Este verano no tenía muy claro cuál era el plan a corto plazo. Tenía claro que tras tener una especialización de posgrado y haber pasado algunos años viviendo y trabajando en distintos países, quería dedicarme profesionalmente a la cooperación. Sin embargo, no veía la manera de llegar a ello. Y en esos momentos de incertidumbre e incluso de frustración fue cuando llegó la oportunidad y recibí desde la universidad la beca del programa de voluntariado internacional que he realizado con Ayuda en Acción. Y así es como llegué a Mozambique para realizar mi voluntariado, que me ha reafirmado en mi convicción de querer ser cooperante, me ha devuelto mi sentido de propósito y la confianza en mí mismo.
Me he adaptado rápido y me siento agusto en la oficina trabajando como uno más. Aunque no domino el portugués, la comunicación no está siendo complicada y estoy intentado ofrecer humildemente los conocimientos y lecciones aprendidas en otros contextos a este nuevo espacio de trabajo. Me ha devuelto la motivación ver cómo mis compañeros me escuchan con interés, me invitan a reuniones y espacios de coordinación, se interesan por mis propuestas y discuten algunas de mis ideas. El liderazgo de nuestro director en el país y el saber hacer de mis colegas me inspiran a dar lo mejor de mí. Cuando llego a la oficina “me pongo en modo esponja”, presto atención, observo las dinámicas y trato de anticipar necesidades para ofrecer apoyo oportuno donde haga falta cada día.
¿Cuál es mi tarea como voluntario en Mozambique?
Como voluntario en Mozambique, mi rol se centra en apoyar al equipo de Monitoreo, Evaluación y Aprendizaje (MEAL) de Ayuda en Acción. Nuestro trabajo busca comprender, demostrar y comunicar de manera estratégica el impacto real de cada proyecto e intervención. Para ello, monitoreamos el progreso, introducimos ajustes cuando es necesario y evaluamos los resultados para extraer aprendizajes que puedan ser sistematizados. Con esa información, reforzamos nuestras capacidades operativas e institucionales y apoyamos a nuestros socios locales a fortalecer las suyas.
Una parte importante de mi tiempo la dedico a diseñar herramientas de retroalimentación y de recolección de datos que nos permitan conocer y entender de primera mano las percepciones de actores clave sobre el impacto, la relevancia y la sostenibilidad de las intervenciones. De este modo buscamos gestionar con mayor eficiencia y diseñar programas futuros basados en evidencia.
¿Qué ocurre en Mozambique durante mi voluntariado?
Estamos atravesando un contexto de recortes drásticos en la Ayuda Oficial al Desarrollo, con un impacto real y directo en la vida de millones de personas que han dejado de recibir la asistencia de emergencia de la que dependen. El caso de Mozambique es paradigmático porque coexisten múltiples crisis superpuestas. Al colapso económico, se añaden graves impactos ambientales y climáticos por tormentas tropicales y sequias, así como un prolongado conflicto en Cabo Delgado, donde grupos armados atacan asentamientos y provocan desplazamientos masivos. En este contexto, la falta de financiación y capacidad operativa ha supuesto la pérdida de empleos humanitarios clave y del sistema de coordinación de emergencias o clústeres. Esto traslada mayor responsabilidad al gobierno nacional en la conducción de las respuestas, un desafío complejo en un país donde el estado es parte del conflicto y donde el liderazgo humanitario local ha quedado relegado durante años a un segundo plano por la fuerte influencia internacional.
El plan humanitario de este año para Mozambique solo ha recibido el 20% de lo que se necesitaba originalmente. Algunos documentos clave han advertido sobre el impacto de los recortes, incluyendo la posibilidad de que ninguna ayuda llegue a 600 000 personas que enfrentan una grave inseguridad alimentaria en Cabo Delgado, 245 000 personas desplazadas cuyas condiciones de vida y seguridad se deteriorarán severamente y 145 000 niños y niñas en riesgo de abandonar la escuela por falta de maestros.
Aprovechar la oportunidad que me da mi voluntariado
Desde esta perspectiva, cuando he vuelto a casa andando me ha invadido una sensación de que me va a faltar tiempo para comprender a fondo algunos procesos internos, y dar la continuidad y seguimiento a la construcción progresiva de relaciones y confianza que he empezado con los equipos y los socios locales. Estoy empezando a entender que para poder observar resultados tangibles y un impacto real es fundamental contar con ese tiempo que no dispongo. Pero estoy decidido a aprovechar la oportunidad, cada día es diferente y desde que me levanto, estoy sumergido en un laboratorio de situaciones inesperadas que me ayudan a seguir conociendo y conociéndome. También aprendo mucho de los demás, lo que me permite ver el mundo a través de sus sentidos, y me repito que tengo que mantener corazón, mente y ojos bien abiertos, porque en cada esquina hay algo que aprender y tengo que hacer el esfuerzo de disfrutar de todo ello sin prisa. Me siento afortunado por estar viéndolo, viviéndolo y sintiéndolo en primera persona.
*Mateo Caraballo Pérez-Galdós, voluntario de la UC3M y Ayuda en Acción en Mozambique.
