En un contexto de emergencia humanitaria sin precedentes y con el agravamiento de la crisis en la Franja de Gaza, desde Ayuda en Acción alertamos sobre una dimensión del conflicto invisibilizada: el grave deterioro emocional que atraviesa la infancia y juventud refugiada.
Más de 1,2 millones de menores necesitan apoyo psicológico inmediato para empezar a paliar los traumas vividos durante los últimos dos años. Sumados a la hambruna, empiezan a generar consecuencias graves que marcarán profundamente el futuro de la sociedad gazatí. Más de 17.000 niños y jóvenes han sido separados de sus familias y cerca de 658.000 continúan sin acceso regular a la educación, como consecuencia directa del conflicto y el desplazamiento forzado.
Para hacer frente a esta realidad silenciada, hemos firmado un convenio de colaboración con la Agencia de Naciones Unidas para la población refugiada de Palestina en Oriente Próximo (UNRWA, por sus siglas en inglés) para sumarnos a la iniciativa de atención psicosocial “Luz entre escombros”, un proyecto de atención integral.
La iniciativa busca garantizar una atención emocional digna, segura y profesional para niñas, niños y adolescentes desplazados y huérfanos. Para ello, se han impulsado alrededor de 15 grupos de apoyo en salud mental que involucran a familias y a personal especializado, fortaleciendo así la capacidad de respuesta de la comunidad gazatí y contribuyendo a que la atención a la salud mental se consolide como un recurso sostenible, integrado y arraigado en su sociedad.
Atendiendo a las necesidades más urgentes de la infancia
“Nuestra intervención en Gaza responde a la grave emergencia humanitaria en la zona, enfocándonos en las necesidades más urgentes de la infancia. En Ayuda en Acción, la solidaridad y la responsabilidad de proteger los derechos básicos de niñas y niños, como la educación y la salud, son parte de nuestra identidad. Atender las necesidades psicosociales de la infancia refugiada es también una prioridad que debe estar en el centro de toda respuesta humanitaria. A través de este convenio para el fortalecimiento de redes comunitarias, buscamos ofrecer un acompañamiento emocional que les permita enfrentar y superar las secuelas de la grave crisis humanitaria”, explica Rafael Dezcallar, Presidente de Ayuda en Acción.
Por su parte, Raquel Martí, directora ejecutiva de UNRWA España, destaca que "la infancia en Gaza se enfrenta a una exposición continuada a situaciones altamente traumáticas, lo que ha generado un grave impacto en su bienestar emocional y psicológico. Desde octubre de 2023, más de 730.000 personas —incluidos más de 520.000 niños y niñas— han recibido atención psicosocial a través de los servicios de apoyo de UNRWA. La colaboración con Ayuda en Acción refuerza significativamente esta línea de trabajo, permitiéndonos ampliar el alcance de nuestras intervenciones y reforzar el acompañamiento a una infancia que requiere atención especializada y sostenida en el tiempo".
Ayuda en Acción y UNRWA coinciden: urge activar redes de apoyo para atender el trauma emocional de la infancia en Gaza
De esta forma, desde Ayuda en Acción aportamos financiación para responder al llamamiento de Emergencia realizado por UNRWA para el territorio Palestino ocupado, que ha establecido como ejes prioritarios la educación en emergencia y el apoyo psicosocial ante la devastación generalizada de los servicios esenciales, apoyándonos en nuestra dilatada experiencia internacional en la protección de los derechos de la infancia y la juventud, así como en contextos de emergencia humanitaria.
Uno de los pilares fundamentales del proyectode colaboración entre Ayuda en Acción y UNRWA es la formación de aproximadamente 300 profesionales de la organización de la ONU en situaciones traumáticas, primeros auxilios psicológicos y acompañamiento emocional en situaciones de crisis. Esta capacitación permitirá a docentes, orientadores, trabajadores sociales y otros perfiles clave, incorporar herramientas psicosociales en su trabajo diario con la infancia de Gaza afectada.
La intervención ha comenzado con una evaluación detallada de los servicios de salud mental disponibles en los campos de refugiados, habilitando 15 espacios seguros como entornos de protección emocional y educativos. Además, se ha conformado un equipo técnico encargado de liderar intervenciones grupales, apoyar a las familias y activar mecanismos de derivación para casos de alto riesgo emocional.
Paralelamente, se han creado quince grupos comunitarios de salud mental integrados por padres, docentes, terapeutas y líderes juveniles, que funcionarán como redes de apoyo emocional y agentes multiplicadores.
El proyecto de Ayuda en Acción y UNRWA también incluye un plan de empoderamiento para 3000 personas cuidadoras, con el objetivo de fortalecer sus capacidades para identificar señales de trauma y mejorar la comunicación con los niños y niñas, generando entornos de cuidado más estables.
Asimismo, 3000 jóvenes están siendo formados como agentes de resiliencia y liderazgo comunitario, quienes facilitarán actividades terapéuticas que beneficiarán a más de 30.000 menores.
Los espacios seguros serán escenarios de actividades psicoeducativas adaptadas a cada grupo de edad, abordando temas como el manejo del estrés, el duelo y la prevención de la violencia, junto a otras actividades para favorecer la expresión emocional.