Los kits de higiene menstrual que hemos impulsado en Wolaita (Etiopía) están devolviendo la dignidad a miles de niñas y jóvenes que antes odiaban ser mujer cuando tenían el periodo. Ahora, gracias al proyecto de Ayuda en Acción, recuperan la dignidad en forma de derechos y de oportunidades de presente y futuro.
Menstruación en zonas rurales de Etiopía: una razón para no avanzar
En las zonas rurales de Etiopía la menstruación no es solo una experiencia física. Es a menudo una razón para la vergüenza, el silencio y las oportunidades perdidas.
En muchas comunidades de Wolaita, las niñas que menstrúan siguen siendo consideradas impuras. A menudo se las excluye de la vida cotidiana, se les prohíbe cocinar, servir comida o incluso asistir a la escuela. Algunas se ven obligadas a quedarse en casa durante días, perdiendo valiosas horas de clase y quedando rezagadas respecto al resto de sus compañeros varones. Además, la aparición repentina de la menstruación en la escuela puede significar humillación, burla o acoso. Para algunas, incluso este hecho tan natural puede suponer su último día en el aula.
Durante generaciones, las niñas han dependido de trozos de tela para gestionar la menstruación, una práctica insegura e incómoda arraigada en la tradición. Ayuda en Acción está cambiando esta situación mediante proyectos que fortalecen las escuelas con formación, infraestructura, construcción de letrinas y sensibilización educativa.
Compresas reutilizables y educación
En 2023, en colaboración con la organización MELA for Her (que significa “solución para ella”), se donaron kits de higiene que incluían compresas reutilizables, jabón y educación sobre salud menstrual a nueve escuelas de Wolaita.
Más allá de los suministros, se crearon clubes de niñas para crear espacios seguros donde las niñas puedan aprender, compartir y apoyarse mutuamente de forma abierta, lo que ayuda a romper el ciclo de silencio y vergüenza.
Es importante señalar que las compresas higiénicas reutilizables en Etiopía pueden costar alrededor de 150 birr por juego (casi un euro), por lo que en muchos hogares se sigue considerando un artículo de lujo. Esta barrera económica significa que muchas niñas no pueden permitirse productos de higiene menstrual adecuados sin ayuda, lo que pone de relieve el papel fundamental de proyectos como este para mejorar el acceso y cambiar las percepciones sociales.
Por ahora, el programa se limita a nueve escuelas, pero la necesidad y la demanda están creciendo. La expansión a más escuelas de la región dependerá de la financiación futura. Porque no se trata solo de higiene: se trata de romper el silencio, de reescribir lo que significa ser una niña en la Etiopía rural. Se trata de dar a las jóvenes la oportunidad de seguir en la escuela, soñar en grande y decir con orgullo “soy mujer y no me avergüenzo”.
*(Artículo escrito por Mihret Wasihun, responsable de comunicación y visibilidad en Ayuda en Acción en Etiopía)