¿Te has preguntado alguna vez cuántos litros de agua se necesitan para hacer tus vaqueros favoritos? La moda afecta de manera negativa al medio ambiente y por eso, cada vez más, es tendencia la moda sostenible. Porque hay que mirar otro precio más allá del que se ve en la etiqueta: el que cuesta a nuestro planeta.

Quédate para conocer más detalles de cómo el medio ambiente se ve afectado por la industria textil.

Impacto ambiental de la industria de la moda


La industria de la moda cada vez es más potente. Usamos cada vez más ropa y de peor calidad, lo que hace que estemos continuamente comprando (y a la vez generando residuos). Aunque en los últimos años haya alternativas cada vez más establecidas socialmente como la venta de ropa de segunda mano o la moda sostenible, el impacto ambiental de la moda es algo de lo que cada vez somos más conscientes.

👀 Veamos algunos detalles sobre este impacto. 👇

Contaminación por la producción textil


Hay tres principales formas de contaminación derivadas de la producción textil:

  1. 1. Contaminación del agua: se utilizan grandes cantidades de agua así como productos químicos (por ejemplo para teñir telas) que acaban en ríos y océanos. Pero además, el embalaje de la distribución también genera plásticos innecesarios en muchos casos, que luego van al mar en forma de microplásticos. Para que te hagas una idea de la magnitud del problema, es importante que conozcas este dato: el 20% de la contaminación mundial del agua potable, según la ONU, tiene a la industria textil como la principal causante.

  2. 2. Generación de residuos textiles: muchos de los residuos textiles generados por lo que se llama “fast fashion” termina siendo quemada, y… ¿dónde va ese humo? 🤔 ¡Bingo! Solo el 1% de la ropa usada se recicla.

  3. 3. Emisión de gases de efecto invernadero: el 10% de todos estos gases a nivel global proviene, según algunas fuentes, de la industria textil. ¡Es más aún que las emisiones provocadas por los vuelos internacionales o el transporte marítimo!


Uso excesivo de agua en la fabricación de prendas


Te respondemos a la pregunta del principio: para hacer un vaquero se necesitan entre 2130 y 10 000 litros de agua. Si sumas la cantidad de vaqueros que pueden producirse al año, unos 6000 millones, esto puede llenarse de ceros…

Pero no se trata solamente de la producción de prendas, sino del cultivo de materiales como el algodón. Un kilo de algodón puede necesitar entre 10 000 y 20 000 litros de agua en su fase de cultivo. A eso, súmale los litros que pueden necesitarse para teñir las fibras o para transformarlas. Sí: se nos va de las manos, sobre todo teniendo en cuenta que en el mundo hay unos 2000 millones de personas sin acceso a agua potable.

Entre las posibles soluciones estaría el reciclaje, que puede reducir la huella hídrica en un 90%. Hay empresas que ya ofrecen poder llevar tu ropa a reciclar, también puedes preguntar en tu Ayuntamiento o en ONG de confianza.

Emisiones de gases contaminantes y huella de carbono


La industria de la moda genera un 10% de las emisiones de gases de efecto invernadero a nivel mundial. Tras la industria petrolera, es la más contaminante a nivel mundial. Pero, ¿de qué fase del proceso provienen estas emisiones? Principalmente de la producción de las materias primas necesarias para elaborar la ropa, pero también del transporte.

Además de las propias emisiones, la huella de carbono que deja la industria de la moda es preocupante: un 20% de las aguas residuales y más del 12% de los residuos a nivel mundial provienen de ella.

En España nuestra huella de carbono personal es importante también. Cada año se tiran 990 toneladas de ropa a nivel nacional, lo que equivale a 14 kilos por persona. De todo este residuo, solo el 15% se aprovecha para reciclaje o mercados de segunda mano.

Residuos textiles y problemática de la fast fashion


La industria del fast fashion cobra cada vez más importancia. Y ello implica que se generan más residuos textiles. Vivimos en la época del consumo de ropa casi de usar y tirar, pero tirar la ropa, aparte de la huella de carbono, implica la necesidad de una buena gestión del residuo generado. Además, no obviemos que la mayoría de la ropa producida hoy en día contiene fibras sintéticas, que tardan años en descomponerse.

Tanto el hecho de la quema de residuos textiles como su introducción al mercado de segunda mano impactan directamente en el medio ambiente de una u otra forma. Hace poco se hizo un experimento sobre la cantidad de kilómetros que recorría una prenda usada: el resultado es sorprendente.

Mujer portuguesa en taller de costura

La contaminación causada por la fast fashion


La fast fashion es uno de los grandes problemas actuales en cuanto a contaminación se refiere. Ya veníamos hablando de que la industria textil es de las más contaminantes que existen. El problema se incrementa cuando, además, se apuesta por un modelo poco o nada sostenible, sin tener en cuenta a las personas.

Producción masiva y desechos rápidos


Cada año se producen en el mundo entre 92 y 100 millones de toneladas de residuos textiles. La mayoría acaba en vertederos. Por otro lado, cada año se fabrican 150 000 millones de prendas. Haciendo cuentas, sale una media de 18 prendas nuevas cada año por habitante. Teniendo en cuenta de que gran parte de la población vive en la pobreza, la cifra de adquisiciones por cada habitante de países con mejor nivel económico se multiplica.

Efectos sociales y ambientales vinculados


En muchos casos no existen plantas de tratamiento de este tipo de residuos adecuadas. Eso implica que gran parte de los restos de la llamada fast fashion acabarán siendo quemados o en el mar a través de microplásticos que impactan (pero no solo) en la flora y fauna marinas.

Sí: tenemos un problema. Porque la fast fashion no solo impacta en el planeta, sino también en las personas. Vender a los precios que vemos en las tiendas y principales plataformas de venta de fast fashion solo es posible si no se respetan los derechos humanos y la cadena de producción. Y eso pasa también por los salarios a trabajadores que trabajan más horas de las permitidas para dar respuesta a la creciente demanda de ropa. Cuando vayas a comprar, recuerda mirar “el otro lado” de la etiqueta.

¿Qué es la moda sostenible?


Afortunadamente, no son todo malas noticias. Cada vez hay más gente preocupada por el rumbo que está tomando todo esto. Y por eso, la industria de la moda sostenible, también llamada slow fashion, es cada vez más potente. Como también lo son las alternativas al modelo tradicional de compra de ropa a través de tiendas de segunda mano (físicas o virtuales) o el intercambio de ropa entre personas individuales.

Principios de la moda sostenible


La moda sostenible se basa en los principios de justicia social, sostenibilidad económica y responsabilidad ambiental. Pero hay otras cuestiones que no debemos pasar por alto si hablamos de principios en cuanto a moda sostenible se refiere: se usan materiales ecológicos, se apuesta por la producción y el consumo responsable, se prioriza el comercio justo y la durabilidad del producto frente a la urgencia del aquí y el ahora. Además, se intenta promover prácticas éticas y responsables y en muchos casos, la concienciación va más allá de la mera producción.

Materiales ecoamigables y reciclaje


En la moda sostenible se apuesta por el uso de materiales ecoamigables y sostenibles para la producción. Hay determinadas materias primas que son las más usadas, aunque también la I+D juega una importante labor en cuando a otros materiales se refiere.

Materias primas como el algodón orgánico, que se cultiva sin tener que usar pesticidas o fertilizantes tóxicos, son usuales en esta industria. También están el lino y el cáñamo, o el tencel o lyocell, una fibra biodegradable que se obtiene a partir de la madera (certificada, por supuesto). Poliéster reciclado o cuero vegetal son otras alternativas cada vez más utilizadas.

Además, muchas marcas de ropa apuestan por implementar programas de reciclaje de ropa, que luego se destinan para fabricar otras o bien para vender en mercados de segunda mano, a cambio de beneficios en compras.

En Ayuda en Acción trabajamos también con alternativas a la moda sostenible en proyectos con jóvenes, como este de upcycling que realizamos en Galicia.

Prácticas responsables en la cadena de producción


Son las empresas, en muchos casos presionados por sus propios clientes, quienes deben poner en práctica cadenas de producción que sean responsables con las personas y el medio ambiente. Ya existen sellos como el de “Fairtrade”, “Fair wear Foundation” o “Made in green” que certifican a los productos de moda sostenible como responsable.

Clasificación de ropa usada para uso por personas migrantes

Cómo los consumidores pueden contribuir a la sostenibilidad


Hay muchas formas en las que las personas individuales pueden contribuir a la sostenibilidad social y medioambiental a partir de la moda. El primer paso es, por supuesto, tomar conciencia del problema. Luego, ¡todo va rodado! Porque el interés por buscar información y alternativas irá de la mano de la reflexión. Como primer paso, puedes optar por reducir el consumo de ropa. Después, te damos algunas ideas que puedes poner en práctica.

Elegir prendas duraderas y responsables


Comprar ropa es indispensable, a veces por necesidad y otras por capricho. En el caso de que tengas que comprar algo, o hacerlo de forma responsable, elige siempre ropa de marcas respetuosas con lo social y lo medioambiental, de tejidos duraderos que hagan posible reducir tu huella ambiental.

Apoyo a marcas éticas y locales


Cada vez existen más marcas de proximidad, también en el mundo de la moda. Es una excelente forma de promocionar el comercio local y, por lo general, talentos jóvenes y emergentes que además nos aseguran tener prendas exclusivas que fomentan el empleo en tu propio entorno. ¡Una apuesta segura!

Reutilización y reciclaje de ropa


Las modas siempre vuelven. Antes de comprar, visita ese viejo baúl con ropa antigua, seguro que hay algo que puedas aprovechar para estar a la última. Si no eres de quienes guardan, puedes optar por tiendas de segunda mano y, en último término, también puedes darle una segunda vida a ropas viejas o desgastadas que tengas en casa. Antes de tirar: ¡recicla!