de los últimos lugares en el Índice de Desarrollo Humano y presenta una elevada desigualdad de género. En la región de Tahoua, la población vive de una economía de subsistencia y sufre los efectos del cambio climático, como la desertificación y la escasez de recursos naturales, agravando la inseguridad alimentaria, especialmente en menores de cinco años. La presencia de grupos armados, las altas tasas de violencia de género, los matrimonios precoces y la exclusión de las mujeres en la toma de decisiones aumentan la vulnerabilidad social. La baja productividad agropecuaria y el limitado acceso a servicios básicos afectan aún más a mujeres, jóvenes y personas desplazadas. Con más de 2,8 millones de personas en inseguridad alimentaria grave, las crisis humanitarias recurrentes y el abandono institucional agudizan la emergencia.