En el Chaco de Chuquisaca, en Bolivia, florecen la chilca y el palo zapallo, un arbusto y un árbol respectivamente característicos de la zona. Su cultivo en el área protegida de Monteagudo ha permitido a Mauro Rivera, un reconocido apicultor de la zona, producir una miel blanca que este año ha llegado muy lejos. Su miel ha obtenido nada menos que la medalla de plata en la categoría de Mieles Claras del XVII Congreso Latinoamericano de Apicultura (FILAPI 2026), celebrado en Mar del Plata (Argentina). Compitió con más de 200 muestras procedentes de 23 países.
Sin duda, este premio supone un reconocimiento al trabajo y a la sabiduría no solo de Mauro, sino de todas las personas productoras del Chaco. Porque detrás de él, hay una historia colectiva que empezó mucho antes del concurso.
Así es la miel del Chaco boliviano premiada en FILAPI
¿Habías visto alguna vez una miel blanca? La muestra premiada es de ese color, una miel monofloral que se distingue por su textura, similar a la mantequilla cuando cristaliza, y por su aroma intenso. Está libre de residuos químicos, un aspecto determinante en la evaluación del certamen.
Se produce en un área protegida del municipio de Monteagudo, en la comunidad de Potreros. No es la primera vez que una miel del Chaco destaca fuera de Bolivia: en 2023, una miel de mistol del Chaco tarijeño obtuvo la medalla de oro en el Congreso Mundial de Apicultura Apimondia, celebrado en Chile. Ambos premios reflejan la calidad y la diversidad de las mieles de la región.
Mauro Rivera, más de diez años de apicultura en el Chaco chuquisaqueño
Mauro Rivera lleva más de diez años dedicado a la apicultura. Pertenece a una asociación de apicultores de Monteagudo que, a su vez, es parte junto a más de 56 asociaciones apícolas de la Asociación Regional de Apicultores del Chaco (ARACH).
Tras recibir el premio, Mauro expuso su miel en la feria La Paz Expone, donde el público pudo conocer de cerca el producto.
Ayuda en Acción y ARACH: desde 2020, fortaleciendo la cadena apícola
Desde 2020, Ayuda en Acción acompaña a ARACH en el fortalecimiento de toda la cadena apícola. Ese trabajo ha reforzado las capacidades de gestión y negociación de las asociaciones y ha impulsado la diversificación de los productos de la colmena. También ha apoyado la comercialización con el apoyo para crear estrategias de marketing, acondicionar instalaciones o para registrar sanitariamente los productos.
El trabajo se ha desarrollado en dos fases financiadas por la Generalitat Valenciana. La primera se centró en fortalecer la cadena apícola, promover la adaptación al cambio climático y reducir el impacto socioeconómico de la COVID-19 en familias guaraníes y campesinas de San Pablo de Huacareta y Monteagudo. La segunda es el programa “Mujeres, abejas y derechos”, que busca fortalecer la participación de mujeres indígenas y campesinas en las organizaciones apícolas, ampliando sus oportunidades al tiempo que se promueve la sostenibilidad y la apertura de mercados.
Formación e innovación para cuidar a las abejas y el territorio
Para Ayuda en Acción es fundamental conectar la formación técnica con las potencialidades productivas de cada territorio. Solo de esta forma, concebimos que se pueden generar oportunidades de empleo y emprendimiento, sobre todo para jóvenes y mujeres.
Por eso impulsamos formación especializada gracias al establecimiento de alianzas con universidades o institutos de investigación.
De la medalla al mercado: los siguientes pasos
Tras años acompañando a las organizaciones apícolas, hemos conseguido que la miel mejore en cuanto a calidad y volumen de producción. Además, los productos se han diversificado y se han abierto nuevas oportunidades de mercado.
Ahora, con el premio obtenido por la miel de Mauro, la miel del Chaco boliviano está mejor posicionada en el mercado nacional pero también a nivel internacional, lo que refuerza la confianza de otras personas apicultoras en la calidad de su trabajo. Desde Ayuda en Acción seguiremos trabajando para conectar organizaciones, proporcionarles formación, técnicas innovadoras y alianzas que sigan impulsando cadenas de valor como la miel, sostenibles para las personas y el territorio.