La Amazonía boliviana enfrenta una crisis ambiental sin precedentes en los últimos años debido a los incendios forestales. En 2024, la destrucción de bosques tropicales alcanzó niveles récord, con aproximadamente 1,5 millones de hectáreas arrasadas por el fuego. Este fenómeno ha sido impulsado por el cambio climático y la expansión de la frontera agrícola.
La magnitud de los incendios ha llevado a Bolivia incluso, en años anteriores, a declarar el estado de emergencia, ya que la capacidad de respuesta local se ha visto superada. En algunas regiones, la contaminación del aire ha alcanzado niveles peligrosos para la salud humana y la recuperación de los ecosistemas afectados podría tardar décadas. Además, la pérdida de cobertura forestal ha impactado la biodiversidad, poniendo en riesgo especies emblemáticas y afectando a comunidades indígenas que dependen de estos recursos.
La preparación es clave: formación para responder a los incendios
Ante esta situación, la preparación es clave. Por eso, desde Ayuda en Acción y en alianza con Bomberos Unidos sin Fronteras (BUSF) hemos organizado durante una semana una capacitación para bomberos forestales del departamento del Beni, cuyo objetivo era fortalecer capacidades locales para la gestión de riesgos y la protección del ecosistema. La iniciativa se enmarca en una estrategia integral de gestión del riesgo impulsada por Ayuda en Acción, que busca proteger territorios vulnerables y generar resiliencia frente a los efectos del cambio climático.
Un total de 24 personas de instituciones clave como SAR Bolivia, Bomberos de la Policía, Bomberos Voluntarios de Trinidad y Riberalta, COED Beni, CODEC Beni, SERNAP-TIPNIS, la Asociación de Productores de Cacao (ABP Cacao) y las Unidades de Gestión de Riesgo Municipales participaron en la capacitación. Esto muestra un gran compromiso por salvaguardar el territorio amazónico boliviano.
Un total de siete expertos de BUSF, provenientes de España, compartieron con las personas participantes técnicas avanzadas, protocolos y estrategias prácticas y teóricas, siempre adaptadas a las condiciones del Beni, amenazado año tras año por incendios que afectan a comunidades indígenas y campesinas, pero también a las cadenas productivas como el cacao y los frutos amazónicos.
"Aunque el curso tiene una duración de una semana, detrás de él hay meses de planificación, gestión, búsqueda de fondos y selección rigurosa de los participantes", destacó Antonio García, instructor de BUSF.
Simulacros para dar respuesta a situaciones reales
Los contenidos abordados incluyeron temas de prevención, control del fuego, seguridad personal, logística de operaciones, primeros auxilios, rescate y coordinación interinstitucional. Las jornadas combinaban clases en aula con prácticas en campo, permitiendo a los participantes simular escenarios reales y poner a prueba sus nuevas habilidades con equipamiento profesional.
Uno de los momentos más significativos de la semana fue la realización de simulacros de acción directa ante incendios. Bajo la guía de los instructores, los equipos participantes realizaron intervenciones organizadas, aplicando tácticas de combate al fuego, evaluación de riesgos y atención de personas afectadas. Estas prácticas no solo pusieron en evidencia el avance del proceso formativo, sino también la alta motivación y capacidad de trabajo en equipo de los participantes.
"Estamos recibiendo conocimientos nuevos, técnicas que nunca antes habíamos tenido la oportunidad de aprender y herramientas que nos permitirán responder mejor a los incendios forestales que se avecinan con la temporada seca", relató Camilo, participante del Cuerpo de Bomberos Voluntarios de Trinidad. "Seremos capaces de aplicar y replicar este conocimiento en nuestras comunidades", continúa diciendo. Precisamente en esto insiste Antonio García (BUSF): "esto no termina en la capacitación, sino que aquí comienza el verdadero rol de los participantes como multiplicadores del conocimiento en sus instituciones".
Además de la formación, este tipo de iniciativas ayuda a generar integración, cooperación y un sentido de responsabilidad compartida, imprescindible a la hora de abordar crisis climáticas como los incendios forestales que ocurren en la Amazonía boliviana.
El compromiso de BUSF con la labor que realizan los cuerpos de bomberos forestales en el Beni va mucho más allá de la capacitación. Por eso, tras la formación la ONG donó materiales y herramientas de uso profesional, reforzando la infraestructura técnica de las instituciones locales y dotándolas de mejores condiciones para responder eficazmente en casos de emergencia.
*(Artículo escrito por equipo de comunicación en Bolivia).
