Este artículo nace del encuentro entre mujeres que compartimos un mismo territorio, Andalucía, pero distintas historias de vida. Nos unió el proyecto #YouthInMotion: Juventud, migración forzada y derecho a una vida digna, impulsado por Ayuda en Acción, que busca comprender y visibilizar las experiencias y aportes de las personas migrantes. Desde ese espacio de diálogo, tejimos una reflexión sobre los cuidados, la movilidad humana y las resistencias cotidianas de las mujeres migrantes.
Desigualdades que atraviesan fronteras
Según ACNUR, cerca de la mitad de las personas desplazadas en el mundo son mujeres y niñas, aunque sus historias suelen quedar invisibles o narradas desde la compasión. Las desigualdades de género atraviesan cada etapa del proceso migratorio.
En origen, muchas mujeres migrantes parten por violencia machista, pobreza o falta de oportunidades. En el tránsito, enfrentan abusos, explotación y ausencia de protección. Y en destino, se topan con nuevas barreras: racismo, precariedad y desvalorización de sus capacidades.
Estas desigualdades no son accidentales, sino estructurales. Por eso, incorporar un enfoque de género y basado en derechos humanos en las políticas migratorias no es una opción técnica, sino una exigencia ética: implica garantizar derechos, protección y dignidad a lo largo de todo el proceso migratorio.
Mujeres migrantes: enfrentarse con el valor invisible de los cuidados
En Andalucía, y según datos de la Junta de Andalucía en 2024, viven más de 424.000 mujeres extranjeras, casi el 10% de la población femenina. Muchas trabajan en la agricultura o en el empleo doméstico, un sector en el que el 80% de las trabajadoras son mujeres migrantes (OIT, 2024). Sostienen la vida cotidiana de miles de familias, aunque su propio bienestar sigue siendo una deuda pendiente.
Mientras cuidan a otros, muchas cargan con el dolor de la distancia y la responsabilidad de sostener también la vida en sus lugares de origen. Son mujeres que encarnan una paradoja global: cuidan, pero no son cuidadas.
Reconocer el valor de los cuidados significa reconocer el papel esencial de las mujeres migrantes en la sostenibilidad social y económica. Sin su trabajo, muchas veces invisible o precarizado, nuestras sociedades simplemente no funcionarían.
La palabra también cuida
Una de las actividades significativas del proyecto #YouthInMotion fue el encuentro con periodistas y comunicadores andaluces. En él reflexionamos sobre cómo se narran las migraciones: los silencios, los estigmas y los marcos que simplifican vidas complejas.
Por otro lado, se desarrolló una experiencia práctica con el alumnado en barrios con alta población migrante, orientada a favorecer el encuentro intercultural y el fortalecimiento del tejido vecinal. El estudiantado realizó entrevistas a personas migrantes de su entorno, a partir de las cuales elaboraron cuñas o podcasts breves con fragmentos de historias de vida, memorias y experiencias de desplazamiento. Esta metodología permitió quela juventud se acercara de manera empática a las narrativas, vivencias y saberes de sus vecinos y vecinas, reconociendo la diversidad como una fuente de aprendizaje y cohesión social. Además, el ejercicio contribuyó a cuestionar estereotipos y prejuicios sobre la migración, transformando las percepciones iniciales y promoviendo una mirada más humana y relacional sobre la convivencia en los barrios.
De ese diálogo surgió una convicción compartida: contar bien las historias de mujeres migrantes también es una forma de cuidado. Nombrar desde la dignidad, mostrar la diversidad y romper con los clichés no solo transforma el discurso mediático, sino también el imaginario colectivo. Las palabras pueden herir, pero también reparar y construir comunidad.
Educación para la igualdad y la convivencia
La formación en género en los institutos andaluces, dentro del marco de #YouthInMotion, ofreció un espacio de encuentro con la realidad de sus propios entornos. En ellas, se analizaron los roles de género, las desigualdades en los cuidados y la manera en que estas dinámicas afectan a las personas migrantes.
Los talleres propiciaron reflexiones profundas sobre pertenencia, racismo y desigualdad. Pero, sobre todo, generaron acciones concretas: grupos de jóvenes con el compromiso de transformar su entorno, campañas locales contra la discriminación y espacios donde el diálogo reemplaza al prejuicio.
La educación se convirtió así en una herramienta de cambio, capaz de sembrar empatía.
Herramientas para transformar
De ese proceso nació el toolkit de transformación social elaborado por Scouts de Andalucía, un material que ofrece dinámicas, metodologías y recursos para impulsar la inclusión, la igualdad y la convivencia en los propios barrios y entornos.
Este toolkit se ha convertido en una guía práctica para educadores, asociaciones y jóvenes que desean actuar localmente. En sus propuestas late una idea clave del proyecto: la transformación empieza en los territorios, en los vínculos que construimos día a día.
Mujeres migrantes: políticas que reconozcan y cuiden
Las mujeres migrantes sostienen la vida de nuestras comunidades, pero siguen enfrentando barreras que limitan su autonomía. Superarlas exige políticas públicas con enfoque de género y derechos humanos que garanticen:
- ● Regularización y protección jurídica efectivas.
- ● Acceso igualitario a empleo, salud, educación y vivienda digna.
- ● Prevención de la violencia y la explotación en los trayectos migratorios.
- ● Reconocimiento y redistribución del trabajo de cuidados.
Implementar este enfoque no es un gesto simbólico, sino una inversión en justicia social. Significa mirar la migración no solo como un fenómeno económico, sino como un proceso humano de vínculos, aportes y resistencias.
Andalucía, territorio de encuentros
Andalucía ha sido históricamente una tierra de cruces. Su riqueza cultural proviene del diálogo entre pueblos y tradiciones, desde fenicios, romanos, árabes y otros muchos. Esa historia demuestra que la mezcla no divide: fortalece.
Sin embargo, hoy muchas personas migrantes forzadas enfrentan rechazo o desconfianza. Parten porque no tienen otra opción. Y llegan a un territorio que, a veces, olvida su propia memoria migrante. Reconocer sus aportes es reconocer una manera distinta de entender el bienestar: una que pone la interdependencia y el cuidado en el centro de la vida.
Tejer futuro desde el tránsito
Hablar de la movilidad forzada femenina más allá de una mirada romántica, implica una necesidad urgente. Las mujeres migrantes no solo atraviesan fronteras: sostienen la vida en movimiento.
Desde #YouthInMotion, seguimos apostando por el diálogo, la creación colectiva y la visibilización de sus voces. Porque solo reconociendo a las mujeres migrantes como pilares de nuestras comunidades podremos construir sociedades más igualitarias, solidarias y sostenibles.
Si Andalucía se hizo universal gracias a quienes llegaron antes, ¿qué pierde cuando cierra la puerta a las mujeres que hoy continúan escribiendo esa historia?
*(Artículo escrito por Taimyr Faye Ballota, Sandhya Cantero Quiñones y Marlen Diney Hernandez, voluntarias y participantes en el proyecto #YouthInMotion)
