Arju Cerna tiene 18 años y vive en Villa El Salvador -uno de los 43 distritos de la provincia peruana de Lima- con su madre y su hermano menor. Creció en un hogar monoparental y, pese a su corta edad, pronto comprendió que quería contribuir al sustento y bienestar de los suyos. Sin embargo, comenzar una vida laboral en Villa El Salvador, con altos niveles de pobreza, no era sencillo. La informalidad, la falta de empleos adecuados para las capacidades de las personas jóvenes y la exigencia de contar con experiencia previa reducían sus posibilidades.
Frente a ese escenario, Arju decidió apostar por algo que desde hacía tiempo despertaba su curiosidad: la barbería. Le interesaba aprender a realizar cortes de cabello, conocer técnicas de peluquería y descubrir los diferentes tratamientos capilares. Lo que inicialmente era una inquietud personal comenzó a convertirse en una posible profesión y, sobre todo, en una oportunidad para emprender y construir su propio camino.
Formación técnica para el emprendimiento juvenil
El 17 de marzo de 2025, Arju inició sus estudios de Estética Personal en el Centro de Educación Técnico-Productiva PROMAE. Allí encontró una formación vinculada directamente con las habilidades que necesitaba para desenvolverse en el sector de la belleza y el cuidado personal.
Su experiencia demuestra el valor que puede tener la educación técnico-productiva para las personas jóvenes. En lugar de esperar una oportunidad laboral que quizá no llegaría, Arju adquirió conocimientos que podía aplicar de manera inmediata. Cada nueva técnica aprendida ampliaba los servicios que podía ofrecer y fortalecía su confianza para atender a sus primeros clientes.
La formación técnica también cambió su manera de imaginar el futuro. La barbería dejó de ser únicamente un interés y pasó a ser una actividad con la que podía generar ingresos, continuar especializándose y responder a las necesidades de su hogar.
Este proceso recibió el impulso del proyecto “Belleza por un Futuro”, financiado por L’Oréal y desarrollado por Ayuda en Acción. Como parte del programa Construyendo Autonomía Económica y Proyecto de Vida, Arju complementó su aprendizaje técnico con una capacitación orientada al emprendimiento.
No bastaba con saber realizar un buen corte. Para que su iniciativa pudiera mantenerse en el tiempo, también necesitaba aprender a administrar sus recursos, organizar el negocio y entender las responsabilidades que surgirían si este continuaba creciendo. La formación le permitió, además, conocer sus derechos laborales y comprender la importancia de avanzar hacia condiciones de trabajo dignas y sostenibles.
Da la formación a su propia barbería en Villa El Salvador
Arju comenzó adecuando, con sus propios recursos, un espacio dentro de su hogar. Allí instaló los implementos necesarios y empezó a trabajar como barbero independiente. Abrir la barbería en casa le permitió dar un primer paso sin asumir los costos de alquilar un local y, al mismo tiempo, ofrecer sus servicios dentro de su propia comunidad.
El crecimiento de su emprendimiento recibió un nuevo impulso cuando Arju fue seleccionado como ganador de Capital Semilla. Con este apoyo pudo realizar una inversión estratégica para fortalecer la operatividad de su negocio. Las herramientas y recursos adquiridos le permitieron mejorar el espacio, ampliar su capacidad de atención y consolidar la barbería.
La transformación puede verse en los detalles. La silla frente al espejo, los productos alineados y el mural que da identidad al lugar muestran un negocio que empieza a tomar forma. También reflejan las horas de aprendizaje y trabajo que hay detrás de cada servicio. Para Arju, atender a una persona no significa únicamente hacerle un corte de cabello: cada cliente representa un paso más hacia la estabilidad económica que desea para su familia.
Su recorrido también cuestiona la idea de que la formación técnica es una alternativa de menor valor. En su caso, aprender un oficio le proporcionó herramientas concretas para ingresar al mercado, generar sus propios ingresos y proyectarse profesionalmente. La educación se convirtió en una vía directa para transformar una habilidad en una fuente de sustento.
Emprender para construir un futuro
Arju todavía está al inicio de su camino. Su meta es continuar capacitándose, perfeccionar sus técnicas y fortalecer el emprendimiento hasta convertirlo en un negocio cada vez más estable. La barbería que hoy funciona en su vivienda puede ser el primer capítulo de un proyecto mucho más grande.
Su historia demuestra lo que ocurre cuando el talento y la determinación de una persona joven encuentran una oportunidad adecuada. La formación técnica, los conocimientos de emprendimiento y el acceso a Capital Semilla no sustituyeron su esfuerzo: le proporcionaron las herramientas necesarias para convertirlo en resultados.
Para muchos jóvenes, acceder al mercado laboral no pasa únicamente por encontrar un empleo. La formación técnica y el emprendimiento pueden abrir también otras vías para generar ingresos y construir un proyecto de vida.
En una comunidad donde muchas personas jóvenes afrontan la informalidad y la escasez de oportunidades, Arju decidió crear la suya. Hoy, cada vez que enciende una máquina, acomoda la silla y recibe a un nuevo cliente, no solo pone en marcha su barbería. También continúa construyendo, corte a corte, el futuro que imaginó para él y para su familia.