A menudo nos acercamos a África como un todo, pero la realidad es que cuenta con casi el doble de países que la Unión Europea (54) y en ella caben EEUU, China, India y toda Europa occidental (¡y todavía quedaría espacio para muchos otros países!). A nivel general, preocupan de África asuntos como, en su día, los brotes de ébola, pero lo que más nos preocupa es el grado de cumplimiento y respeto a los derechos humanos.
Con 54 países y múltiples realidades sociales, políticas, económicas y culturales, los derechos humanos en África solo pueden leerse en común si nos fijamos en la Carta Africana de Derechos Humanos y de los Pueblos, que se ha extendido de forma desigual por el continente, al igual que lo han hecho, en la práctica, los propios derechos humanos.
Y es que, la aplicación de la Carta Africana y por tanto, de los derechos humanos, es uno de los grandes retos del continente, que debe abordar procesos de descolonización recientes así como problemas como la pobreza extrema, el acceso a la educación, la corrupción y la inestabilidad de sus estados, que hace que en muchos casos los derechos humanos queden relegados a planos totalmente residuales.
La Carta Africana de Derechos Humanos y de los Pueblos
En 1979, siguiendo el modelo ya existente en otros continentes (como el europeo y el americano), la Organización para la Unidad Africana —actualmente reemplazada por la Unión Africana— encargó a un comité de expertos la redacción de la Carta de Banjul, que coge este sobrenombre de la capital de Gambia, donde se constituyó la comisión de supervisión. Finalmente se adoptó en 1981.
Sin embargo, a nivel internacional, recoge el nombre de Carta Africana de Derechos Humanos y de los Pueblos. Sea como sea su nomenclatura, se trata de un documento basado en los principios de la tercera generación del jurista checo Karel Vasak, por lo que podríamos afirmar que refleja y adapta valores europeos. A diferencia de otros convenios de derechos humanos, recoge derechos civiles, políticos, económicos, sociales y culturales en un mismo documento. La Carta Africana apoya la interdependencia, la no priorización y la indivisibilidad de los derechos humanos.
Su entrada en vigor data de 1986 y en los años 90 se comenzó a plantear la necesidad de contar con una Corte Africana ante la que presentar vulneraciones de derechos que se estaban produciendo en muchas naciones del continente, durante las primeras décadas de independencia tras la descolonización.
Finalmente, la idea culminó con el Protocolo al Convenio de la Carta Africana para el establecimiento de una Corte Africana de Derechos Humanos y de los Pueblos, adoptado en 1998 y puesto en vigor en 2004. Solo dos años antes se había creado la Unión Africana, en cuyo marco institucional estaría la Corte Africana como máximo órgano judicial regional.
Los grandes desafíos para los derechos humanos en África
Hay cuatro grandes dificultades que atentan contra los derechos humanos en África: la guerra y los conflictos armados, la represión contra la población civil y los activistas, un menor número de espacios democráticos y la impunidad ante todo lo anterior, así como ante la discriminación y la marginación de mujeres, personas con albinismo y colectivos LGTBIQ+.
Conflictos armados y violencia
Los conflictos armados generan violencia (ya de por sí bastante presente en sociedades frágiles como ocurre en gran parte de los países africanos). Son uno de los principales obstáculos para que se respeten los derechos humanos.
Estos derivan en desplazamientos forzosos por ejemplo en contextos como Etiopía, Sahel o Mozambique, lugares donde Ayuda en Acción proporciona ayuda humanitaria. Las personas que huyen de sus hogares como consecuencia de las guerras se enfrentan ante una grave vulneración de sus derechos humanos al hacer frente a la pérdida de vivienda, a la separación de su familia o a tener un acceso limitado a servicios básicos.
Los conflictos además generan más violencia sexual y, para la infancia, son especialmente peligrosos por la alta posibilidad de ser captados como niños soldados y como arma de guerra u objetos sexuales.
En muchos países africanos existen además grupos armados no estatales que amenazan seriamente el cumplimiento de los derechos humanos, al actuar fuera del imperio de la ley de forma deliberada.
Represión de la sociedad civil y libertades
En gran parte de los países africanos existen leyes restrictivas que limitan el derecho fundamental a expresarse libremente. Esta limitación hace tambalear, además, las democracias. Derechos como el de reunión o asociación o bien la libertad de expresión se enfrentan a situaciones en las que los derechos humanos reconocidos en la Carta Africana quedan en entredicho.
Uso excesivo de la fuerza, detenciones arbitrarias y censura o cierre de medios de comunicación independientes son también frecuentes.
Déficits democráticos e impunidad
Los débiles sistemas democráticos e institucionales, así como la fragilidad de los mecanismos de accountability (rendición de cuentas) están en la base de la vulneración de los derechos humanos en África.
Cuando existen procesos electorales, estos no suelen ser transparentes y son frecuentes los golpes de estado o la prolongación de gobiernos más allá de lo legalmente establecido. Además, la corrupción la violencia institucional frente a la vulneración de derechos humanos está instalada, reduciendo la confianza de la ciudadanía en las instituciones y siendo más perjudicadas las personas que viven con más vulnerabilidad.
Discriminación y grupos vulnerables
La violación de derechos fundamentales expone a las personas a violencia, exclusión y marginalidad. Más aún cuando dichas personas ya son parte de colectivos que parten con desventaja. Se trata, por ejemplo, de mujeres y niñas, personas con albinismo, gente del colectivo LGTBIQ+, minorías étnicas o defensores y defensoras de los derechos humanos.
Violencia de género, mutilación genital o matrimonios forzados son algunos de los problemas que más afectan a mujeres y niñas en África. Para las personas con albinismo, la violación de sus derechos se manifiesta en forma de ataques, mutilaciones o secuestros. En el caso de colectivo LGTBIQ+ y de grupos étnicos minoritarios, ocurren desplazamientos forzados, detenciones arbitrarias o ataques deliberados tristemente frecuentes, al igual que ocurre con defensores y defensoras de derechos.
Situación actual por regiones y ejemplos
Obviamente la realidad de África es diversa y cambiante. Por eso, no es posible dar un diagnóstico cerrado acerca del cumplimiento de los derechos humanos a nivel regional. Lo que sí podemos dar es unas pinceladas de lo que ocurre de forma más frecuente si tratamos determinados asuntos.
Por ejemplo, en casos de conflictos armados y violencia, las violaciones de derechos humanos son habituales. Se han dado casos en Darfur, Sudán, Etiopía, Sahel, Mozambique o república Centroafricana, entre otros. Existen grupos armados y derivaciones de grupos terroristas internacionales, normalmente ligados al extremismo, que amenazan seriamente los derechos de la población.
Si hablamos de represión de protestas y uso excesivo de fuerza, por ejemplo, son habituales las torturas de sospechosos de terrorismo en Camerún, Etiopía y Nigeria, sin contar con pruebas. En más de 20 países de África se niega taxativamente el derecho de manifestación y protesta pacífica, siendo la libertad de expresión la excepción, y no la norma, como debería ser.
Los casos de violaciones y abusos sexuales a mujeres y niñas han sido frecuentes en países como Sierra Leona República Centroafricana o República Democrática del Congo.
En países como Senegal, Ghana, Malawi y Nigeria se ha perseguido el derecho a la libertad sexual, provocando desplazamientos de personas de colectivos LGTBIQ+.
En cuanto a libertad de prensa, su libertad está amenazada en la mitad del continente.
Y para finalizar, si hablamos de derechos fundamentales básicos, gran parte de la población tiene un acceso muy limitado a derechos como la vivienda o el trabajo. En el caso de los niños, gran parte de la población infantil africana, se ve obligada a trabajar, limitando así sus derechos a ser niños.
África Occidental y Sahel
La situación de los derechos humanos en esta región de África se caracteriza por una cada vez mayor inseguridad vinculada a grupos armados y terroristas que han generado ya grandes desplazamientos de personas.
En varios países de la región, además, existen regímenes que restringen la libertad de expresión, reunión y participación política, señalando además a periodistas y organizaciones sociales, incluso con detenciones arbitrarias o limitando su trabajo.
Los servicios básicos como agua, sanidad o educación no se prestan con normalidad debido a la fragilidad de las instituciones, vulnerando gravemente los derechos humanos.
África Central y Grandes Lagos
En esta zona de África, los conflictos son de larga data y en sus países se dan brotes de violencia de forma recurrente, provocando fuertes crisis humanitarias. La zona, muy rica en recursos naturales, se ve amenazada por la explotación ilegal de los mismos, a cargo normalmente de grupos armados. Esto provoca una gran inseguridad, que genera desplazamientos de la población civil y debilidad institucional de unas administraciones públicas incapaces de controlar la situación, o directamente implicadas en diversas ilegalidades.
Cuerno de África
La situación de los derechos humanos en el Cuerno de África se ve amenazada por los conflictos, las tensiones políticas y las disputas entre gobiernos y comunidades. Al igual que en otras zonas de África, la libertad de prensa está gravemente amenazada, así como la actividad de los defensores de derechos.
La vulnerabilidad frente al cambio climático es extrema en esta zona del mundo, limitando también el ejercicio de los derechos humanos para millones de personas.
África Austral
Aunque se han dado avances a nivel normativo en cuanto a derechos humanos, sigue habiendo una gran desigualdad frente al acceso a servicios como vivienda, empleo, educación, entre otros. Siguen dándose de forma frecuente episodios violentos de xenofobia.
Derechos humanos en África: avances y buenas prácticas
A pesar todo, también podemos decir que ha habido avances y buenas prácticas en cuanto a derechos humanos se refiere. En muchos países se ha trabajado en el refuerzo de marcos legales y constitucionales en cuando a derechos humanos se refiere. Se ha conseguido a través de la introducción de garantías y la ratificación de convenios, protocolos, etc.
Otro avance del que podríamos hablar sería la presencia activa de la sociedad civil, cada vez más relevante en África, generando así un mayor grado de rendición de cuentas por parte de los poderes públicos.
En cuanto a avances en la justicia, se han dictado sentencias tanto regionales como nacionales que han marcado importantes avances para mujeres, menores o minorías. Es especialmente importante la prohibición legal de llevar a práctica mutilación genital femenina.
Cómo trabaja Ayuda en Acción en África
En Ayuda en Acción abordamos la cuestión del cumplimiento de los derechos humanos desde una visión 360. Nos fijamos, especialmente, en la infancia, a través de la garantía de programas de educación, de atención sanitaria, de prestación de servicios básicos como el agua o el saneamiento. Todo ello lo logramos gracias al apadrinamiento, que no solo beneficia al grupo de niños que se apadrina, sino a sus familias y a las comunidades en las que residen.
Además, trabajamos también en el fortalecimiento institucional y de los colectivos sociales de las comunidades donde trabajamos. Lo hacemos a través de formaciones y talleres que mejoran la convivencia pacífica y permiten el desarrollo democrático y en derechos de las poblaciones.
En situaciones de emergencia humanitaria, como las que ocurren en Etiopía, Mozambique, Mali o Níger, damos prioridad a los grupos especialmente vulnerables.
