Eugenia Lavalle tiene 22 años y es voluntaria de la Universidad de Valencia y a través de un acuerdo con Ayuda en Acción. Durante dos meses ha desarrollado un voluntariado en nuestros proyectos en Bolivia con el objetivo de capacitar a jóvenes en el desarrollo de competencias y habilidades blandas orientadas a la empleabilidad. En este post, muy personal, cuenta su experiencia antes, durante y después de realizar su voluntariado. Y entra de lleno en sus sentimientos ante un reto que ha supuesto un antes y un después en su vida. ¿Te quedas a leerlo?

Antes


Antes sentí ilusión, emoción y mucha suerte. Pero también inseguridad, dudas e ncertidumbre.

Recuerdo perfectamente el día que me dieron la noticia. Llevaba años buscando una oportunidad así: vivir en primera persona otro estilo de vida, conocer otra cultura y otra manera de entender el día a día. Y contribuir y sumar con lo que estaba en mis manos al esfuerzo colectivo de quienes trabajan por mejorar su comunidad. La ilusión fue lo primero que me invadió y corrí a contarle a mi familia y a mis amigas, llena de ganas por comenzar esta nueva historia.

Pero, a medida que la fecha se acercaba, comenzaron a aparecer las dudas: ¿me adaptaré bien?, ¿con qué me encontraré al llegar?, ¿seré capaz de hacer bien mi trabajo?, ¿podré aportar lo que realmente necesitan? Al fin y al cabo, estas dudas –si se gestionan correctamente– son las que nos impulsan a dar el paso con mayor firmeza.

Durante


Durante sentí curiosidad, asombro, cariño, gratitud, inspiración y orgullo.

Llegué el 10 de junio de 2025 a Trinidad, la pequeña ciudad que es capital del Departamento del Beni. Al principio todo me pareció muy extraño, ajeno a lo que yo conocía. Las calles se llenaban de motos que iban y venían sin parar, de pequeños comercios con personas trabajando a todas horas, de lugares de venta de comidas que no conocía, de niños y niñas caminando rumbo al colegio, de jóvenes bailando en las plazas, de adolescentes flirteando de moto en moto, de fiestas en karaokes. Los enormes mercados ofrecían cualquier alimento que pudiera imaginar y en la calle los y las vendedoras te ofrecían cualquier producto que pudieras necesitar.

Pero junto a esa vitalidad, también descubrí otras realidades: animales desnutridos sobreviviendo en las calles, familias luchando por mantener a flote su hogar, infraestructuras y viviendas precarias, largas distancias por carreteras en mal estado para acceder a la ciudad, acequias con agua estancada a falta de alcantarillado, carreteras de tierra llenas de baches y filas interminables de varios días para conseguir gasolina.

Todo eso que antes me parecía extraño se convirtió en mi realidad. Con el tiempo, y con la compañía de mis amigos –más que compañeros– del trabajo, comencé a formar parte de la rutina de Trinidad y su gente. Desde las incontables horas en la oficina, los almuerzos en equipo, los ratitos libres para ir a tomar un frapuccino con empanadas de queso, hasta las escapadas para conocer los maravillosos rincones de Trinidad y, sobre todo, los viajes a comunidades cercanas para impartir talleres. Allí conocí grupos de adolescentes y jóvenes encantadores, escuché sus historias, reímos con dinámicas y juegos, reflexionamos conjuntamente y aprendí de cada mirada y cada conversación.

De todo eso me llevo el cariño profundo y la gratitud inmensa hacia quienes me abrieron las puertas de su hogar.

Después


Después sentí nostalgia, tristeza y alegría.

Nostalgia por todo lo vivido, tristeza por los amigos y amigas que dejaba atrás y alegría por haber tenido la oportunidad de vivir esta pequeña historia de vida.

Durante dos meses me sentí trinitaria: conecté con la riqueza cultural y vital del departamento del Beni, bailé sus danzas típicas, canté su folclore y disfruté de sus festividades, de su cotidianidad y, sobre todo, de su gente.

El voluntariado termina, pero al regresar jamás volvemos iguales: traemos dentro un pedacito de cada persona y lugar que nos transformó.

 

*Artículo escrito por Eugenia Lavalle, voluntaria de la Universidad de Valencia en Ayuda en Acción Bolivia.