La ganadería sostenible en El Salvador siempre ha sido un importante reto, puesto que hasta ahora no se ha tenido en cuenta la biodiversidad ni una planificación de la actividad en sí misma. Por eso hemos puesto en marcha, junto con el Fondo de Inversión Ambiental de El Salvador (FIAES), un proyecto que apuesta por un modelo de ganadería sostenible y respetuosa con el medio ambiente.
En su segunda fase, hemos desarrollado el proyecto en los municipios de San Alejo y Pasaquina, en el departamento de La Unión (El Salvador). Se trata de una zona donde la ganadería extensiva había llegado convertir los bosques en meros pastos para el ganado. En ningún momento se había considerado la biodiversidad de los ecosistemas afectados, ni tampoco la calidad del subsuelo. En otros casos, se fueron introduciendo otro tipo de pastos sin planificación alguna, y por supuesto no se había trabajado en las fincas ganaderas con un manejo que repercutiera en el bienestar de los animales, ni tampoco en la sostenibilidad de su producción.
Sistemas silvopastoriles: una solución basada en la naturaleza
Con este proyecto, que ya se encuentra en una segunda fase, se ha trabajado en la implementación de sistemas silvopastoriles. Se trata de una forma de cultivos que combinan la convivencia de árboles, pastos y animales en los mismos espacios. Gracias a este modelo de ganadería sostenible en El Salvador se está consiguiendo producir carne y leche de un modo más eficiente, conservando además los bosques ya existentes. “Para Ayuda en Acción es un orgullo implementar este tipo de acciones, poder desplegar todas estas estrategias, sistemas de conservación, sostenibilidad ambiental y promoción de la actividad ganadera en estos territorios, donde la actividad económica y productiva ronda sobre este rubro”, dice Andrés Aguilera, técnico del proyecto en El Salvador.
Tras el arranque de esta segunda fase del proyecto, se han conseguido varios logros a lo largo de los meses que lleva en marcha: sembrar más de 18 000 plantas forestales y frutales, implementar pasto mejorado en más de 6000 metros cuadrados y producir 6000 litros de abono verde, que permitirán que los suelos se enriquezcan a lo largo de los años.
Más allá de la producción: conservación y gobernanza ambiental
En el área de intervención del proyecto existen unas 300 hectáreas de zonas naturales protegidas. En ellas trabajan alrededor de 200 personas dedicadas a la ganadería, que necesitaban de apoyo técnico y formativo para desarrollar un modelo de ganadería sostenible en esta zona de El Salvador.
Ejemplo de la formación impartida es un curso de prevención y control de incendios forestales a través de mantenimiento de líneas cortafuego, pero también de las brigadas comunitarias, a las que estamos capacitando en esta fase del proyecto.
Además de la formación, hemos impulsado también un proceso de fortalecimiento de la gobernanza de las tierras, facilitando así una mayor participación de la población implicada a la hora de decidir sobre sus tierras y sobre los recursos naturales de su propio entorno.
Agricultura más limpia, tierra más fértil
En el Departamento de La Unión existe, hasta ahora, una gran dependencia de los fertilizantes químicos. Su uso continuado durante tantos años ha provocado que la calidad del suelo sea cada vez más pobre. Así mismo, las aguas subterráneas están contaminadas, lo que repercute directamente en la población.
Gracias al proyecto que está poniendo en marcha Ayuda en Acción con FIAES, hemos promovido el uso de abonos orgánicos a nivel comunitario, con un proceso de formación previo que ya está dando sus frutos, en todos los sentidos: “los abonos orgánicos son muy beneficiosos a largo plazo: devuelven nutrientes a la tierra y mejoran su calidad. Desde la primera fase hemos impulsado la producción de compostas como herramienta fundamental para el desarrollo sostenible”, explica Manuel Segovia, coordinador del proyecto.
Infraestructura para la resiliencia
Además de todo lo anterior, el proyecto busca mejorar las infraestructuras y los equipamientos que hagan posible una mejor gestión del agua. Así, hemos instalado silos metálicos para almacenamiento y hemos implementado sistemas de recolección y conservación de agua de lluvia.
Este proyecto, que busca afianzar la ganadería sostenible en El Salvador, es una muestra más de cómo las alianzas con socios locales y la implicación de la población que participa en el proyecto pueden realmente transformar realidades. A través de él buscamos soluciones sostenibles cuidadosas con el entorno, al mismo tiempo que fortalecemos las economías locales y, en definitiva, apostamos por el futuro a largo plazo de la población.