San Andrés y Manglar Alto, parroquias libres de desnutrición crónica infantil
Inicio 01/05/2024
Fin 31/03/2026
Contribuir a que las familias campesinas, con énfasis en las mujeres en edad reproductiva, madres gestantes y menores de dos años ejerzan su derecho al agua segura, a la nutrición adecuada y a la salud en las parroquias.
Presupuesto total
5 378 686,46 €
Población objetivo
Habitantes de las 52 comunidades de las dos parroquias en las que se trabaja.
Localización
Santa Elena y Chimborazo
Localización del proyecto
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Ecuador enfrenta una de las tasas más altas de desnutrición crónica infantil a nivel mundial, causada por factores estructurales como la pobreza, la desigualdad, la falta de educación, un acceso limitado a servicios básicos y la deficiente atención sanitaria.
Ecuador enfrenta una de las tasas más altas de desnutrición crónica infantil a nivel mundial, causada por factores estructurales como la pobreza, la desigualdad, la falta de educación, un acceso limitado a servicios básicos y la deficiente atención sanitaria. Afecta con mayor gravedad a la población indígena, donde la probabilidad de padecerla es significativamente mayor que en otros grupos. Entre los principales determinantes destacan la alta proporción de madres adolescentes con baja escolaridad y sin controles prenatales adecuados, así como el acceso deficiente a agua potable, alcantarillado y servicios de salud. En comunidades como San Andrés y Manglar Alto, los niveles de pobreza superan el 85%, y el acceso a infraestructura básica es limitado. También influyen factores de género, violencia intrafamiliar, falta de corresponsabilidad en los cuidados y escasa captación sanitaria de madres y menores.
Descripción
El proyecto tiene como objetivo reducir la desnutrición crónica infantil en dos parroquias rurales mediante una intervención integral centrada en cuatro ejes clave.
El proyecto tiene como objetivo reducir la desnutrición crónica infantil en dos parroquias rurales mediante una intervención integral centrada en cuatro ejes clave. Primero, se busca garantizar el acceso universal a agua segura, fundamental para la salud y la prevención de enfermedades. Segundo, se promueve una alimentación nutritiva y el acceso a servicios de salud, especialmente para madres gestantes, mujeres en edad reproductiva y menores. El tercer eje se enfoca en mejorar los hábitos de higiene y cuidado infantil, impulsando una distribución equitativa de responsabilidades en el hogar. Finalmente, se fortalece la capacidad de gestión e incidencia de las estructuras locales de gobernanza intersectorial, promoviendo su rol en la articulación de acciones para combatir la desnutrición. Esta estrategia busca generar un impacto sostenible en la salud infantil y el bienestar de las familias rurales mediante un enfoque participativo y coordinado.
Resultados esperados
El proyecto trabaja para fortalecer la seguridad alimentaria, la salud infantil, la gobernanza local y la generación de conocimientos con el objetivo de enfrentar la desnutrición crónica infantil.
El proyecto trabaja para fortalecer la seguridad alimentaria, la salud infantil, la gobernanza local y la generación de conocimientos con el objetivo de enfrentar la desnutrición crónica infantil. Así, al finalizar el proyecto, se habrán conseguido los siguientes logros:
Garantía de acceso a alimentos suficientes, sanos y nutritivos para familias campesinas mediante la implementación orgánica.
Mujeres en edad reproductiva, madres gestantes y menores en sus primeros 1.000 días de vida tienen acceso a servicios públicos de salud enfocados en la prevención y atención de la desnutrición crónica infantil.
Mejora de los hábitos de higiene, cuidados maternos e infantiles, y la crianza con enfoque de género y pertinencia cultural, promoviendo el desarrollo integral en la primera infancia.
Las estructuras intersectoriales y las instituciones públicas fortalecen su capacidad de gestión.
Fiorella Mackliff
Directora de la oficina nacional de Ayuda en Acción en Ecuador
Máster en Cooperación Internacional de la Universidad Complutense de Madrid, con más de 28 años de experiencia en planificación estratégica y operativa, gestión de proyectos, evaluación de programas y rendición de cuentas, principalmente, en el campo de la infancia y la juventud, trayectoria durante la cual se ha desempeñado, entre otros roles, como Directora País, Jefe Regional de Planificación, Monitoreo y Evaluación, Gerente Regional de Soporte a programas y Calidad Programática en ONGs internacionales. También ha colaborado como consultora de distintas organizaciones del sistema de Naciones Unidas y organizaciones nacionales del sector público y privado. Apasionada por contribuir a la justicia social y dedicada a desarrollar soluciones innovadoras y escalables. En su trayectoria profesional ha aportado al trabajo de desarrollo y humanitario en América Latina y el Caribe desde diferentes posiciones de liderazgo a nivel global, regional, nacional y local. Cuenta con amplia experiencia en liderar equipos multidisciplinarios, y entrega de resultados medibles que impactan positivamente a diferentes grupos vulnerables (niñas, niños, jóvenes, mujeres, población migrante, grupos indígenas, LGBTIQ+) en comunidades de varios países de la región. Se incorpora en Ayuda en Acción como Directora País en enero de 2025.