En El Salvador contamos con una larga experiencia si hablamos de deporte como herramienta de protección de la infancia: las escuelas sociodeportivas son una de ellas. La última experiencia ha consistido en un proyecto, financiado por la Generalitat Valenciana, desarrollado en los municipios de Citalá (Chalatenango), Tacuba (Ahuachapan) y La Unión. En ellos aún existe un deficiente conocimiento de los sistemas de protección de la infancia. Es ahí donde las familias viven en situaciones vulnerables que no pocas veces afectan a la convivencia, la subsistencia y el desarrollo de los niños y niñas.
Por eso, el proyecto “Fortalecimiento del sistema de protección de los derechos de la niñez y la adolescencia en contexto de riesgo” se ha dirigido a más de 1500 menores.
Escuelas sociodeportivas, de donde parte todo
Durante dos años han participado en las escuelas sociodeportivas que Ayuda en Acción lleva años instaurando en el país centroamericano. Son un punto esencial para atraer la atención de los niños y niñas. A través de ellas se desarrollan las actividades que ayudan después a construir contextos más seguros.
“Hemos fortalecido los sistemas de protección a nivel comunal, municipal y de distrito, tenemos colectivos de niñez y comunitarios, con los que se trabajó temas de derechos, mecanismos de participación activa y la promoción de los derechos por medios de espacios artísticos y deportivos”, señala Roberto Flores, coordinador nacional de sistemas de protección en Ayuda en Acción en El Salvador.
En las escuelas sociodeportivas se trabaja con una metodología basada en el fomento de derechos y valores a través del deporte. Por eso se trabaja en espacios seguros a través de deportes como fútbol, fútbol playa, softball o baloncesto.
El proyecto financiado por la Generalitat Valenciana también abarca el programa “Hoy decidí por mí”, que aborda el tema de prevención de embarazos y planes de vida o noviazgos a temprana edad, entre otros.
Áreas recreativas y equipamientos
Para fortalecer los entornos protectores de los y las menores, se ha trabajado también en este proyecto en la construcción de áreas recreativas y el equipamiento a los sistemas de protección.
“Ha sido un reto y una gran satisfacción haber logrado una vinculación y un fortalecimiento exitoso de las escuelas sociodeportivas con los sistemas de protección de la infancia, ya que las comunidades han asumido un rol protector”, señala Mariela Rovira, técnica del proyecto.
La conformación de las escuelas sociodeportivas ha impulsado diversos cambios en la niñez desde el área psicológica, pero también en valores, en derechos y en el abordaje de diferentes temas sociales. Todo ello contribuye a una mejor convivencia en las comunidades donde se desarrolla el proyecto.
Escuelas sociodeportivas: no solo juego
Para Erika Enríquez, educadora de la escuela sociodeportiva de Citalá (Chalatenango) este ha sido un proyecto en el que se han fortalecidos los sistemas de protección de infancia, pero también el compromiso de las familias en el acompañamiento, aprendizaje y disfrute de cada actividad: “los niños y niñas que han participado también han mejorado sus notas en las escuelas, lo que era también otro requisito a cumplir: estos espacios que no son solo de juego”, dice.
El proyecto ha contado con la colaboración del Consejo Nacional de la Primera Infancia, Niñez y Adolescencia de El Salvador (CONAPINA), la Procuraduría General de la República, las Municipalidades de los tres territorios, la Procuraduría para la Defensa de los Derechos Humanos, las Asociaciones de Desarrollo Comunal (ADESCOS) y los centros escolares.