Ayuda en Acción, junto a la CEPAL, ha presentado en La Paz (Bolivia) el informe “Educación técnico-profesional en América Latina en el marco de la digitalización”. En el evento se ha reunido a instituciones clave nacionales e internacionales, tomando Bolivia como caso de referencia. En la presentación del informe participaron el viceministro de Empleo, Rubén Hilari, la viceministra de Educación Superior, Ana Cárdenas, además de representantes de la CEPAL, la OEA, la AECID, la Cámara Nacional de Industrias y jóvenes participantes en nuestros programas.
El mercado laboral cambia, pero la formación no
El foco del informe es claro: poner sobre la mesa datos, retos y soluciones en un momento en el que, según la OIT, más del 80% de las tareas administrativas están en riesgo por la tecnología, y donde reforzar la formación técnica ya no es opcional si queremos mejorar empleabilidad y reducir brechas. Los datos son contundentes: el mercado laboral ya ha cambiado, pero la formación no está yendo al mismo ritmo.
Estamos en un momento en el que la tecnología (automatización, inteligencia artificial...) está redefiniendo los trabajos. El problema es que muchas personas no están accediendo a la formación que necesitan para adaptarse. Y ahí es donde aparece una brecha que no es teórica, es real y está afectando a millones de personas en la región.
Beneficios y riesgos de la digitalización
El informe “Educación técnico-profesional en América Latina en el marco de la digitalización” pone cifras encima de la mesa. En América Latina, quienes terminan estudios técnicos superiores ganan, de media, un 41% más que quienes solo tienen educación secundaria. Es decir, formarse en lo técnico no solo mejora el perfil profesional, también impacta directamente en los ingresos. Y en empleo pasa algo parecido, sobre todo en mujeres, donde la tasa de ocupación puede ser hasta 19 puntos más alta cuando tienen este tipo de formación.
Pero también hay un riesgo que no se puede ignorar. La digitalización no siempre juega a favor. Si no ajustamos cómo formamos a las personas, esto puede aumentar aún más la desigualdad, especialmente entre jóvenes.
Hoja de ruta: la propuesta de Ayuda en Acción
Desde Ayuda en Acción no nos quedamos solo en el análisis. En el informe “Educación técnico-profesional en América Latina en el marco de la digitalización” proponemos una hoja de ruta bastante aterrizada. Por un lado, necesitamos que educación, empresas y administraciones trabajen mucho más alineadas. No tiene sentido formar perfiles que luego el mercado no está pidiendo.
Por otro, la formación tiene que ser más flexible. No todo pasa por meter tecnología en las aulas, también hay que adaptar cómo se enseña, reconocer lo que las personas ya saben y facilitar que puedan seguir formándose sin tener que empezar de cero cada vez.
También vemos clave el papel de la cooperación internacional, sobre todo para acelerar estos cambios y dar apoyo a los países que lo necesitan. Y hay una idea importante: no hay una solución única. Cada país tiene que construir su propio modelo en función de su realidad.
Como explica Isabel Cajías, directora país de Ayuda en Acción en Bolivia y Perú, el reto no es evitar la tecnología, sino asegurarnos de que las personas puedan subirse a ese cambio. Desde CEPAL, por su parte, Daniela Trucco lo deja claro: copiar modelos no funciona, hay que adaptarlos.
La conclusión es directa: si queremos más empleo, menos desigualdad y una región que no se quede atrás, la formación técnico-profesional tiene que pasar a primer plano. No como un complemento, sino como base real para moverse en este nuevo escenario digital.