicas de gestión inteligente local (AAGIL)”, financiado por la Unión Europea, y con el apoyo de Fundación Natura Bolivia, FUNDECOR y Fundación PROINPA.
Historias que construyen desde las alternativas agroecológicas en Los Yungas
A través de un convenio firmado recientemente, las organizaciones que somos parte del proyecto nos comprometemos a producir más y mejor, con identidad y respetando el entorno al mismo tiempo que miramos al futuro con dignidad. La misma dignidad con la que abordan su participación en el proyecto las personas y organizaciones de las que ahora te hablamos.
Gabibriela Argandoña, una vida en femenino
Gabibriela es una mujer indígena mosetén. Para ella, que trabaja con otras mujeres, este proyecto significa un cambio importante en su producción: “queremos que nuestra harina de plátano, yuca y maíz, así como nuestros productos instantáneos lleguen más lejos. Con este fondo vamos a equipar nuestra planta y eso nos ayudará muchísimo a producir más y llegar a más personas”, dice.
Edgar Gemio, afroboliviano
En el municipio de Tocaña, de donde es Edgar, el 55,8% de la población tiene ascendencia africana. Él pertenece al Centro Cultural Afroboliviano de la localidad, que también participa de algún modo en el proyecto: “queremos fortalecer nuestro espacio cultural y generar oportunidades desde el turismo comunitario. Así nació nuestra marca de café ‘Tocaña’, que nos ayuda a mejorar los ingresos de las familias productoras. Gracias al proyecto AAGIL y a Ayuda en Acción, esto es ahora posible”.
Hugo Poma, pensando a lo grande
Caranavi es conocida en Bolivia como su capital cafetalera, con unos 19 000 productores de café, que se cultiva en 17 000 hectáreas. Hugo Poma pertenece a la Federación de Caficultores Exportadores de Bolivia (FECAFEB), que también participa en el proyecto.
Él ya vislumbra un futuro lleno de éxito para su organización y las personas que son parte de ella: “con este apoyo vamos a posicionar la marca de café ‘Kullka’, hecha por mujeres productoras. Vamos a abrir una cafetería en nuestras oficinas y otra en la Universidad Pública de El Alto, donde además capacitaremos a jóvenes. Estamos agradecidos con Ayuda en Acción y la Unión Europea. Esto no es solo café, es oportunidad”.
Bio Arcoiris y Unión Proagro, alternativas agroecológicas al café
Proyectos como el de Bio Arcoiris trabajarán para modernizar el procesamiento del café y mejorar su presentación. Por su parte, Unión Proagro apostará por unir café y turismo en experiencias únicas para visitantes, fortaleciendo a las comunidades desde su propia riqueza natural y cultural.
Isabel Cajías de la Vega, directora binacional de Ayuda en Acción en Perú y Bolivia, no pudo evitar emocionarse al ver las propuestas nacidas a partir de este proyecto: “ver estas ideas tan poderosas, nacidas para apostar por la tierra y por su gente, nos da esperanza”.
Proyectos como este, basados en este caso en las alternativas agroecológicas, hacen posible que la gente crea en el poder de construir desde lo propio. El proyecto AAGIL busca, en definitiva, fortalecer las cadenas de valor del café, miel, banano y cítricos con un enfoque humano, ambiental y territorial. Es una muestra de que, cuando las oportunidades llegan donde deben, el cambio real es posible.
