En los valles interandinos de Potosí y Chuquisaca, miles de familias viven del durazno, la manzana y la uva. Pero en los últimos años, las heladas tardías —esas que llegan cuando los árboles ya han florecido y el fruto empieza a formarse— se han convertido en una amenaza cada vez mayor. Una simple bajada de temperatura en el momento equivocado puede dañar la semilla o hacer caer el fruto antes de tiempo. En 2023, este fenómeno llegó a afectar a más del 90 % de la producción en la zona.
Qué son las heladas tardías y por qué amenazan la fruta de los valles
Para entender el problema desde el territorio, Ayuda en Acción escuchó a personas productoras, equipos técnicos municipales y otros actores de siete municipios. De ese diálogo nació un reto de innovación abierta que, a través de Designing Opportunities conectó la realidad boliviana con propuestas llegadas de ocho países. Con el apoyo financiero de AECID se seleccionaron dos soluciones para probarlas en campo: un protector foliar a base de silicio y potasio, y un catalizador enzimático conocido como Cold Killer.
Dos parcelas, dos resultados: lo que enseñó la prueba en campo
Los resultados más claros llegaron de Escara, una zona golpeada por vientos fríos severos justo cuando los frutos empezaban a formarse. Allí, el catalizador enzimático marcó la diferencia: permitió salvar 4,13 toneladas de fruto por hectárea, frente a apenas 0,83 toneladas en las parcelas donde no se aplicó ningún tratamiento. Eso sí, se trataba de cuaresmillos, frutos con la semilla dañada por el frío pero que aún pueden aprovecharse, en este caso para elaborar mockochinchi, un dulce tradicional boliviano de durazno deshidratado.
En El Kenko, en cambio, la helada no llegó con la misma fuerza, y los árboles tratados no mostraron ninguna ventaja frente a los que no recibieron tratamiento del catalizador.
El contraste entre ambos lugares fue clave: la solución no aumenta la producción de forma automática, sino que actúa como una protección adicional cuando llega un episodio climático adverso. Y su eficacia depende de aplicarla en el momento justo, cuidar el pH de la mezcla y combinarla con buenas prácticas agrícolas y un buen manejo del suelo.
Más allá de las heladas: un calendario climático que está cambiando
El proceso también reveló algo más allá de las heladas: en 2025, la acumulación de horas de frío en Escara fue menor que en años anteriores, lo que puede alterar el calendario de floración y exponer los frutos justo cuando llegan las heladas tardías. La pregunta ya no es solo cómo proteger los cultivos frente a una helada puntual, sino cómo adaptar el manejo de los frutales a un clima que está cambiando.
Aprender antes de escalar: los próximos pasos en los valles de Bolivia
Con estos resultados, el equipo de Ayuda en Acción Bolivia ha compartido los aprendizajes en espacios como el seminario internacional "Agrotecnología e innovación para la resiliencia de los Valles", y trabaja ahora en un sistema más completo de protección que combina monitoreo climático, manejo nutricional del suelo y acompañamiento técnico a las familias productoras.
Porque frente a un clima que cambia, no hay una solución única: hace falta escuchar, probar y aprender junto a quienes viven el desafío en su propia tierra.