En Guatemala, mujeres y jóvenes rurales e indígenas enfrentan múltiples barreras que limitan su acceso a oportunidades de desarrollo socioeconómico, perpetuando la desigualdad social. Estas brechas se reflejan en la débil participación de las comunidades locales en cadenas productivas y comerciales, debido a la falta de liderazgo, escasa representación en la toma de decisiones y limitadas oportunidades para fortalecer sus capacidades técnicas y sociales. Los patrones culturales tradicionales y la falta de espacios de formación agravan esta situación, dificultando su protagonismo socioeconómico. El proyecto busca abordar estos desafíos mediante acciones orientadas a fortalecer sus capacidades, promover su participación activa en procesos productivos y comerciales, e impulsar un desarrollo más inclusivo y equitativo que les permita mejorar sus condiciones de vida y contribuir de manera significativa al desarrollo local.